19 de noviembre de 2017

Santiago Ramón y Cajal: Prologo para Marcos Zapata en 1902

Estos días, en el taller de Expresión poética, hablábamos de los experimentos del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje, consistentes en medir -vía electroencefalograma- la actividad cerebral estimulada por un sustantivo (monstruo) seguido de un adjetivo (hermoso, geográfico, solitario y horrible). Se observó que cuando ambas palabras resultaban oxímoron, la actividad en el área frontal izquierda del cerebro, registraba mayor actividad.

Bien, pues metidos en ese jardín, qué menos que citar  un escrito de Santiago Ramón y Cajal donde aventura teorías sobre las junglas celulares y las inclinaciones humanas hacia determinados géneros artísticos. Es el prólogo que su paisano aragonés, el dramaturgo Marcos Zapata, le había solicitado para introducir su libro Poesías







Sr. D. Marcos Zapata.
Mi querido amigo: Me pregunta usted, honrándome mucho con su consulta: «¿Cuál es la causa de que yo, como tantos otros literatos, viva una comedia y escriba dramas, tenga la conversación alegre y los pensamientos tristes? ¿Por qué el pueblo andaluz, cuando habla ríe, y cuando canta llora?»

Tema excelente para un artículo de Revista sobre la psicología de los escritores; pero de muy dudosa oportunidad para encabezar, a guisa de prólogo, un tomo de poesías. Adivino en tan singular demanda uno de esos rasgos de fino humorismo, tan comunes en los escritores más graves y en los dramaturgos más solemnes; mas cualquiera que sea la intención de usted, y dejándole íntegra la responsabilidad de la extraña ocurrencia, paso a decirle, llana y sencillamente, lo poco que a mí se me alcanza de tan paradógico contraste.

Comienzo por reconocer que, el hecho a que usted alude, sin alcanzar la jerarquía de ley psicológica universal, tiene mucha generalidad. Este ritmo del escribir amargo y del hablar alegre-y al revés-equivalente en el orden afectivo a la eterna alternativa del dolor y del placer, del llanto y de la risa, es comunísimo en nuestros escritores cómicos, novelistas y dramaturgos.

En algunos la doble manifestación del sentimiento se acentúa tanto, que adquiere los caracteres de una bifurcación de la personalidad. En la mente del poeta parecen convivir dos sujetos antípodas alternativamente despiertos, cada uno de los cuales tiene un modo particular de contemplar el mundo y la vida. Quien lleve una existencia plácida, serena y tranquila, escribirá dramas, elegías, lamentaciones, novelas o cuentos melancólicos. Quien viva un verdadero drama, buscará en la ficción un lenitivo y un consuelo a sus amarguras, y escribirá crónicas, versos alegres, cuentos graciosos y regocijados o anécdotas picantes.

Cada cual finge lo que necesita por compensación de lo que tiene. De esta manera, la vida mental se integra y completa, y todos los órganos cerebrales entran sucesivamente en juego.

Lo que decimos del escritor es aplicable igualmente al lector. El científico, el filósofo, el estadista, enfrascados de continuo en serios y graves estudios, entréganse con avidez, en sus horas de vagar, a la amena literatura, a las conversaciones espirituales y ligeras, aun a los juegos más inocentes é infantiles. Del propio modo el humilde artesano, fatigado por el trabajo manual y aburrido por el acompasamiento y monotonía de una existencia comparable al continuo girar de un volante, ansía esplayar su imaginación por las doradas regiones del ensueño, buscando en el folletón pasional o en el drama tremebundo de los teatros populares, esa nota de lo pintoresco, de lo bello y de lo extraordinario que faltan en su sombría y rutinaria existencia.

Por análogo motivo gusta el burgués, ocioso y ahíto de comodidades y de placeres, de la novela espeluznante y del drama sangriento; porque la visión momentánea del ajeno dolor le es precisa para aguijar los embotados nervios y renovar y endulzar todavía más el grato sabor de la copa del placer. Por donde se ve que, salvando excepciones, el pueblo y la burguesía constituyen el obligado público del dramaturgo; mientras que el autor de comedias debe contentarse con la menguada clase de los intelectuales, de esos seres fatigados y tristes, cuyos nervios, sobreexcitados, necesitan apagadores en vez de estimulantes, emociones placenteras y no conflictos pasionales. A la manera del rayo, que al nacer rasga la nube de donde brota, atronando al mismo tiempo los espacios, así el pensamiento hiere también el cerebro, sacudiendo violenta y dolorosamente sus células, que sólo piden, como remedio a sus heridas, sueños sin pesadillas, distracciones sin emoción.

