13 de junio de 2011

Poesía y Canción en el Parque Delicias

Recordando al genial rosarino Roberto Fontanarrosa comenzó este año el ciclo Noches de Juglares, con frío y lluvia amenazante que conjuró con sus canciones  Rodrigo García.
Siguieron los versos de Julio Donoso, "el profeta", que ahora vive en los aledaños del barrio, aunque éste es un poeta para todos los barrios, en clave lírica ('La chica de San José') o hímnica ('Zaragoza'). Gran improvisador, Donoso acabó sacando al escenario a los futbolistas de Los Enlaces para cantar el himno que compuso al club.
Esa segunda Noche se redondeó con una extraordinaria actuación de Jaime, Alberto, Elena, Pablo, Pepino y Maribel, o sea de Amankay.

Amankay, treinta años recreando la música andina y latinoamericana. Foto Miguel Gracia
Y, en la última Noche, Carmen Orte y Eugenio Arnao también tuvieron que hacer bises porque el público que, esa noche sí, llenaba el patio del Parque Delicias, tenía afición por la poesía que exhala el cancionero sefardí.
Cerró el ciclo Ángel Guinda, que fue presentado por Luis Felipe con especial agradecimiento. Recitó poemas más o menos recientes y acabó con la prosa poética de su último libro, Spectral.
Está mal que lo digamos nosotros, pero todos salieron a hombros del Parque Delicias. Bah, como siempre.
NO
Soy un claro interior, el porvenir
de una puerta que siempre está atrancada,
la trampa de vivir y ver morir.


Contra la destrucción de la conciencia
bramo, reviento, clavo en Dios los codos.
Soy un zarpazo roto de paciencia.

Una luz que, arañando los escombros,
borra la niebla y sigue hacia adelante.
Un hombre con la sombra hasta los hombros.

Como hambre y bebo sed con todos
los condenados a escarbar la nada.
Esto no es un poema, es un desplante.

Profundamente grito un no rotundo.
Yo no quiero vivir en este mundo.


Ángel Guinda (de Claro interior)

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