4 de julio de 2019

Selección o castin

Ya resulta sospechoso que se convoque a actores que hablan español con una voz inglesa, casting, para hacerles una prueba de selección.
Parece claro que directores, productores o lo que sean los jefes, no tienen tiempo de ir a los teatros donde trabajan los actores.
Se dirá que no es lo mismo ver a un actor en el escenario que a través de una cámara. Sin duda. O que hay muchos actores que pueden hacer determinado personaje y hay que elegir solo a uno. Bueno, seguramente. O que el personaje puede salir mejor (más natural) si lo hace un vecino que represente a un vecino.
Vaya desde aquí nuestra solidaridad con todos aquellos que, siendo su trabajo hacer selecciones de personas, no tienen tiempo para ver cómo hacen su trabajo esas personas.

3 de julio de 2019

Complejo vídeo

Para una compañía como la nuestra, el asunto de las redes es muy complejo.

Estos días estamos meditando la posibilidad de eliminar de youtube todos los vídeos de actuaciones que hemos ido subiendo. ¿Ponerlos en privado? Ni siquiera.

Como muestras públicas de los trabajos, dejaríamos los que montamos para este blog, que no son -no pueden ser- extensos ni pesados.

Pensamos que no perderemos nada, puesto que si bien hemos subido varios (condicionados por la  costumbre del contratante, que exige ver en vídeo lo que ocurre en el escenario) no nos han dado ninguna alegría.

El teatro se hace en el teatro. Ojo y oído, sin interferencias. Verlo es una pantalla es una falsificación.

Otra cosa es hacer un reportaje, una relación de hechos pasados que germinan en el presente de la grabación. El "cómo se hizo", vaya.




14 de junio de 2019

Jánovas Insumergible

Jánovas fue un pueblo preso de la presa. Sin presa ya, liberaron al preso y le van devolviendo sus pertenencias.
Un disparate, sí. Difícil de resumir.
El sábado nos encontraremos allí bajo el lema de siempre: "No reblar".


10 de junio de 2019

Dos 'quijotes' de la canción en las Noches de Juglares

El pasado jueves comenzamos las Noches de Juglares en el Parque Delicias.

Los aludidos en el título fueron Luis Pastor y Guillermo Pellegrino. Luis cantando y recitando, Guillermo, contando.

Luis Pastor es animal de escenario, como suele decirse de quien sube y parece que está en su casa. Canta (canciones propias o con versos de otros), recita (sus Memorias en verso), comenta sin repetirse, dialoga incluso.

Guillermo Pellegrino, enviado por el MEC uruguayo, de paso por las ferias del libro españolas, vino para hablar de sus libros (estudios sobre Zitarrosa, Benedetti, Osiris R. Castillos, Rubén Lena...), es decir de Poesía y Canción. Un recuerdo para esas poesías que hemos conocido por boca de un cantante.

Alberto Moreno y Dolos Miravete, músicos de Amankay, pusieron su contrapunto a la charla.
Luis Pastor también tuvo acompañamiento, con la voz de Lourdes Guerra. MEP ha subido sus registros a la red.

Guillermo Pellegrino y Luis Pastor son altos, maduros, guapotes, y, aunque no tan flacos como don Quijote, se le parecen mucho.

Vamos juntos (Benedetti-Pastor)




Vea patrón (Aníbal Sampayo)

Luis Pastor describe en sus poemas etapas de su vida. Del pueblo a la ciudad. Y la gente atiende embobada.
¿Embobada? Ensimismada.
Qué pensamiento cruza la mente del espectador! Qué evocación lejana pasa por la cabeza del oyente, que parece llevar una conversación con el otro: "Ay, Luis si supieras... mi maestro nos pegaba de otra forma... Mis abuelos se trajeron los muebles en el tren..."
Música, evocación y pensamiento.

Canción marinera (León Felipe-Pastor)

Este año hemos estrenado cortinas. Entre ellas aparecieron los Pájaros Migrantes que hicieron su danza con las voces de Luis y Lourdes. Y aquí sí que nos embobamos.

Luisf, Pellegrino, Moreno y Dolos
El día anterior, Pellegrino estuvo en el ciclo He venido a hablar de mi libro, en el Pasaje a Marte, dando a conocer músicos del Uruguay, poco conocidos aquí, y presentando su Grillo constante: historia y vigencia de la poesía musicalizada de Mario Benedetti, escrito con Jorge Basilago.


 El próximo jueves veremos si el viento nos deja poner la tela titiritesca y presentar al respetable algunos números de nuestro Desde Azul. Luego, escucharemos a Maríaconfussion.
A las 10 en el Parque Delicias.










19 de abril de 2019

Abril, Antonio Machado.

Nos gusta Mairena. A veces declaro sugiriendo el personaje. ¿Cuál? ¿Mairena o don Antonio?


Digo que "declaro" porque ese es el tono de


Lo que hubiera dicho Mairena el 14 de abril de 1937

Hoy hace seis años que fue proclamada la segunda República española. Yo no diré que esta República lleve seis años de vida, porque, entre la disolución de las ya inmortales Cortes Constituyentes y el triunfo en las urnas del Frente Popular, hay muchos días sombríos de restauración picaresca, que no me atrevo a llamar republicanos. De modo que, para entendernos, diré que hoy evocamos la fecha en que fue proclamada la segunda gloriosa República española. Y que la evocamos en las horas trágicas y heroicas de una tercera República, no menos gloriosa, que tiene también su fecha conmemorativa- 16 de febrero- y cuyo porvenir nos inquieta y nos apasiona.

Vivimos hoy, 14 de abril de 1937, tan ahincados en el presente y tan ansiosamente asomados a la atalaya del porvenir que, al volver por un momento nuestros ojos a lo pasado, nos aparece aquel día de 1931, súbitamente, como imagen salida, nueva y extraña, de una encantada caja de sorpresas.
¡Aquellas horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia!... Recordemos, acerquemos otra vez aquellas horas a nuestro corazón. Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano. La naturaleza y la historia parecían fundirse en una clara leyenda anticipada, o en un romance infantil.

La primavera ha venido
del brazo de un capitán. 
Cantad, niñas, en corro:
¡Viva Fermín Galán¡

Florecía la sangre de los héroes de Jaca, y el nombre abrileño del capitán muerto y enterrado bajo las nieves del invierno era evocado por una canción que yo oí cantar o soñé que cantaban los niños en aquellas horas.

La primavera ha venido
y don Alfonso se va.
Muchos duques le acompañan
hasta cerca de la mar. 
Las cigüeñas de las torres
quisieran verlo embarcar...

 Y la canción seguía, monótona y gentil. Fue aquél un día de júbilo en Segovia. Pronto supimos que lo fue en toda España. Un día de paz, que asombró al mundo entero.

