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15 de marzo de 2021

¿Dónde está mi sepultura?


Había oído silbar las balas cerca de mi oído y, la verdad, estaba interesado en el final de la película: la muerte. Al siguiente año se cumplirían 40 de la muerte de García Lorca y queríamos recordarlo. Una pequeña gira contratada por Caja Navarra nos dio cierta liquidez para preparar ese espectáculo lorquiano. Todos los poemas estarían relacionados con la muerte -lo que no es difícil con Lorca.

Esos años estaban en el grupo Francisco J. Gil,  Chusé Aragüés, Gloria G. Lacal, Alfonso Lavilla, entre otros. Para Lorca 40 años ausente ensayamos un tiempo con la bailarina Olga Gros.

Con Gil a la guitarra, venía trabajando desde cuatro años atrás algunos poemas que nos iban aportando cierto crédito teatral, como el “Grito hacia Roma” con música estilo vanguardista, o el “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” que habíamos conseguido cuadrar con el “Asturias” de Albéniz-Tárrega. Ahora organizábamos el material en escenas que llamábamos “gráficos”. Lavilla había reproducido una docena de caricaturas hechas a Lorca y otras tantas pinturas del poeta para exhibir en el vestíbulo del teatro.

La función debía terminar con el poema “Casida de las palomas oscuras” acompañando a una proyección de imágenes atropelladas (como de alguien perdido o que no sabe dónde mirar) del barranco que va de Víznar a Alfacar. 

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Para filmar aquellas montañas granadinas nos desplazamos Javier Artal y yo armados del tomavistas, una mochila y una guitarra haciendo auto-stop desde Zaragoza. Pasado Madrid la primera parada la hicimos en Ocaña, pues con El Silbo siempre se para en Ocaña. Entramos reverencialmente en su plaza para brindar por el maestre don Rodrigo Manrique, cuya muerte desató la inspiración de su hijo Jorge; aquella elegía tan humana, política y espiritual. ¡Aquellas "coplas", ay!

A la salida de Ocaña,  nos para un mercedes con matrícula GR. Su único ocupante resulta ser el cantaor Manolo Escudero, popular entonces por haber grabado con aire flamenco “Extraños en la noche”.  Al vernos con la guitarra había parado por solidaridad juglaresca.

Le informé de nuestra misión: hacer unas tomas en el barranco de Víznar a Alfacar para proyectarlas al final de un espectáculo con el poema “Casida de las palomas oscuras”. Y pasé a recordarle esos versos.  Como el poema dice dos veces “¿dónde está mi sepultura?” Escudero pensó que queríamos filmar la tumba del poeta y comenzó a desgranar las versiones del enterramiento. Yo le iba discutiendo nombres, lugares y fechas, hasta que el colega se mosqueó porque no entendía cómo tenía esas informaciones. ¿Seríamos dos guardiaciviles disfrazados de jipis? Confesé que mi fuente era Gibson y que su libro se hallaba en todas las librerías francesas. Risas, porque Escudero vivía en Londres, donde cantaba misas flamencas y solo conocía la versión inglesa (Gibson, The Death of Lorca), pero había datos que sabía por un amigo español exiliado allí. 

Insistí en que no pretendíamos encontrar nada, solo filmar los parajes. En Despeñaperros empezamos un intercambio. Él cantaba un algo y yo le recitaba un poema de Federico. Cuando él cantaba, se subía la ventanilla; cuando yo recitaba, bajaba. A la cuarta ronda le dije que sus letras recordaban a Lorca, aunque no fueran de Lorca. Y seguimos: unas alegrías por un poema primerizo, unas seguidillas por una gacela, unas soleares por un romance gitano, y así hasta que llegamos a Guarromán.