¿Cómo se explican todos estos hechos? Sin pretensiones de acertar, y menos aún de agotar los diversos aspectos del problema, nosotros creemos que el fenómeno en cuestión obedece a dos condiciones: a la sensación de fatiga cerebral que nos obliga continuamente a cambiar de postura mental, y a la necesidad orgánica de poner en actividad los barbechos o provincias cerebrales ociosas, necesidad establecida muy sabiamente por la Naturaleza, con la mira de impedir el olvido y aniquilamiento por desuso, de aquellas ideas, sentimientos y aptitudes psíquicas que, no por carecer de urgencia funcional y de frecuente empleo, dejan de representar, llegada la ocasión, importantísimos elementos de defensa y de prosperidad del individuo y de la especie.

Por si no nos hemos explicado bien entraremos aquí en algunos desarrollos. La Naturaleza, al otorgarnos ideas que han sido fijadas y mejoradas por la adaptación y el progreso, no ha procedido caprichosamente; nos las ha dado porque son útiles, cuando no absolutamente necesarias, á la conservación de la vida. Lo inútil ó perjudicial, cuando aparece en un organismo, vive poco. El hombre primitivo era completo, aunque sencillo, porque ejercitaba por igual todas sus potencias; pero el hombre moderno, empequeñecido y polarizado por la división del trabajo, sólo cultiva intensivamente una de sus actividades, la correspondiente al oficio o destino social desempeñado. Por lo cual las células cerebrales en barbecho, es decir, las encargadas de funciones no aprovechadas en el diario trabajo, en cuanto llega la ocasión del asueto general, recuerdan al yo su derecho a la vida activa y demandan a gritos su turno en el banquete: a menudo, sin esperar la venia del sensorio, atraen hacia sí solapadamente la sangre, y, pasando de la potencia al acto, generan representaciones brillantes y conscientes que la imaginación combina en vistosas y sorprendentes construcciones. Y cuando durante este tejer y destejer de la mente, la tensión de la vida nerviosa llega al summum, la corriente de las ideas, moldeándose en símbolos, se exterioriza, ora por la lengua y el gesto, ora por la pluma y el lápiz.

 Así el poeta, que al escribir o al perorar evocó casi todos sus registros de representaciones severas, dolorosas o patéticas, siente al acabar el trabajo y restaurar sus fuerzas, que su retina mental se tiñe insensiblemente del matiz complementario, y que acuden a su mente, protestando de la injusta preterición, representaciones y emociones contrarias, las cuales, descargando en el aparato motor, por ley de dinámica cerebral, aspiran a vivir, ora con la existencia efímera del ensueño inexpresado, ora con la más duradera que les prestan la palabra hablada y la memoria del que lee o escucha. Por este mismo horror a la muerte que parecen sentir las ideas inactivas o poco evocadas se esclarece también un hecho bien conocido de los fisiólogos pero insuficientemente explicado, si del fondo de la cuestión hemos de juzgar por nuestras lecturas... Todo el mundo habrá reparado que cuando soñamos, el mundo especial de ideas y acontecimientos que desfilan ante nos otros, resulta por lo común (hay excepciones que bien consideradas confirman la regla), completamente extrañas a los pensamientos que nos preocupan, y a los trabajos que nos interesan y solicitan a diario. Analizados cuidadosamente los ensueños, se verá que reproducen a menudo escenas de la niñez o de la juventud raras veces recordadas, o imágenes fragmentarias, caprichosa y absurdamente combinadas, y cuyos elementos o residuos sensoriales, no alcanzaron hace tiempo su reviviscencia plena, ni entraron por consiguiente en el campo de la conciencia. 

