17 de marzo de 2012

La ecopoesía de Nicanor Parra en el discurso de Carlos Taibo

Parra, matemático, hizo números; Parra, físico, observó fenómenos; Parra, científico, vio síntomas alarmantes.  Parra, poeta, comenzó a difundir  sus estudios mediante dos antipoemas: "Vicios del mundo moderno"  (1948) y  "Soliloquio del individuo" (1951)
Luego, Parra, viajero, conoció los inicios del movimiento ecologista en Norteamérica, donde Ginsberg, Ferlinghetti, Williams y Merton, entre otros beat y aledaños, traducían sus versos al inglés.
La preocupación ecológica es uno de los temas constantes en su obra, bien en forma de artefacto, ecopoesía, poema de emergencia u obra pública.




Nicanor Parra 
 ECOPOEMAS

El error consistió   en creer que la tierra era nuestra  
cuando la verdad de las cosas  
es que nosotros somos de la tierra  

La piedra más horrible 
 es superior a la estatua más bella.


Para no ir demasiado lejos  
tomemos el caso de Adán y Eva. 

Técnicamente hablando
 desde el año 1930 a la fecha no han transcurrido
 más de 5 minutos.

Para que algunos pocos coman bien 
¿es preciso que muchos coman mal? 


   dice compañero léase ecompañero
    "  compromiso       "    ecompromiso
    "  constitución
        hay que luchar x una econstitución 

PEATONES  
Héroes  
  
anónimos 
de 
la 
ecología 

 EL MUNDO ACTUAL?

 EL inMUNDO ACTUAL!

Recuerdos de infancia: 
los árboles aún no tenían forma de muebles 
y los pollos circulaban crudos x el paisaje 
   
  Buenas Noticias:
 
la tierra se recupera en un millón
 
de años
 
Somos nosotros los que desaparecemos


Muchos los problemas  
una la solución: 
 Economía Mapuche de Subsistencia  


Aquí, en este vídeo, Carlos Taibo hace una versión en prosa.


"Soliloquio del individuo" es uno de los poemas que integran nuestro espectáculo  Nicanor Parra -poemaantipoemaecopoesíaartefacto- de próxima conclusión.


  Nicanor Parra
SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO

 Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca

(Allí grabé algunas figuras).

Luego busqué un lugar más apropiado.

Yo soy el Individuo.

Primero tuve que procurarme alimentos,

Buscar peces, pájaros, buscar leña,

(Ya me preocuparía de los demás asuntos).

Hacer una fogata,

Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,

Algo de leña para hacer una fogata,

Yo soy el Individuo.

Al mismo tiempo me pregunté,

Fui a un abismo lleno de aire;

Me respondió una voz:

Yo soy el Individuo.

Después traté de cambiarme a otra roca,

Allí también grabé figuras,

Grabé un río, búfalos,

Grabé una serpiente

Yo soy el Individuo.

Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,

El fuego me molestaba,

Quería ver más,

Yo soy el Individuo.

Bajé a un valle regado por un río,

Allí encontré lo que necesitaba,

Encontré un pueblo salvaje,

Una tribu,

Yo soy el Individuo.

Vi que allí se hacían algunas cosas,

Figuras grababan en las rocas,

Hacían fuego, ¡también hacían fuego!

Yo soy el Individuo.

Me preguntaron que de dónde venía.

Contesté que sí, que no tenía planes determinados,

Contesté que no, que de allí en adelante.

Bien.

Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río

Y empecé a trabajar con ella,

Empecé a pulirla,

De ella hice una parte de mi propia vida.

Pero esto es demasiado largo.

Corté unos árboles para navegar,

Buscaba peces,

Buscaba diferentes cosas,

(Yo soy el Individuo).

Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.

Las tempestades aburren,

Los truenos, los relámpagos,

Yo soy el Individuo.

Bien. Me puse a pensar un poco,

Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.

Falsos problemas.

Entonces empecé a vagar por unos bosques.

Llegué a un árbol y a otro árbol;

Llegué a una fuente,

A una fosa en que se veían algunas ratas:

Aquí vengo yo, dije entonces,

¿Habéis visto por aquí una tribu,

Un pueblo salvaje que hace fuego?

De este modo me desplacé hacia el oeste

Acompañado por otros seres,

O más bien solo.

Para ver hay que creer, me decían,

Yo soy el Individuo.

Formas veía en la obscuridad,

Nubes tal vez,

Tal vez veía nubes, veía relámpagos,

A todo esto habían pasado ya varios días,

Yo me sentía morir;

Inventé unas máquinas,

Construí relojes,

Armas, vehículos,

Yo soy el Individuo.

Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,

Apenas tenía tiempo para sembrar,

Yo soy el Individuo.

Años más tarde concebí unas cosas,

Unas formas,

Crucé las fronteras

y permanecí fijo en una especie de nicho,

En una barca que navegó cuarenta días,

Cuarenta noches,

Yo soy el Individuo.

Luego vinieron unas sequías,

Vinieron unas guerras,

Tipos de color entraron al valle,

Pero yo debía seguir adelante,

Debía producir.

Produje ciencia, verdades inmutables,

Produje tanagras,

Di a luz libros de miles de páginas,

Se me hinchó la cara,

Construí un fonógrafo,

La máquina de coser,

Empezaron a aparecer los primeros automóviles,

Yo soy el Individuo.

Alguien segregaba planetas,

¡Árboles segregaba!

Pero yo segregaba herramientas,

Muebles, útiles de escritorio,

Yo soy el Individuo.

Se construyeron también ciudades,

Rutas

Instituciones religiosas pasaron de moda,

Buscaban dicha, buscaban felicidad,

Yo soy el Individuo.

Después me dediqué mejor a viajar,

A practicar, a practicar idiomas,

Idiomas,

Yo soy el Individuo.

Miré por una cerradura,

Sí, miré, qué digo, miré,

Para salir de la duda miré,

Detrás de unas cortinas,

Yo soy el Individuo.

Bien.

Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,

A esa roca que me sirvió de hogar,

Y empiece a grabar de nuevo,

De atrás para adelante grabar

El mundo al revés.

Pero no: la vida no tiene sentido.

Nicanor Parra. Foto: Luis Poirot


 La Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile acoge una excelente página dedicada al poeta.

Juan Gabriel Araya Grandón practica la "ecocrítica" en Nicanor Parra. De la Antipoiesis a la Ecopoiesis

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jo, el Parra qué ojo