Alguien, sin embargo, echó de menos el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor. Pero nada hay, amigos, que sea perfecto en este mundo. 
Antonio Machado

Y tal cual, lo trasmití el pasado 14 de abril, celebrando la efemérides con el círculo republicano de Huesca.

Hablando de Antonio Machado... Subimos aquí unos fragmentos de Romance y Cantata de la Laguna Negra (A. Machado / I. M. Nieva) donde 'La tierra de Alvargonzález'  entra en la selva de la música orquestal. 



9 de abril de 2019

Noches del 18 vistas por Pepe Matute


Pepe Matute es un fotógrafo veterano, vecino de Delicias y amigo de los juglares. Hizo un magnífico reportaje de la pasada edición de las Noches de Juglares y sus fotografías están recogidas en el vídeo que aquí presentamos:


Algunas intervenciones musicales de los últimos años se han grabado por Mep en vídeo y pueden verse en youtube buscándolas como "Noches de Juglares".

Noches de Juglares es un ciclo de actuaciones artísticas, que llamamos "culturales" porque invitan a la activación del pensamiento: nos conecta con el pasado y nos procura emociones estéticas. Arte humano. Se presentan alternando géneros, como espectáculo de variedades. Y como cantan en las revistas de varietés: "Gracias por venir".

1 de abril de 2019

Rafael Sánchez Ferlosio (1927-2019)

Rafael Sánchez Ferlosio ha muerto hoy, precisamente hoy, un 1 de abril.