 En nuestros experimentos de hipnotismo, hemos observado con frecuencia que las ideas suprimidas por sugestión, reaparecen tenazmente en los ensueños espontáneos, provocando a veces verdaderas obsesiones. Dedúcese de esto, que cuando dormimos no descansa el sujeto por entero, sino aquella parte del cerebro que se fatigó durante el trabajo de la vigilia; los barbechos cerebrales, es decir, las células donde están grabadas las imágenes inconscientes, velan y se exaltan rejuveneciéndose con el ejercicio hecho a hurtadillas de la conciencia como se robustece en las maniobras el veterano enervado por la vida de cuartel. Con cuya gimnasia, esos contingentes extraordinarios, especie de reserva de las ideas, se capacitan para movilizarse rápidamente, en cuanto las varias exigencias del trabajo vigil y las imprevistas peripecias de la lucha por la vida lo demandan. Y como muchas operaciones cerebrales diurnas ponen en acción y fatigan grupos de células esparcidas por todo el cerebro, y muy particularmente aquellas a cuyo cargo corre la más alta de las actividades mentales, o sea, la facultad crítica, constantemente alerta al hablar y al escuchar, de ahí que la mayoría de los ensueños consten de retazos de ideas, sin hilación o estrambóticamente ensambladas, algo así como un monstruo absurdo, sin proporciones, armonía ni razón.


 Ahora bien, lo sucedido en los ensueños ocurre también en la vigilia, sólo que en ésta, el sentido crítico vive alerta, y además, ningún territorio cerebral duerme por completo: las células inactivas callan inhibidas por la conciencia, pero están siempre listas para entrar en acción a la menor insinuación del sujeto. Semejante silencio de las células ociosas dura solamente lo que el trabajo de las obreras: es decir, que durante el descanso, reparadas ya las fuerzas mentales, las ideas, los sentimientos y emociones postergados, entran en turno, indemnizándose del estéril reposo; entonces, la segunda personalidad del hombre aparece; el poeta latente en el hombre de ciencia surge coloreando y embelleciendo la retorta y el microscopio; el dramaturgo arroja el coturno trágico y viste por algunas horas el traje del arlequín y del gracioso. Heráclito se convierte en Demócrito; al hombre máquina, al galeote sombrío que se fatiga y gruñe, sucede el hombre verdad que explaya libremente todas las comprimidas actividades de su espíritu, y que siente en su corazón, la grande, la renovadora, la intensa alegría de vivir.

 El cultivo de esa segunda personalidad complementaria y armónica de la otra no nos lo impone la naturaleza por mero capricho, ni siquiera con el piadoso designio de reconfortar el ánimo para la dura tarea del día siguiente. Sus miras en esto como en todo, son esencialmente utilitarias. Órgano que cae en: desuso, es órgano qué muere. Y la batalla de la vida, a la postre y tras de largo luchar, no la gana quien atrofia la mitad de un cerebro en beneficio de la otra mitad, sino aquel que desarrollando predilectamente los territorios nerviosos, consagrados a la actividad profesional preferente, sabe conservar intactas todas sus fuerzas mentales para desplegarlas por entero en el momento estratégico decisivo.

A la segunda pregunta de usted, «¿por qué el pueblo andaluz cuando habla ríe y cuando canta llora?» pueden aplicarse también las precedentes ideas.

Es claro que el desdoblamiento de la personalidad y el desenvolvimiento, por fatiga de la fase mental antípoda, se dan igualmente en los pueblos que en los individuos. Del mismo modo que los poetas que escriben dramas ríen, cuando hablan los pueblos desgraciados olvidan sus penas con la alegría comunicativa de la conversación, con la gracia y el encanto del chiste, y con las artes de la galantería y de la guapeza. Pero a pesar del disimulo, al rasguear la guitarra y entonar la copla,-(la música remueve el fondo de nuestras emociones dominantes)- cuando el hombre se siente a solas con su corazón, la segunda personalidad, es decir, la nota triste y complementaria resuena, y los labios del cantaor modulan la melancólica endecha que exhalan las almas fatigadas por un trabajo sin término y apenadas por una pobreza irredimible. ¿Qué sería del campesino andaluz, el más desgraciado acaso de España si la piadosa naturaleza no le hubiera concedido como bálsamo de sus amarguras presentes el arte exquisito de la ironía y de la gracia, la fácil inclinación a la risa y la honda preocupación del amor y de la galantería?
Por donde se echa de ver con claridad que aquellos pueblos esencialmente individualistas, graves y semi-serios en su trato social, variarán poco de tono afectivo en sus conversaciones y canciones, en sus obras y dichos. Es que semejantes pueblos sin ser enteramente felices no son tan pobres y desdichados que necesiten del cotidiano cordial de la alegría sugerida para reanudar con ardor el interrumpido surco.