So pretexto de descansar, entramos a una fonda y nos bebimos la única botella de güisqui que había.  Manolo –a esas alturas ya nos tratábamos como hermanos- hizo que nos juntáramos porque nos iba a confesar algo interesante. Recuerdo las tres cabezas muy juntas. Éramos dos veinteañeros con pelo largo y un cuarentón bien peinado y trajeado junto a tres vasos y una botella vacía. La discreción que buscábamos con nuestro acercamiento fue motivo de atención para los parroquianos, como si quisieran oír lo que nos decía Manolo: “Las letras que cantaba son de Lorca. Un amigo en Londres tiene un baúl con poesías y obras de teatro de Federico. Y está todo inédito. Cuando estoy en Londres suelo pasar muchos ratos leyendo cosas del baúl y haciendo canciones con los versos que os he cantado”. Yo apostillé: “Así que eres amigo de Martínez Nadal”. Estallamos en carcajadas.

Entró la Guardia Civil. Reconocieron a Escudero y éste nos presentó diciendo que nos llevaba a actuar esa noche con él en el Rey Chico de Granada. Creo que la llegada de la pareja nos salvó la vida, pues estábamos a punto de pedir una botella del anís Machaquito, que tanto nos gustaba a Javier y a mí.

El viaje continuó con Artal detrás tocando la guitarra y los tres cantando cualquier cosa. Hubo tiempo de hablar de la recitación, porque en Andalucía se cultivaba la –como quien dice- recitación flamenca o a compás. Le conté que había visto a Raphael en el Fleta de Zaragoza recitar un poema de Benítez Carrasco, “Uno, dos y tres”, y me había gustado. Me dijo: tú a quien tienes que ver un día es a Gabriela Ortega

Como íbamos a seguir con nuestros temas en el Rey Chico, Manolo sugirió que Javier y yo hiciéramos allí una actuación de prueba; además, triunfaba esa temporada en la sala un bailaor de Zaragoza, El Rondeño. Pero eso era imposible porque con la manía de recitar con la ventanilla bajada me estaba quedando afónico. 

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Estos días me he interesado por encontrar la pista del amigo cantaor. Solo aparece en este vídeo:


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Dedicamos un día a Fuentevaqueros y un atardecer con una mañana al barranco. Luego salimos de regreso, sin tanta suerte como a la ida. De madrugada nos desembarcaba un coche en la avenida de Extremadura de Madrid. Subimos a un autobús de obreros que iba de camino de la N-II. Allí oímos que uno le susurraba al conductor “Ya ha muerto”. Era el 20 de noviembre de 1975.

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Pasaron casi cinco meses hasta que se pudo estrenar la obra. Entre medio, vivíamos una modélica transición salpicada de muertos. Anunciamos el estreno en el CMU Cerbuna para marzo. Se retrasó porque, tras la masacre de Vitoria, fui encarcelado acusado de manifestación ilegal. Entonces Olga se fue de gira con el Ballet de Luisillo a Filipinas. Estas dos últimas situaciones justifican que Olga no aparezca en las fotografías y que yo lleve ese corte de pelo carcelario.

A finales de marzo conseguimos estrenar -sin bailarina y viendo cómo trituraba la película el proyector. Pero lo peor fue que se declaró año de homenaje a Miguel Hernández y tuvimos que reorganizarnos con... pero esa es otra película.


La fragilidad del super 8 cuando se proyecta suele ocasionar atascos y mordidas en la película. Quedó pronto cuarteada y se acostaron los rollos en el cajón de los sueños.

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Un día le comenté a Javier Navarro Chueca, el arqueólogo zaragozano, la existencia de esas cintas de super 8, por si podían serle de utilidad. Como podían tenerla se encargó de que fueran restauradas y digitalizadas. La semana pasada nos llegó el material y lo reponemos aquí.


 

Javier Navarro es investigador meticuloso. Bien lo saben en Cuba, donde dirigió la localización de soldados españoles muertos entre 1895 y 1898 (véase Almirante Cervera Regreso con honor).

En dos ocasiones ha  intentado Javier encontrar la fosa donde enterraron a  García Lorca junto al maestro  Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Juan Arcollas.No siguió las indicaciciones (infructuosas hasta el momento) de Gibson, sino las aportadas por el investigador Miguel Caballero (Las trece últimas horas en la vida de García Lorca, Madrid, editorial La Esfera) y el general Nestares. Sin suerte. De ello hemos ido dando noticia aquí en estos años.