Volvemos a leer el artículo del que nos servimos para nuestros monólogos prosáicos. Sus juicios, como los de su hermano Chicho, eran implacables. Y, para nosotros, certeros. Publicado en El País el 22 de noviembre de 1984, rezaba así:
La cultura, ese invento del Gobierno
Rafael Sánchez Ferlosio
El Gobierno socialista, tal vez por una obsesión mecánica y cegata de diferenciarse lo más posible de los nazis, parece haber adoptado la política cultural que, en la rudeza de su ineptitud, se le antoja la más opuesta a la definida por la célebre frase de Goebbels. En efecto, si éste dijo aquello de "Cada vez que oigo la palabra cultura amartillo la pistola", los socialistas actúan como si dijeran: "En cuanto oigo la palabra cultura extiendo un cheque en blanco al portador". Humanamente huelga decir que es preferible la actitud del Gobierno socialista, pero culturalmente no sé qué es peor.Aún agrava las cosas el hecho de que tales criterios se los imiten todos: la oposición, los Gobiernos autonómicos, las cajas de ahorro, los organismos paraestatales, etcétera. Confieso que tal vez esté yo esta mañana un poco fuera de mí para escribir con la serenidad debida, pero es que acabo de recibir la gota que colma el vaso: es una carta cuyo infeliz autor va a sufrir por mi parte la injusticia de pagar por todos, ya que, como botón de muestra de la miseria a la que me refiero, considero apropiado transcribirla. Es del jefe de un organismo paraestatal (y no sé si hago bien callando nombres), que sin conocerme de nada me tutea, y dice así: "Querido amigo: / Te escribo para invitarte a participar con un texto tuyo, (sic por la coma) en un catálogo de una exposición que deseamos sea un tanto distinta. Se trata de una muestra de pintores actuales, que en lugar de pintar lienzos lo harán sobre abanicos. Sin embargo, no es una exposición de "abanicos" (sic por las comillas), sino que el soporte no será un lienzo. Por tanto, los abanicos son de gran tamaño, y los pintores tienen libertad absoluta para pintarlos, romperlos, jugar y lo que se les ocurra. / Estos soportes los hemos conseguido de China, Japón, y algunos más pequeños, Valencia. / Para el catálogo, nos gustaría que nos mandaras si aceptas, (he renunciado ya antes a seguir poniendo sic) un texto de dos-tres folios, que se ha acordado retribuir con 50.000 pesetas. Hemos invitado a los principales prosistas y poetas, cuya aportación creemos que podría ser muy interesante, y entre los que encontrarás a muchos amigos. Nos gustaría tener el texto a principios del mes de febrero. / Siguiendo nuestra costumbre, queremos subrayar especialmente el acto inaugural, y esperamos que la presentación de la muestra, a principios de mayo, tenga un aire festivo y refrescante. / Un abrazo, NN".
Fíjense no más: si yo, que conozco a poca gente, habría de encontrar "muchos amigos" entre esos "principales prosistas y poetas" y todos ellos van a salir a 10.000 duros por barba, ¿cuánto no va a costar sólo el catálogo de tan descomunal parida? Añádanse a ello las probablemente superiores cantidades que van a cobrar los artistas por hacer el gilipollas con los soportes -embadurnándolos, rompiéndolos o jugando con ellos con absoluta libertad, como prevé el proyecto-, los costos de impresión del catálogo -a todo color, supongo-, gastos de organización, programación, franqueo, propaganda y qué sé yo qué más, precio de los soportes, con sus fletes e impuestos aduaneros nada menos que desde China y Japón, y, por fin, despilfarro de canapés y de borracherías para "el acto inaugural", que el ente en cuestión se complace en asegurar que, "siguiendo su (nuestra) costumbre, quiere (queremos) subrayar especialmente", y se tendrá a cuánto asciende la factura de la "festiva", "refrescante", indecente y repugnante monada cultural.
El autor de la carta se aprovecha de que los llamados intelectuales, teniendo precisamente por gaje del oficio el de no respetar nada ni nadie, no pueden sentir respeto alguno hacia sí mismos ni, por tanto, se van a dar jamás por insultados al verse destinatarios de una carta así, como se darían, en cambio, los miembros de cualquier otro gremio. No es esa, por consiguiente, la cuestión, sino la del insulto que el hábito generalizado de tales despilfarros es para el presupuesto y el contribuyente, así como el mal ejemplo y la degeneración que para cualquier idea de cultura supone la proliferación de mamarrachadas semejantes, de las que el actual Ministerio de Cultura -precedido tal vez por algunos ayuntamientos socialistas- es el primer y más entusiástico adalid. Pero, aunque los intelectuales estén excluidos del derecho a sentirse insultados por nada ni por nadie, sí pueden dolerse íntimamente por la constatación de su propia nulidad, y nada se la confirma tan palmariamente como la incondicionalidad ante la firma que caracteriza los actuales usos del tráfico cultural. Cuántas veces, en los últimos tiempos, he tenido que soportar que me dijeran: "Nada, dos o tres folios sobre cualquier cosa, lo que tú quieras, lo que se te ocurra... ¡Vamos, no me dirás que si tú te pones a la máquina ... !" Nadie te pide nunca nada específico, un desarrollo de algo particular que considere que has acertado a señalar en algún texto y, sobre todo, nadie te exige que lo que le envíes sea interesante y atinado; y así ves perfectamente reducido a cero cuanto antes hayas pensado y puesto por escrito y cuanto en adelante puedas pensar y escribir, para que solamente quede en pie la cruda y desnuda cotización pública de tu firma, sin que la más impresentable de las idioteces pueda menoscabar esa cotización; claramente percibes cómo, sea lo que fuere lo que pongas encima de tu firma, equivale absolutamente a nada.
Nunca nadie recurre a los llamados intelectuales tomándolos en serio, como sólo demostraría el que los reclamase, no para pasear sus meros nombres remuneradamente, sino para pedirles alguna prestación anónima y gratuita (¡y qué Gobierno podría haber soñado una mejor disposición hacia el colaboracionismo como el que este de ahora tenía ante sí en octubre de 1982!). Mas no se quiere, no se necesita su posible utilidad valga lo que valiere -ésta, acaso, hasta estorba-, sino la decorativa nulidad de sus famas y sus firmas. Es como para sospechar si no habrá alguna especie de instinto subliminal que incita a reducir a los intelectuales a la condición de borrachines de cóctel, borrachines honoríficos de consumición pagada, para dar lustre a los actos con el hueco sonido de sus nombres, a fin de que se cumpla enteramente la clarividente profecía del chotis: "En Chicote un agasajo postinero / con la crema de la intelectualidad". Tal confusión de lo espiritual con lo espirituoso hace que una auditoría realmente expresiva de la actual concepción de la cultura no sería cometido de un contable que detallase en pesetas los distintos capítulos del despilfarro cultural, sino más bien oficio de un hidráulico que midiese en hectolitros el aforo de los ríos de alcohol suministrado. Aunque a veces ni siquiera parece necesaria la asistencia fisica, sino que basta con que el nombre aparezca en el programa. Un intelectual orgánico de la Menéndez Pelayo, que tenía a su cargo un seminario sobre tauromaquia en Sevilla, se pasó un par de meses poniéndome conferencias (lo menos puso cinco) para que asistiese, y por mucho que yo le contestase que no sólo no pensaba ir, sino que además veía muy mal que la Meriéndez Pelayo no hallase cuestión más grave en que gastarse los dineros públicos (me imaginaba yo un etílico aquelarre aflamencado sobre las consabidas falacias y chorradas de lo lúdico, lo mítico, lo telúrico, lo vernáculo, lo carismático, lo ritual, lo ancestral, lo ceremonial, lo sacrificial y lo funeral... iiibastaaa!!!), seguía insistiendo con una actitud incluso de desprecio personal -pues éste sí era conocido mío-, al ignorar por completo mi explícito rechazo, como si no lo oyese, repitiéndome: "Sí, hombre, si tú vendrás; ya verás como vienes y te gusta", hasta que al fin, quieras que no, pese a mi negativa y a mi ausencia, terminó por poner mi nombre en el programa, pues, por lo visto, era el nombre lo único que realmente importaba, su presencia y su permanencia en el prospecto impreso, como en una orla de honor de fin de carrera, ya que la única función real de los actos culturales es la de que hayan llegado a celebrarse, y el prospecto es su testimonio perdurable.
Si en el origen de la pasión por los actos, culturales o no, de este afán que podríamos llamar actomanía está la motivación interna del meritoriaje burocrático -puesto que el número y el brillo de los actos celebrados es siempre un tanto de valor visible y sólido en la columna del haber para el currículo de cualquier burócrata-, aún agrava el fenómeno la influencia, a mi entender palmaria, del espíritu de la publicidad. Y a esa influencia se halla especialmente expuesto todo lo que llamamos cultural. No hay más que ver lo llanamente que se aviene a aceptdr una palabra congénitamente publicitaria como promoción: se habla de "actos patrióticos", pero suena chocante "promoción patriótica"; en cambio, corre como sobre ruedas "promoción cultural". Ya en la incondicionalidad ante la firma, que arriba he señalado, puede advertirse cómo los usos culturales imperantes imitan el sistema de valores de la publicidad, para la cual un Nombre es siempre un Nombre, como para los anunciantes de champaña catalán Gene Kelly, aunque salga embalsamado en salmuera de polvos de talco a dar dos o tres pasos de baile de semiparalítico (homologables a los dos o tres folios "sobre cualquier cosa" que se les piden a las firmas consagradas), será siempre incondicionalmente Geneee... iiiKelly!!!, del que se sabe que no cobra precisamente cuatro reales por decir "kahrtah nevahdah".
En cuanto a la actomanía, ha llegado, en lo cultural, a impregnarse hasta tal punto del espíritu de la publicidad, que hasta llega a adoptar las formas económicas de la gestión publicitaria: en unos festejos culturales de Navarra, en los que tomé parte este verano, descubrí, para mi estupefacción, que el entero tinglado de los actos, financiados por el Gobierno de Navarra y la institución Príncipe de Viana, había sido completamente encomendado a la gestión de una agencia profesional especializada en montajes culturales. La promoción cultural ya tiene, pues, ella también, agencias, como la promoción publicitaria. La extensión del ejemplo del actual Ministerio de Cultura -especialmente por lo que se refiere a la universidad de verano Menéndez Pelayo, su más deslumbrante y escaparatero "peer en botija para que retumbe"-, envidiado e imitado por los departamentos homólogos de los Gobiernos autonómicos, los municipios, los entes paraestatales, bancos, cajas de ahorro o cualesquiera otras instituciones que tengan presupuesto cultural, se dirige resueltamente a un horizonte en el que la cultura, y con ella su misma concepción y su sentido mismo, se vea totalmente sustituida por su propia campaña de promoción publicitaria. La cultura quedará cada vez más exclusivamente concentrada en la pura celebración del acto cultural, o sea, identificada con su estricta presentación propagandística, tal como con paladina ingenuidad declara expresamente el autor de la carta transcrita al comienzo de este artículo: "Siguiendo nuestra costumbre, queremos subrayar especialmente el acto inaugural".
La misma degenerativa y reductora concepción de la cultura está detrás del sonrojante eslogan La cultura es una fiesta, que ha hecho tanta fortuna, y al que Santiago Roldán, rector de la Menéndez Pelayo es, por lo visto, un adicto cordial y convencido. El prestigio de la fiesta y de lo festivo parece haberse vuelto hoy tan intocable, tan tabú, como el prestigio de el pueblo y lo popular. No se diría sino que una férrea ley del silencio prohíbe tratar de desvelar el lado negro, oscurantista, de las fiestas, lo que hay en ellas de represivo pacto inmemorial entre la desesperación y el conformismo, y que, a mi entender, podría dar razón del hecho de que en el síndrome festivo aparezca justamente la compulsión de la destrucción de bienes o el simple despilfarro. Si esta suposición es acertada, dejo al lector la opción de proseguir la reflexión sobre lo que, para el contenido interno del asunto, podría significar y aparejar esa total identificación entre cultura y fiesta; yo, por mi parte, seguiré aquí ciñéndome al aspecto más externo.
Así, por si no bastaba el mimetismo con la mentalidad publicitaria de las grandes marcas para hacer que en esta Cena de Trimalción de la cultura socialista el mero gasto en sí mismo y por sí mismo resulte ya, sin más, convalidado como atributo cierto del decoro y hasta ingrediente de la calidad, viene a sumársele en igual sentido, mediante la homologación de la cultura como fiesta, la compulsión hacia el despilfarro sin residuo, cimentada tal vez en los más torvos y oprimentes lastres del sospechoso espíritu festivo. Otro factor que, como un casi inevitable acompañante natural, suele traer consigo tal propensión festiva y hasta festivalera de las actividades culturales, es el del imperativo de popularidad de, la cultura. Félix de Azúa, en un espléndido artículo (La política cultural `socialvergente', EL PAÍS, 17 de febrero de 1984), referido al ambiente catalán, señalaba la práctica identidad de directrices entre la política cultural de Convergència i Unió y la del Partido Socialista de Cataluña. Entresaco unas frases del artículo: "La política cultural de los socialistas catalanes tiende a un populismo de la peor especie idealista. Se trata, según dicen, de 'eliminar el elitismo' (...) o de 'promover el arte popular'. Caminan ciegamente en dirección a Max Caliner y la política cultural de Convergencia. (... ) Hay en este planteamiento un par de equívocos. El primero y superior es el del término lo popular. ¿Qué pueblo? ( ...) El segundo equivoco es el de la neutralidad y el miedo al dirigismo cultural. Se trata de un puro engaño. Dirigismo cultural lo hay siempre que existe financiación. Pero la izquierda trata de disimular la mala conciencia con el cuento de la cultura popular. Promover un cine de halago a las zonas más brutales y acéfalas de la sociedad (como Locos, locos carrozas) o financiar espectáculos que rozan lo patológico (como la práctica totalidad del teatro que se exhibe en Barcelona), con la excusa de que son populares, oculta la impotencia de los funcionarios para poner en pie una producción inteligente. Tratan de evitar críticas de la izquierda mediante el fantasmón del pueblo o de la tradición popular catalana, mientras ofrecen cifras de asistencia (...), cifras que podrían multiplicarse por diez si se decidieran a financiar una ejecución pública, el espectáculo más popular de todos los tiempos". (Hasta aquí, Félix de Azúa.)
Sintetizando, en fin, con un ejemplo: puesto que, por una parte, la cultura es una fiesta, y las fiestas están obligadas a ser caras, una escenografía teatral barata, como lo es la cámara de cortinas, hallará resistencias entre los promotores, por el temor típicamente hortera de que el espectáculo pueda ser tachado de pobretonería o hasta indecencia; y puesto que, por otra parte, la cultura no ha de ser elitista, sino popular, de nuevo el uso de la cámara de cortinas se verá rechazado por el grave defecto de su carácter elitista. De modo, pues, que la cámara de cortinas -el más espléndido invento formal de la antigua vanguardia-, por el doblado achaque de no ser ni popular ni cara, sino, por el contrario, barata y elitista, se verá repudiada por los actuales promotores culturales, como algo doblemente indeseable, constituyéndose incluso en paradigma de lo que según ellos no hay que hacer.
Pero estos gobernantes socialistas, que a veces gustan de proclamarse machadianos, o no han frecuentado mucho el aula de Mairena, o ya ni lo recuerdan. Cuando Mairena expuso su proyecto ideal de centro de enseñanza, contraponía claramente una posible Escuela Superior de Sabiduría Popular, como lo rechazable, frente a una posible Escuela Popular de Sabiduría Superior, como lo deseable. Así que lo que Mairena propugnaba podría, muy ajustadamente, designarse como elitismo barato, en el que, por afectar la baratura tan sólo a la actividad de la enseñanza, no al saber enseñado, la tal escuela podía permitirse concebir la aspiración de llegar algún día a hacer mayoritario ese saber. La política cultural de este Gobierno hace lo exactamente inverso al elitismo barato de Mairena: un populismo caro; mejor dicho, carísirno, ruinoso. Aunque, eso sí, "festivo y refrescante", sobre todo si en el concepto de refrescos entran también los vinos y licores.