Y basta ya de teorías y de enfadosas consideraciones pseudocientíficas, por las cuales pido respetuosamente perdón a quien leyere.

Las cuales consideraciones no tienen en la presente ocasión ni siquiera la ventaja de preparar por ley de contraste el paladar del lector, pues las viriles, gallardas y hermosas poesías del autor de La Capilla de Lanuza, no han menester como aperitivo para ser gustadas con fruición, del amargo ajenjo de mi prosa y menos aún de los pobres elogios de mi incompetencia crítica en el campo literario.

Suyo afectísimo amigo,
S, RAMÓN CAJAL

5 de Julio de 1902.

7 de noviembre de 2017

Teatro que Late: en Zaragoza

Mejicanos. Dentro de su gira europea, llegaron a Zaragoza desde Andalucía.  Los tres miembros del grupo Teatro que Late desplazados en la gira: Jaime Contreras, Jaqueline Montiel, Cinthya Mendoza. Estuvieron unas horas; traían credenciales de Víctor, titiritero amigo que campa por allá.


Jaime, Jaqueline, Cinthya
Habían participado días atrás en el Otoño Cultural Latinoamericano que desde Huelva organizan diversas instituciones, como la Fundación de Caja Rural del Sur. Digo "desde" Huelva porque el programa es más ambicioso que una  programación internacional, y se expande con actos organizados en Argentina y México. Artistas y letrados de ambos lados que van y vuelven. 

Con los años, el Otoño Cultural Latinoamericano ha ido incorporando celebraciones tradicionales de América y cuando llegan estas fechas, hacen brotar Altares de Muertos. En ese contexto "las marionetas del grupo Teatro que late han aportado el ambiente de las descarnadas y entrañables catrinas" segun señalaba la crónica de eldiario.es



Teatro que Late en Huelva
El día anterior a su llegada habían actuado en Sevilla, donde también rendían homenaje al  compositor y cantante Juan Zaizar.















Fue un honor recibirlos en Zaragoza, donde coincidieron con el Festival Iberoamericano del Teatro Arbolé, así que tuvimos un auténtico encuentro internacional en torno a unas cañitas.



En El Entalto, Teatro que Late prefirió la calle mejor que el interior. Y allí, en nuestra calle Mayor cautivó a los paseantes.


Entre provincianos nos entendemos bien. Méjico es muy grande y ellos son de Tlajomulco, Jalisco. Pronto tomaron la medida del centro de Zaragoza, siguiendo el decumano romano. ¿Y Tlajomulco, será tan bella como dicen? Seguramente, pero asusta un poco pensar en el hábitat natural que la rodea, con una fauna que solo de pensarla da escalofríos: coyotes, pumas, culebras de muchas clases... Si viajas a Guadalajara, pasas por el municipio porque el aeropuerto está en Tlajomulco. Las artes visuales parecen primordiales en el quehacer artístico de la comunidad. ¿Herencia de los originarios Tonalá? ¿Influencia barroca, como también, quizá, en los diálogos arromanzados de La Catrina Marieta?

Quedan muchos asuntos por desarrollar. Nos dejaron la curiosidad por su tierra, por sus gentes. Porque cuando el artista viaja lejos, habla de esas cosas tanto como de las extrañezas que perciben. Pepe y Violeta, sus anfitriones aragoneses, pueden testificar sus perplejidades ante las costumbres locales.



Desde aquí les deseamos "éxito", es decir, que salten todos los obstáculos y que ninguno interrumpa su camino por el arte. Estos días llevan su obra por Europa, ahora en Bélgica, de la mano de Voz Latina. Esta foto es de su función en Brujas.


31 de octubre de 2017

Hoy presenta J. Riquelme la 'Obra Completa de Miguel Hernández' editada por Edaf

Por fin tenemos en las librerías una edición revisada de la obra de Miguel Hernández: poesía, teatro, cuentos y crónicas. Un trabajo monumental  que viene a rescatarnos de la zozobra a la hora de fijar muchos textos editado en variantes, pues el libro documenta más de 3.000 correcciones.


La Obra completa se presenta hoy en el Instituto Cervantes de Madrid. Junto al editor, Jesucristo Riquelme, estarán Lucía Izquierdo, Juan Manuel Bonet, García de la Concha y representantes de la editorial EDAF y del ayuntamiento de Orihuela.