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13 de diciembre de 2014

Javier Navarro tras la "pista Nestares": Lorca en el Peñón Colorado

La arqueóloga Belén Gimeno, el topógrafo Alfonso Martínez y el arqueólogo Miguel Ángel Zapater, acompañaron el pasado mes de noviembre a Javier Navarro Chueca en la búsqueda del lugar donde yacen los restos de Federico García Lorca, Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Argollas. 

Aunque este nuevo intento ha sido infructuoso, conviene recordar que Navarro, hasta la fecha, ha localizado todas las fosas de la guerra civil que ha investigado. Su dedicación y pericia en cada caso han sido ejemplares.

La pista seguida en esta ocasión es la que podríamos llamar "pista Nestares". 
Fernando Nestares visitando la  excavación. Foto González Molero
La prensa habló del proceso. Aquí, una selección:
 
Ángeles Peñalver publicó en el Ideal de Granada  un reportaje con motivo de la visita del general Nestares a la excavación en el Peñón Colorado.
El País, por su parte, acompañó la visita de Miguel Caballero, biógrafo de las últimas horas del poeta.
Antes de comenzar las excavaciones, Ildefonso Olmedo, en El Mundo, casi daba por seguro el éxito de la operación en una crónica abundante en datos, casi novelada.
Heraldo de Aragón recogió las impresiones de Navarro, acabada la excavación.

En carta a Luis Felipe, Javier reflexiona sobre lo realizado y la reorientación del trabajo:

(...) La señal de georradar no se correspondía con un pozo, pero la intervención nos ha servido para avanzar en el conocimiento del terreno. No tenemos dos metros de tierra sobre el nivel original, sino cinco, por lo que las labores con la pala excavadora se acrecientan enormemente. Tenemos la tranquilidad de haber podido comprobar que las labores de preparación del terreno, cuando se propusieron hacer un campo de fútbol, no han afectado al subsuelo, por lo que cabe inferir que no se han llevado por delante los huesos de Federico.
Ahora estoy haciendo una revisión crítica de las fuentes, entre ellas la del general Nestares, para afinar los datos. En concreto Nestares nos daba como referencia espacial la vereda que salía enfrente del cortijo del Pepino y a 24 metros de la carretera, allí se encontraba el pozo. Pues bien: el cortijo ha sido agrandado y el edificio antiguo se encuentra en segundo término, detrás del actual y a unos 40 metros más hacia el este. Los 24 metros eran 24 pasos, y esa medida en un hombre de la talla del general (más bajo que yo) se transforman en 19 metros. Este asunto no tendría mas importancia que expander la zona de excavación unos 200 metros cuadrados más, pero que al tener cinco metros de potencia se transforman en 1000 metros cúbicos. Así que he decidido hacer un parón (la pala excavadora, que es del departamento de Fomento de la Junta de Andalucía, la tienen que utilizar para cargar sal en los puertos donde hay nieve), y esperar a la primavera (...)

Estos días pasado: Peñón Colorado. Foto Miguel Ángel  Aguilar

21 de noviembre de 2014

La tumba de Lorca. Nueva búsqueda de Javier Navarro

Tras los intentos infructuosos realizados por diversos equipos, estos días se encuentra el arqueólogo aragonés Javier Navarro Chueca intentando, entre Víznar y Alfacar, localizar los restos de García Lorca, del maestro Dióscoro Galindo, y de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.
Desearíamos que fuera éste el último capítulo de esta inacabable historia, de este epílogo biográfico lorquiano que tantas horas de investigación ha llevado (Penón, Gibson, Caballero...).
Suerte pues, a Javier Navarro y su equipo!

26 de diciembre de 2013

Javier Navarro: nuevos indicios para localizar la tumba de García Lorca

Parece que hay indicios suficientes para creer que se está cerca de dar con la tumba que alberga los restos del poeta, fusilado junto a dos banderilleros y un maestro de escuela en el barranco de Víznar a Alfacar, en agosto de 1936.
El equipo de localización, en el que trabaja Javier Navarro, seguía las pistas recogidas por Miguel Caballero (Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca), cuando apareció un nuevo testimonio sobre el lugar de ejecución. De ello habló Navarro el pasado domingo en Heraldo de Aragón.