17 de marzo de 2019

Títeres en el Centro de Historias. Exposición. Hasta el 14 de abril.

Adolfo Ayuso y su equipo han abordado otro ambicioso proyecto cual es hacer un recorrido por la escena titiritesca española desde el siglo XVII, en los teatros de la Corte,  hasta nuestros días, en las tierras de Aragón.
Escenografías reales, reproducciones a escala, creaciones originales, fotografías, cartelería...
Hay un primer apartado Edad de oro de los títeres, que remite, claro, a Cervantes fundamentalmente. 



Luego está La Edad de plata de los títeres, o sea de 1900 a 1939. De Benavente a La Tarumba de Prieto, Lorca y cía., podríamos decir.  Pasada esa etapa, encontramos varias primicias, entre ellas los títeres que distribuyeron los falangistas por sus sedes; o materiales de reciente hallazgo, como la carpeta de Miguel Prieto hallada en Moscú, que ha propiciado reconstruir los títeres de Franco y Queipo de Llano, según aparecen en las fotos encontradas.


En el apartado aragonés aparecen muñecos de Garabaita, la compañía de Soledad Jiménez y Karlos Herrero. Aquí los personajes de Escamas de pescado, una obra inolvidable, de las varias que dirigió Héctor Grillo en Zaragoza entre los años ochenta y noventa.


Medianoche, la Tía Elena, Caleidoscopio, Aranda... Pero el grueso de la exposición se centra en dos compañías. Una, los Titiriteros de Binéfar, que recrean en esta composición su obra Almogávares:




Y Arbolé. En esta foto expuesta se muestra a Iñaqui Juárez interpretando el bululú de la Trigedia de los cuernos de don Friolera, de Valle, uno de los pequeños trabajos grandiosos de este titiritero.
Todas estas fotografías son de Emilio Casanova. 
En ésta, la exposición reúne a tres grupos que estuvieron muy hermanados: a la izquierda se ve un cartel de Momo, la compañía del llorado  Jordi Pinar; en el centro, los personajes del Pinocho de la Tía Elena; a la derecha El silbo, con mi bululú.


Y agradecemos, de paso, la leyenda que acompaña a la fotografía.  
‘Magia y Memoria de las Marionetas: Aragón-España’ está en el Museo de Historias de Zaragoza hasta el 14 de abril.
Todos los detalles sobre la exposición pueden leerse en TITERESANTE descritos por Toni Rumbao

16 de marzo de 2019

Ramón Menéndez Pidal (1869-1968)

Muchos libros de Menéndez Pidal descansan en nuestras bibliotecas. Especialmente queridos por nosotros: Flor nueva de romances viejos, Los romances de América y Poesía juglaresca y juglares. 