Felicitamos a Jesucristo Riquelme que, con la colaboración de Carlos R. Talamás, ha culminado esta ímproba tarea, tras muchas otras ediciones críticas de Hernández (teatro, antologías, epistolario de Aleixandre...) y recuperaciones de textos (como teatro del XVIII), o revistas tan extrañas como Luna. Primera revista cultural del exilio en España (1939-1940).



Estas fotografías de Riquelme las tomó Aloma Rodríguez en 2010, en el Encuentro Hispano-Cubano de homenaje a Miguel Hernández. Están tomadas en el Teatro Tomás Terry de Cienfuegos.




Aquí, el erudito con los juglares en Cienfuegos.

Seguimos en deuda.

25 de octubre de 2017

En el sector del Libro (V) Luis Felipe Alegre

He interrumpido esta serie durante casi dos meses, porque no se puede estar en todo. Me debo al escenario y la preparación de las funciones -sobre todo si son distintas cada vez- me obliga a  concentrarme en el trabajo del que vivo. Así que ahora sigo  hablando de libros que han tenido o tienen que ver con el trabajo de El Silbo Vulnerado, o con mi vida.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Con frecuencia se mezclan referencias mías con las de El Silbo. En un centenar de libros se habla de nuestros trabajos, o de curiosidades sobre mi persona. Reseño algunos:

Noches de BV80, del pintor José Mª Blasco Valtueña (Libros del Innombrable, Zaragoza, 2010) con diseño de Marisa Lanuza. Más de mil páginas con letra de 10 puntos, que no se lee en un día. Es un libro golfo, es decir, Valtueña habla de su bar BV80, incluidas las escabrosidades propias de la bohemia. Como el bar era un café teatro, el relato nos salpica a todo tipo de artistas, zaragozanos en su mayoría, que anduvimos por ahí entre 1981 y 1985. Una guía imprescindible para tomar el pulso artístico de la ciudad en esos años y, por lo que allí se gestó, en los sucesivos.

 Daniel Gascón recrea en Entresuelo (Mondadori, Barcelona, 2013) la vida en casa de sus abuelos, cercana a la de mi familia, que tenía las ventanas a pie de calle porque era un entresuelo. Parte de los recuerdos de Gascón tienen como protagonista a su padre, y por allí aparecemos sus primeros amigos en la ciudad. Cuenta cosas que ya no recordaba… ¡Oh, la memoria de uno –que no es de uno! O como decía Borges “El pasado es arcilla que el presente / labra a su antojo. Interminablemente”

 
Luis Arizaleta, en Circunvalación (Octaedro, Barcelona, 2009) me retrata junto a los colegas Estrella Ortiz, Tim Bowley y Rai Bueno: “Cuatro voces europeas resuenan como portadoras de gran elocuencia…” (1)
Circunvalación es un tratado de educación literaria y habla también de los narradores orales como recurso motivador.


La periodista Ana Rioja recorre los primeros 25 años del Teatro Arbolé en Sueños, títeres y corazones (Librititeros, 2004). Dado que El Silbo tuvo una época de crecimiento pareja con la compañía de Iñaqui Juárez, la presencia de Goyo, Carmen, Lou y la mía es habitual en algunos capítulos. De especial interés, el recuerdo de las cuatro ediciones de Más o menos Juglares.


Pan de lectura (Gobierno de Aragón, 2011). La profesora Merche Caballud coordina los capítulos de varios autores en torno a lo expresado en el subtítulo: Sugerencias para un plan de lectura, escritura y expresión oral.
Merche, que tantas veces nos llevó al instituto de Fraga, escribe, con perfecto conocimiento de causa, una prosa poética en torno a nuestro trabajo con los estudiantes.


Singular Lake A Bird; The art of Nancy Morejón, de  Miriam De Costa-Willis, (ed. Howard University Press, Washington D.C., 1999). De Costa-Willis presenta a la poeta cubana en todas sus facetas: poesía, ensayo, dibujos…
Nuestra aparición en este libro tiene, principalmente, relación con el poema dramático de Nancy Morejón Pierrot y la luna. Una parte del poema había sido musicado por Marta Valdés y lo interpretaban en su repertorio Gema Corredera y Pavel Urquiza. Nancy y yo queríamos montarlo en algún escenario abierto y visitamos varios en La Habana y en España. Una noche encontramos ideal el monte que, en Jaulín, estaba Enrique Gastón convirtiendo en anfiteatro natural. Y de eso se habla en el libro.

No hay una gran bibliografía en torno al teatro en Aragón, pero entre los estudios publicados por Jesús Rubio, Antón Castro y Adolfo Ayuso se puede sopesar su evolución en estas últimas décadas.

Teatro universitario en Zaragoza (1939-1999), coordinado por Jesús Rubio Jiménez, editado por Prensas Universitarias en 1999, es un libro voluminoso que recoge el acontecer teatral zaragozano, no solo universitario, desde posguerra hasta final de siglo. De nuestros montajes se presta especial atención a los Entremeses del Siglo de Oro (2), comentados por Alberto Castilla, que dirigió la obra, con profusión de fotografías y diseños de vestuario. De otros trabajos de El Silbo escriben Patricia Almárcegui y Jesús Rubio Jiménez.


En El contorno del abismo –Vida y leyenda de Leopoldo María Panero- (Tusquets, Barcelona,  1999), J. Benito Fernández dedica varias páginas de la minuciosa biografía a la estancia de Leopoldo en Zaragoza con motivo del estreno de nuestro Más margen, malditos! (3)

Benito recoge una carta que me envía el poeta, habla del montaje y se explaya en sucesos poco literarios de aquellas semanas, que no sé quién le contaría.



Zaragoza rebelde –Movimientos sociales y antagonismos, 1975/2000 es un libro coral (zgz rebelde, Zaragoza, 2009) que se complementó con una exposición con muy diversos materiales, algunos provenientes de nuestros archivos, en el Centro de Historias. Helena Santolaya, hablando de sus bares, recuerda vivencias compartidas en el Sopa de Letras. (4)




Prosas encontradas de Leopoldo María Panero (Visor, Madrid, 2014). Una recopilación imprescindible, realizada por Fernando Antón, de artículos (ABC, Egin) de Leopoldo. Con apéndice de otros autores "enfrentados" (Carnero, Batlló, Haro Ibars, Valente), y varios escritos inéditos. Incluye otra carta sobre nuestro Más margen, malditos! y el texto que escribió para el programa del espectáculo: “Ante la rebelión de los estudiantes”.
Ya lo he dicho: imprescindible.



Para un público menor, de Adolfo Ayuso (Centro Dramático de Aragón, Zaragoza, 2007). El libro recorre 50 años de teatro para niños en Aragón. Pero Ayuso no se limita al teatro de texto y marionetas, sino que abarca teatro de sombras, circo, musicales, etc.
Por sus páginas aparecen prácticamente todos los amigos de esta casa. Especial interés tiene el recuerdo de Héctor Grillo, que abanderó hacia 1980 una nueva forma de entender el teatro para niños.

¿Poesía visual en Aragón? Coordinado por Gil-Perún (Espacio In-Cógnito, Zaragoza, 2014). El libro servía también como catálogo de una exposición recopilatoria de artistas conceptuales aragoneses de hoy. En el prólogo, Gustavo Vega daba noticia de la exposición de poesía visual que durante años hemos llevado por los institutos españoles.

Memoria [amarga] de mí, de Ramón García Mateos (Silva Editorial, Tarragona, 2006). Libro que habla de literatura, educación y juglaresca. García Mateos hace un exhaustivo recorrido por las relaciones establecidas en Cuba durante  el Festival Hispano-Cubano de 1997,  organizado por El Silbo con instituciones cubanas.
En su recuento como concejal de Cultura y Educación de Cambrils, hablando del seminario Memoria y Voz relata una conmovedora anécdota del juglar catalán Jaume Arnella, cuando yo mostraba un vídeo de Chicho Sánchez Ferlosio recitando a García Calvo.

El paseo en bicicleta de Antón Castro (Olifante, 2011). Libro de prosas poéticas. Me dedica una de ellas, “El rapsoda”, donde evoca nuestras aventuras literarias y amorosas de juventud.
En El álbum del solitario (Destino, Barcelona, 1999; Planeta de Agostini, Barcelona, 2000) Antón hace gala de su portentosa memoria y su capacidad para enhebrar vivencias de Arteixo con situaciones distantes en tiempo y espacio. Aquí aparecemos con nuestros amigos en el citado festival de Cuba.
Antón me ha dedicado muchas páginas en la prensa y en sus libros. Alguna vez he llegado a pensar que yo soy un personaje inventado por él.