En esta fotografía lo vemos junto a María Goyri, en su viaje de bodas que consistió en recorrer la ruta del Cid.



Se cumplen ciento cincuenta años de su nacimiento. Bueno es saber los acontecimientos que preparan entidades académicas y organismos culturales.

De todo ello hace un detallado recuento la Fundación Ramón Menéndez Pidal, según relata su presidente, Jesús Antonio Cid. Copiamos aquí lo referente a ediciones de libros. El resto de artículo, con información de exposiciones y coloquios previstos, puede leerse aquí.

(...) La Fundación Ramón Areces ha patrocinado la edición del «Romancerillo
de Salónica» que en plena Guerra Civil reunió Maximo Kahn, un judío alemán,
no sefardí, pero radicado en Toledo, enamorado de la cultura medieval judeoespañola,
y nombrado cónsul de la República en la ciudad griega. Allí propuso
que el Ministerio de Estado publicara un Romancero sefardí para sefardíes, no
para españoles ni para hispanistas. La idea fue aceptada y Máximo Kahn preparó
ese romancerillo con criterios selectivos estéticos muy personales. La derrota
de la República impidió culminar la edición, pero los materiales reunidos le llegaron
a Menéndez Pidal y son los que ahora se publican. En la presentación del
libro, en el auditorio de la Fundación Ramón Areces, esta previsto un coloquio
a cargo de especialistas en la cultura sefardí, y un concierto de música sinagogal
y tradicional judeo-española.
También en coincidencia con el bienio, esperamos que salgan a luz al menos
cuatro obras, que la Fundación considera de importancia crucial para el
patrimonio cultural hispánico, y que han requerido largos años de preparación:
Las dos primeras suponen la reanudación del Romancero Tradicional de las
Lenguas Hispánicas, paralizado durante treinta años: son la edición de los volúmenes
del Romancero del Cid y de La muerte del príncipe don Juan.
Que el Romancero del Cid, icono, para bien e incluso para mal, de lo hispánico,
esté sin publicar en edición solvente y rigurosa, a la altura de 2018, cabría
calificarlo casi de vergüenza nacional. Es un estado de cosas que, esperamos,
por fin se podrá subsanar. La muerte del príncipe don Juan, por otra parte, es
un romance tótem para Menéndez Pidal y su familia; su casual hallazgo por
María Goyri en 1900 revelaba la supervivencia del romancero oral en la Castilla
nuclear. Pero el romance es además un ejemplo máximo de la variación creativa
y del arte de la refundición en la poesía narrativa tradicional. El luctuoso hecho,
la tragedia que supuso la muerte del heredero de los Reyes Católicos en 1497,
ha conservado abundantes rastros de historicidad que se manifiesta en las más
de 500 versiones del romance hoy documentadas, pero no menos evidentes son
las invenciones y desarrollos novelescos del todo ajenos al suceso de fines del
siglo xv.
La tercera obra es la edición de la correspondencia de Menéndez Pidal y Américo
Castro, que me permito adjetivar como el corpus epistolar más importante
para la filología española del siglo xx, y para la propia historia cultural española.
Son trescientas cartas, varias de ellas muy extensas –de seis y más folios–, escritas
a lo largo de casi cincuenta años. En ellas y en un diálogo siempre sincero
y a veces muy tenso, vemos desfilar, en un amplio panorama las apreciaciones
sobre sus contemporáneos, desde Alfonso XIII y Manuel Azaña a Unamuno y
Ortega, a toda la romanística y el hispanismo europeo y americano; y vemos
surgir anticipadamente los elementos básicos de la teoría histórica de Castro,
forjada en contraposición a los puntos de vista de su maestro en el desgarro del
exilio.
Una última obra, muy distinta, que la Fundación confía en publicar es el
libro inédito de Menéndez Pidal sobre Marcelino Menéndez Pelayo, escrito en
1914, y corregido incesantemente por don Ramón hasta la década de 1950, sin
que llegara a darle la mano definitiva. Se trata de una aproximación a la personalidad
intelectual y humana de Menéndez Pelayo, trazada por su discípulo más
insigne, y un examen riguroso de toda la obra de don Marcelino; examen, claro
está, ponderativovo, pero no hagiográfico ni exento de crítica. Es un libro que
ha requerido una compleja preparación, por los abundantes pentimenti a lo largo
de todo el texto, dobles y triples redacciones de varios capítulos, cambios de
ordenación, etc., y por la copiosa anotación que ha sido necesaria. (...)
 Jesús Antonio Cid
Boletín de información lingüística de la RAE, nº 11, 2019)
  


13 de marzo de 2019

Reconocimientos. Premios.

Pensando en tener tiempo para comentar cómo transcurrió el año pasado, y no encontrándolo, se nos fueron quedando en el limbo virtual algunos premios recibidos por esta casa y por amigos y colaboradores. Como el querido Premio Buho.













Ya aparecieron meses atrás noticias y fotografías del Premio a la Trayectoria en el sector profesional del Libro, que me otorgó el Gobierno de Aragón. También los reconocimientos como Juglar de las Palabras, por parte del Ayuntamiento de Andorra; Pelegrín de Plata, del Teatro Arbolé; y Premio ARES a la Trayectoria, en el Día del Teatro.

Mi sucesor en el Premio a la Trayectoria del Gobierno de Aragón fue el traductor, poeta y dramaturgo Francisco J. Uriz.


 Pasó lo que recuerdas, una de las joyas que publicó la Biblioteca Aragonesa de Cultura, me ha sido muy útil por la descripción de paisajes humanos y conflictos inmersos en la literatura contemporánea. 

En ANDALÁN: una magnífica semblanza de Paco Uriz, por  Eloy Fernández Clemente.

Otro amigo premiado ha sido el editor Chusé Aragüés: Premi Franja Cultura i Territori por la promoción y difusión de la literatura aragonesa en catalán dentro y fuera de Aragón. 



En el Diario del AltoAragón, J.C. escribía en su crónica:
El presidente de Iniciativa Cultural de la Franja, Artur Quintana destacó el trabajo de dinamización cultural de Chusé Aragüés y su trabajo por editar obras en aragonés y en catalán, "el suyo es el único caso de editorial privada que edita en aragonés o en catalán en Aragón", señaló Quintana. 
Chusé Aragüés ha traducido y ha editado obras de escritores de la Franja como Jesús Moncada, Mercé Llop, o Ramón Terés. Agradeció el reconocimiento y aseguró que las lenguas son riqueza, "quiero el castellano, estoy enamorado del catalán y amo el aragonés", y animó a normalizar la situación de aragonés y catalán, "los escritores aragoneses en aragonés y en catalán parece que no existen en las listas privadas de ventas. Hay que seguir insistiendo para defender nuestras lenguas aragonesas", insistió Aragüés.
En Diario de Teruel, una muy interesante entrevista de Maribel S. Timoneda a Chusé.

27 de febrero de 2019

Sátira y Sátiro


El proceso de Sátira y Sátiro nos lleva a un reestreno este viernes en Arbolé. El año pasado retomamos Dolos y yo el repertorio del Jardín de Venus y del Cancionero de amor y de risa. Luego Con Carmen. Ahora, de nuevo con Dolos. Es maravilloso trabajar un espectáculo con dos versiones a la vez, sobre todo si los partenaires son Carmen o Dolos.
Ante el hecho de las versiones cambiantes, José Luis Romeo ha diseñado el material de difusión con estudiada ambigüedad. Con imagen que destaca el tema, y las mínimas referencias, las imprescindibles: quién lo hace y que género es. Que ambos sean desconocidos no nos importa porque a estas alturas... ahora hay información al alcance de la tecla.
La música del melólogo cambia muchísimo de una versión a otra. Bocherinni versus Canto popular.
Para el actor, el reto es la asunción  total de la palabra cuando el melos es violonchello y no otra voz.
Seguimos...

Más sobre la obra: vídeo, críticas, comentarios y proceso.

27 de diciembre de 2018

1988, El Silbo en Guinea Ecuatorial

Acaba el año y aún zumban en la cabeza las efemérides: Praga, París, México…

Aquel año de 1968 uno no se enteraba de nada de eso, por lo temprano de la edad. En cambio, sí recuerdo muy bien las imágenes (tve? nodo?) de un país africano donde se hablaba castellano. Era Guinea Ecuatorial, que alcanzaba la independencia. Yo nunca había visto un negro en persona y me impresionó la noticia.

¿Era buen legado el que dejaba España? Comparando con la media africana, seguramente.
Se tituló República. Quizá durante unas horas, y en días previos, aparentemente lo fue.  Eligieron a un presidente destructivo, inmediatamente convertido en dictador: Macías. Como cuenta
Mario Virgilio Montañez,  Los españoles evacuaron el país y tras ellos la mayoría de extranjeros.

Se sucedieron 10 años de monstruosidades. En 1971, la comunidad escolar de Malabo vio cómo sus protestas acarreaban la clausura del instituto. Además de perder todo el sistema educativo, también quedó el país sin luz, sin hospitales, sin carreteras (que a ese legado me refería)… Los únicos edificios con mantenimiento eran las cárceles. Un tercio de la población desapareció del mapa. El poeta Juan Balboa Boneke describió el periodo: “el de la generación perdida”.

Macías ordenó cambiar los nombres europeos por los correspondientes africanos, incluidos los nombres y apellidos de sus ciudadanos. Así, Francisco Macías Nguema pasó a llamarse Masie Nguema Biyogo Ñegue Ndong. Solo en eso pudo dar ejemplo.

(...)Porque es un hecho importante, que a veces pasa desapercibido, que la España que concedió la independencia a Guinea y que siguió funcionando como estereotipo para el guineano fue la franquista; es decir, un sistema autocrático que utilizaba como punta de lanza las ordenes y congregaciones religiosas, los principios del nacionalcatolicismo y el militarismo, de una parte, y, de otra, los paradigmas políticos mas reaccionarios y autoritarios. Es decir, los guineanos no tenían referentes democráticos ni progresistas de los españoles, sino que suponían que las maneras que conocían eran las propias de los países colonizadores supuestamente a imitar (...) 

Muchos mandos del ejército guineano se graduaban en la Academia General Militar de Zaragoza. Y por allí habían pasado todos los que en 1979 se confabularon, encabezados por Teodoro Obiang, para derrocar al tirano. Esta vez, la esperanza se mantuvo varios años. Volvieron las embajadas y los cooperantes, volvió la luz, se abrieron las escuelas, se hicieron institutos y llegó la UNED. 


El Silbo en Guinea


En 1988, a 20 años de la independencia y a 9 del “Golpe de libertad” de Obiang y los suyos, la información relativa a Guinea Ecuatorial era muy escasa.

Queriendo contrastar el trabajo de El Silbo con "otros acentos" (con oídos acostumbrados a), Carmen Orte, Jesús Lou y yo, decidimos ir a trabajar allí una temporada. Conseguimos visado por dos meses (“para estudiar las expresiones artísticas de la cultura fang”), nos vacunamos y compramos francos cfa. Pedimos un crédito para los pasajes y empaquetamos vestuario e instrumentos. Hicimos una postal de cartulina como tarjeta de presentación y, por si acaso, llevamos una metopa de la AGM zaragozana.

Una amiga nos dijo que debía enviar un paquete a su prima Nieves, colaboradora de las teresianas en Malabo. Y nos hicimos cargo de la encomienda, lo que suele ser un engorro pero aquí fue una llave para conocer submundos del país.
  
Del aeropuerto fuimos directos a la embajada, para informar de nuestra presencia e intenciones.  Allí conocimos a Jesucristo Riquelme, quien nos propuso alojamiento a cambio de actuaciones en centros de enseñanza de Malabo y  Bata, patrocinadas por el Centro Cultural Hispano Guineano. Al margen de esas funciones, podíamos hacer las que contratáramos por nuestra cuenta, manteniendo el decoro, claro. Como teníamos idea de trabajar con público diverso, llevábamos varios repertorios con su instrumental y utilería. Así que todas las ofertas que aparecían nos venían bien.

Nos ubicaron en la casa de la Aviación. ¿Cuál sería el bar de la esquina? El Beirut, que contaba con un gran jardín donde periódicamente se daba espectáculo.

Las funciones que pensábamos realizar serían: para estudiantes; para público de calle; para toda una comunidad. De ello se dirá algo en este artículo. Y se  acompañará con muestras fotográficas en vídeo, con sonido tomado de actuaciones aquí y allá. Estos vídeos se pueden ver solo en el blog (no están en youtube, etc.) por su carácter testimonial.

En centros de enseñanza

Para celebrar el encuentro, Jesucristo nos llevó al Beirut para conocer a Donato Ndongo que, además de compartir con Riquelme la dirección del Centro Cultural H-G, era buen conocedor de la poesía guineana.  Hablamos del repertorio posible, lo repasamos y concluimos que no había un terreno especialmente pantanoso. No había problema en que “libertad”, por ejemplo,  o “copular”, se dijeran en el escenario. Todavía se hablaba del “golpe de libertad”. Por otro lado “del sexto en Guinea no se confiesa nadie”, decían los curas, según Ndongo.

Los planes de estudio eran los mismos que en España. Los libros de Literatura también.

Las primeras sesiones fueron en el INEM Rey Malabo. Comenzamos hablando de la Edad Media, de cuando los idiomas peninsulares se estaban cociendo, de cuando la primera literatura en castellano… Carmen empezó una canción:

De los álamos vengo, madre.

Y un coro celestial siguió cantando:

De ver cómo los menea el aire. 