(Continuará)


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NOTAS

1. Me halaga Arizaleta con esta presentación: “Luis Felipe Alegre (Zaragoza, 1956) es bululú, actor de compañía, además de director de escena; con El Silbo Vulnerado y en solitario recorre escenarios de medio mundo. Su repertorio es tan amplio como profunda su capacidad para interiorizar a los poetas de un modo tal que el público aplaude en su persona a los creadores de los versos”.

2. Lo hicimos en coproducción con Tántalo y la Universidad de Zaragoza:
Loa, de Agustín de Rojas; Pasos, de Lope de Rueda; La elección de los alcaldes de Daganzo, de Miguel de Cervantes; El triunfo de los coches, de Gaspar de Barrionuevo. Dirección: Alberto Castilla. Dirección musical: Adolfo Osta. Escenografía para Loa y Pasos: Francisco García Torcal. Escenografía para La elección de los alcaldes de Daganzo: Justo Núñez y Francisco Meléndez. Escenografía para El triunfo de los coches: Germán Díez. Vestuario: Aurea Plou. Música: Joaquín Díaz y Adolfo Osta. Coreografía: Ana Continente. Iluminación: Javier Anós y Chema Laurenti. Utilera: Raquel Arellano. Intérpretes: Cristián Casares, Jorge Doménech, Javier Aranda, Adolfo Osta, Inmaculada Carné, Guadalupe Espinar, Ana María Valero, Ana Lucía Pardo Pérez, Manuel Gutiérrez, Koldo Asensio, Iñaqui Juárez, Pablo Buisán, Sergio Sanz, Luis Felipe Alegre, José Luis Esteban, Elena Gómez y Eva Cebolla. Estreno: 18 de enero de 1995 en el Teatro Principal de Zaragoza.


3. Más margen, malditos! Tres poetas de hoy: Ángel Guinda, Ramón Irigoyen y Leopoldo María Panero. Estrenado en febrero de 1987 en el Teatro del Mercado de Zaragoza. Música: Goyo Maestro. Cantante: Carmen Orte. Actores: Julián Martínez Cabrejas, Soledad Jiménez y Karlos Herrero; actor-recitador: Luis Felipe Alegre. Iluminación: José Casteltort. Escenografía: Karlos Herrero. Regiduría: Pilar Trillo. Dramaturgia y puesta en escena: Luis Felipe Alegre.
El montaje tuvo una segunda versión en Buenos Aires, donde Carmen y yo formamos compañía con  Jorge Camprazano, Mirta Grillo, Jorge Laguzzi y Marcelo Reyes. Los tres poetas estaban inéditos en Argentina, pero poco después Carlos Vitale editó allí el texto de Guinda: El almendro amargo (Ediciones El rayo que no cesa, Buenos Aires, 1989), con reseña del propio Vitale: "En el otoño argentino de 1989, dentro del ciclo Lengua Sucia, El Silbo Vulnerado presentó El almendro amargo en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de Buenos Aires, con el patrocinio de su Universidad; así como en Perú y Bolivia, causando la más honda y estremecedora impresión en los tres países latinoamericanos". 

4. Cuenta Santolaya: “Se abrió en abril de 1995 y sobrevivió hasta 1999. Era un espacio mínimo en el que cabía todo: la música, el cine, la palabra… “Solo de letras. Quince minutos de poesía con Luis Felipe Alegre”, decía un cartel amarillo. Y todos los miércoles, Luis Felipe ponía su generosa voz al servicio de la poesía y de nuestros oídos. Preparábamos esos quince minutos con tanto mimo y entusiasmo como si se hubiera tratado de un estreno en el Teatro Principal. Confeccionábamos poemas-servilleta y toda clase de poemas-objeto. Ofrecíamos, elaborada con la insuperable receta de Fernando Dolado, sopa de letras caliente que alimentó estómagos tan ilustrados como los de Nancy Morejón, Javier Sádaba, Carlos Grassa, nuestro inclasificable Pedro Savirón o Leopoldo María Panero (poeta que ya había dejado su poso de cordura en el Monaguillo)”.