Cerramos la libreta donde apuntamos un repertorio previsible, y preguntamos si alguien tenía preferencia por algún poeta clásico: el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Fray Luis de León, Cervantes, dijeron. Y así pasó la primera sesión, con la cuaderna vía del de Hita, las coplas manriqueñas, las liras del fraile y los ovillejos cervantinos.

Muchos chicos llegaban al instituto chapeando, o sea cortando la maleza con el machete. Hacía calor, claro, la vegetación abrumaba y los bichejos daban respeto.

La siguiente sesión estaba dedicada al siglo XX, de Rubén Darío hasta Blas de Otero, más o menos.  En el centro, la generación del 27. Carmen y yo nos miramos con cara de culpables cuando un alumno 3º de BUP, Emiliano Esono, insistió en oír una poesía de Dámaso Alonso, a ser posible de Hijos de la ira, pues lo había leído en la biblioteca del instituto. Jesús Lou tapó el objetivo de su cámara y salió corriendo a comprobar que Hijos... estaba allí. Volvió pronto, afirmando con la cabeza. En el entretanto, habíamos neutralizado al forofo con el "Romance del río Duero", por ser Gerardo Diego gran amigo de Dámaso. Acabado el romance, prometimos a Emiliano que en el recital que daríamos por la tarde recitaríamos "Los insectos" si venía. Dijo que sí.

Fuimos a casa y comenzamos el montaje del poema, pero sin el célebre prólogo donde  describe "el espanto" ante una masa de variados insectos: "He leído terrores semejantes de viajeros por el África ecuatorial" afirma allí el poeta. Nosotros también estábamos espantados con la fauna volátil y terrestre. Conocido es el mosquito anopheles, transmisor del paludismo, pero allí uno se encuentra con los insectos que se pegan a la ropa recién lavada y penetran en la piel (hay que planchar la ropa para eliminarlos), o con los que agazapados en la tierra esperan un pie desnudo, etc. O sea, los hay que se ven y los hay que no.

Dámaso había dicho  del poema en cuestión: "Es obra que, recitada, suele recibir mucho éxito". Carmen creó una  atmósfera musical tremolando con el rabel, instrumento ideal para imitar el zumbido de los insectos voladores. Por mi parte, entendí que si el poeta diseminaba más de 30 veces la palabra "insectos", el ritmo dependería de ella. El tono era de monólogo hiperbólico, apropiado para aplicar la técnica del "rapsoda enloquecido" con sus aspavientos melodramáticos acentuados con los guiños humorísticos del texto.  Ajusté con Carmen los versos con aliteraciones de los verbos roer y zumbar. Desgraciadamente, Emiliano no pudo venir al estreno, ay!

Terminadas las actuaciones en el instituto, comenzamos con las que Nieves y sus amigas teresianas nos concertaban en colegios y aulas para adultos. Se hizo muy popular nuestra versión del "Vivo sin vivir en mí" que, en los estribillos, los alumnos acompañaban con voces, palmas y ritmo corporal. Especial recuerdo nos queda de la actuación en el cole de Yumbili.

Los pequeños no  mostraban reticencia al canto, los jóvenes un poco, pero se dejaban convencer mejor que los españoles. Un tímido, metido en la masa del grupo espectador, también puede participar si no se siente especialmente observado. La timidez de los alumnos guineanos se manifestaba envolviendo las manos entre la ropa, o con movimientos de cuello recogiendo la cabeza.

Viajamos al continente, para trabajar unos días en Bata y alrededores. La infraestructura era más escasa y solo los franceses disponían de un centro cultural.  El salón de actos español lo compartían la UNED, Magisterio y el Instituto de Bata. Hubo algún malentendido a ese respecto del usufructo del espacio y no pudimos ofrecer el trabajo más que a los alumnos de Bachillerato y Magisterio, creo recordar.

Todas las actuaciones en el campo educativo -E.G.B., Bachillerato y Formación de Adultos-  fueron juglarescas: comunión del cantar y el reír. 





De gala con El Gran Bessoso

Cada noche bajábamos al Beirut, que también era mentidero político y cultural de la capital. El dueño, Gabi, tuvo la idea de montar una gala donde actuarían bailarinas, cantantes, nosotros y, como cabecera de cartel, el músico guineano conocido como El Gran Bessoso, que iría con su banda. De eso tratan las fotos del vídeo siguiente.

Dado el éxito que tuvimos en el Beirut, Gabi pensó repetir en el Cine Marfil cuando volviéramos de actuar en Bata... No fue lo mismo, no. Las condiciones del cine eran malas; se decía que aún estaba por ahí el fantasma de Macías, pues el Marfil se empleaba para macro juicios militares...

En estas actuaciones combinábamos los poemas con canciones tradicionales como La tía Melitona, que permitían la participación, la improvisación coplera y la risa. También eran de rigor un par de romances de Lorca.

León Felipe había residido un año en Guinea y nosotros aprovechábamos estas actuaciones de repertorio abierto para recitar y cantar algunos de sus Versos y oraciones del caminante.




Con versos de Leopoldo Mª Panero

Teníamos grabados música y efectos de los poemas de L. Mª Panero que hacíamos en el Más margen, malditos! Así que dedicamos una sesión a presentar su obra en Malabo.

Por si acaso, íbamos de etiqueta, para significar la importancia y el respeto que nos merecía ese repertorio. Riquelme nos presento también de traje, pues entre el público se encontraban diplomáticos y autoridades.

No se puede extraer ninguna lección sobre la respuesta del público, pues ese tarde el CC Hispano Guineano estaba muy concurrido por los blancos. Creemos que gustó bastante.


Asonga: teatro arena

Ignoramos si el poblado de Asonga tiene relación con la zona de Bata de igual nombre. Quien conozca ambas, sabe que son la noche y el día, aunque se llamen igual.

Bueno, nosotros fuimos al poblado Asonga, donde queríamos experimentar cierto tipo de trabajo ritual, ante público "no teatral". Asonga es un pueblo Ndowé, cuyo idioma se conoce como Batanga. Agricultura y pesca. Nos habían hablado de ciertos bailes y disfraces que conservaban como tradición, quizá carnavalera.

Remontamos algunas piezas de un anterior espectáculo -Del comienzo de la arcilla del mundo- con salmodia y canto. Los textos eran del Génesis, del Cantar de los Cantares, y de Judá Leví. La representación era en espacio circular, sin escenario. Eso, pese a la pobreza documental, se refleja en las fotos del vídeo.

También hicimos una segunda parte, esta vez en las escaleras de la vivienda del alcalde, con un repertorio normalizado. Recuerdo que toda la comunidad de Asonga cantaba con nosotros, al punto que venían habitantes de poblados cercanos atraídos por las voces.


De esto y aquello

El debut en la parte continental fue en el Club de Tenis (creo que si no era ese el nombre, así se le conocía), el de los españoles.  Esa era la comunidad a la que debíamos conquistar. Sí, en este caso conquistar, pues de ello dependía la recaudación. Es decir, que al final pasamos la gorra. En atención a que una mayoría de espectadores eran catalanes que trabajaban en el negocio de la madera y del cacao, Carmen cantó dos romances en catalán -La cançó del Lladre y El rossinyol- y yo unos versos de Espriú. No fue buena idea, porque algunos censuraron nuestro acento, más leridano que gerundés.

Siempre que había ocasión, recitamos poemas de los dos poetas del momento en Guinea: Ciriaco Bokesa y Juan Balboa Boneke, tomados de sendos libros publicados por el CC Hispano Guineano de Malabo.



Ciriaco Bokesa y Donato Ndongo nos deslumbraron muchas noches en la tertulia del Beirut.  Ciriaco admiraba, por encima de toda la poesía en castellano, a Jorge Guillén, y Donato nos explicaba el valor de Voces de espumas leído en esa clave. Ambos elevaban el nivel intelectual de la calle con su palabra.

En una de aquellas charlas, apareció Riquelme muy alterado. Nos contó el viaje imposible de un coche de Cooperación Española que llevaba libros a una escuelita cercana a Ureka, al sur de la isla. Camino del lugar, había sido obligado a regresar, pues la carretera estaba cortada por soldados que no dejaban pasar sin autorización especial. Aquello alimentaba las sospechas de los más enterados: "los yanquis están buscando petróleo en la costa".

En fin, en este último vídeo se verán fotos de Bata y Malabo, con nosotros actuando o paseando por  calles, plazas También aparecen artesanos, niños estudiando bajo las farolas, profesores y amigos preparando anuncios de actuación, o traduciéndonos escritos varios. Carmen se hizo el peinado típico antes de partir, y ahí se ve.

Varias fotos son del museo de Bata, que recorrimos en compañía de Amador Ebeng, del Ministerio del Interior, a quien Riquelme había encomendado que nos condujera por las emisoras de radio y demás lugares culturales de la ciudad. Otra foto de Bata nos trae el recuerdo de Gabri-B, cantor de calle y terraza. En su repertorio brillaban canciones como Sucu sucu, La yenka y Adelita. Se presentaba cantando unas frases autopublicitarias: "Yo soy Gabri-Be, mi nombre suena mucho... Mi nombre es muy famoso..." ¡Ah, la fama, de la que hablara Manrique! En el vídeo se escucha el nvet oyeng de Eyi Ncogo, que se presentaba también con el adjetivo "famoso".



En este recordatorio de la gira pasamos por alto muchas vivencias que no nos compete analizar aquí. Así, las diferencias entre los fang continentales y los bubis de Bioko; la diglosia, o la función del castellano entre la docena de idiomas guineanos; etc. Nosotros fuimos, como cualquier artista, a ofrecer nuestro arte y punto. Cierto que quisimos volver, pero no pudo ser, y mejor así porque eso nos llevó a otras tierras más lejanas y a conocer más acentos, formas y palabras de nuestro idioma.

Hoy solo nos queda desear a los guineanos que sus actuales dueños les dejen vivir en paz y libertad.


Dibujo en cartón y boli de Ramón Esono. Cárcel Black Beach de Malabo. 


24 de noviembre de 2018

La Almozara: poesía desplazada del centro

Estos días en el Centro Cívico de La Almozara vamos a hablar de un fenómeno social renacido: los recitales de poesía. ¿Objetivos? Ninguno declarado. Acaso, saber.



Los vecinos de aquí (Zaragoza y su entorno) desarrollan muchas actividades en torno a la poesía. Y las hacen sencillamente como vecinos o parroquianos. Se unen con otros aficionados y suben páginas en internet, celebran reuniones sociales, organizan actos públicos, o se suman a las actividades que generan otras artes, colaborando con sus voces y escritos.

Y es que, geográficamente hablando, parece que la poesía es cosa del centro de la ciudad. En el centro se presentan libros, el centro es escenario de recitales con poetas e intérpretes, a veces hasta compramos un libro de poesía en el centro. También las corrientes antipoesíaoficial se dan en bares y espacios del centro. En el centro de Zaragoza, varios espacios públicos sirven regularmente de escenario a los poetas para presentar sus libros. La Biblioteca de Aragón, El Corte Ingles, el Paraninfo, FNAC y el vestíbulo del Teatro Principal son los de más prosapia.  Librerías y bares nocturnos hacen el resto.

Pero en barrios y pueblos, lejos del epicentro literario, bibliotecas y clubs de lectura también celebran la poesía. Nos interesa saber cómo se comunica la poesía con el vecindario. Y en este primer encuentro, vamos a escuchar a tertulias, asociaciones y  promotores de actividades poéticas en bares y escenarios no habituales. O sea, nos interesan las iniciativas de base.

Dos mesas redondas darán cuenta de algunas experiencias. Una será con asociaciones y tertulias estables que hablarán de su actividad. Estarán representados la Tertulia Miguel Labordeta, la Tertulia del Van Gogh, el grupo Juglarías, y las asociaciones La Masadica Roya, de Andorra y la A. Literaria Rey Fernando, del Actur. Y otra mesa, la de aquellos que en los bares noctámbulos despiertan también afición por la poesía mediante recitales o así. Hemos invitado al Teatro Inevitable (antiguo de las Ánimas), El Imperdible, de Remolinos, Acorazado Potemkin, y Noches de Poemia. Dos buenos conocedores del pulso cultural ciudadano, Antón Castro y Lourdes Serrano Berdascas, moderarán las sesiones.

Para los que tengan interés en saber cómo se pueden organizar actos poéticos,  Luis Felipe hablará de Los recitales de poesía, donde no faltará el humor.
 
La charla inaugural la dará el arqueólogo Javier Navarro Chueca, sobre la localización de la tumba de Lorca. Navarro, antes de comenzar esa búsqueda en 2013, dirigió trabajos para localizar fosas de soldados españoles muertos en la guerra de Cuba, o  de fusilados en la última guerra española.

Y como colofón de estas jornadas, un recital a cargo de tres actores zaragozanos bien conocidos de los aficionados al teatro: Mª José Moreno, directora teatral y actriz de teatro y cine. Mariano Anós, actor, director y autor. Ha sido profesor de teatro; es poeta y pintor. Y Luis Felipe Alegre, actor especializado en recitación del verso. Estarán acompañados por Dolos Miravete, al violoncelo.



Se rumorea que al terminar, Paco abrirá la Gamba del Ebro para tomar un vinito.

El cartel, diseñado por José Luis Romeo, toma como motivo una puerta, el sol que la penetra y la sombra que proyecta el marco. Es una abstracción de la escultura (obra de Florencio de Pedro) que da la entrada y salida al barrio, donde se juntan las avenidas de La Almozara y Pablo Gargallo. Sirva esa puerta  para introducirnos en esta mirada a la palabra.