   

20 de junio de 2012

Con amigos... estos días...sociedad

"Ildefonso Manuel Gil volvió al Principal" titulaba Antón Castro su crónica del acto celebrado en recuerdo del poeta.




En la fotografía de Andrea Merino (Heraldo de Aragón), algunos de los familiares, amigos y artistas participantes. Entre ellos, los colegas Mª José Moreno, Cristina Yáñez y Gabriel Sopeña.
 







En torno a Martín Fierro se reunieron Carlos Montero, Alberto Moreno y Luis Felipe. 


En el estudio de Amankay se ensayó el debut en La Campana de los Perdidos.
Fue una nueva lección del maestro Montero.









Fotografías de La Habana en el Casco Viejo. Con dos viejos amigos devenidos en fotógrafos: Javier Navarro Chueca y José Antonio Porcel.



Luis Felipe tuvo la alegría de compartir el escenario con Yanet Capetillo y brindar con otros colegas: Aurea Plou, Eugenio Mateo y Sabir Mallou.















 En el Pequeña Europa Luisfelipe dio explicaciones de Nicanor Parra.


Un miércoles, el actor suspendió su charla 'Con permiso de Bauman... Parra'.
Se sentó en una mesa acompañado por las Obras Completas de Nicanor y por los cuadros de Val Ortego expuestos en la pared. Puso el cartel "DOY EXPLICACIONES" y dio, uno a uno, explicaciones a la parroquia: desde el suplicio y descrédito de Parra por la taza de té en el 70 con la Nixon... hasta que aparece en el campus
tras una mesa y un letrero que decía
"DOY EXPLICACIONES"





Poesía y música acompañan la fiesta de los títeres de Helena Millán.

Como cada primavera, Helena invita a una suerte de aquelarre titiritero. Un feliz encuentro con muchos compañeros catalanes, pues la fiesta de Helena nació hermanada con las del Taller de Marionetas de Barcelona y son ya muchos años.


Fotografías: José Luis Gamboa. Versos: Javier Tárraga


Cartel del Encuentro. Ignacio Fortún









22 de mayo de 2012

Fotos habaneras de Javier Navarro y J.A. Porcel


En la Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo (San Pablo, 23), el jueves 24, a las 8'30 de la tarde se inaugura "La Habana en mi recuerdo" exposición de fotografías realizadas por Javier Navarro y José Antonio Porcel. Se invitará a mojitos y habrá intervenciones artísticas de Yanet Capetillo y Luis Felipe.

30 de julio de 2011

Javier Navarro Chueca en el Espacio Adolfo Domínguez

 El complejo arquitectónico Puerta Cinegia, en la Plaza de España de Zaragoza, se asienta sobre un tramo de la antigua muralla romana. Inaugurado hace siete años, por su aspecto exterior fue conocido popularmente como "el código de barras", aunque, poco a poco, la ciudadanía se ha ido acostumbrando a la vieja/nueva nomenclatura.
 Puerta Cinegia contiene varios edificios que forman parte del Tubo, laberinto de calles intrincadas que trae,  desde hace dos siglos, de cabeza a los urbanistas.
En la Revista ARTIgrama, que edita el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Isabel Yeste Navarro publicó un interesante artículo sobre las vicisitudes del Tubo/Puerta Cinegia:

Durante las obras de re/construcción, el solar fue devolviendo a la ciudad algunos tesoros olvidados que pasaron a integrarse en el nuevo complejo, que es fundamentalmente un centro comercial donde tiene su tienda Adolfo Domínguez.



En el sótano, restos de la muralla comparten con público y artistas el Espacio Cultural Adolfo Domínguez, donde Javier Navarro presenta sus últimas obras con el título “Biorritmos de Tierra y Oropel”.


Francisco Javier Navarro Chueca











Pinturas realizadas con diversas técnicas y materiales con predominio de los colores terrosos.


Al margen de los cuadros, llaman la atención pequeñas piezas que tienen por soporte bandejas de cartón de las que usan las pastelerías. Al lado tienen una hucha y una indicación para que el comprador pague el precio que estime oportuno por la obra.

“Micro-arte para una época de crisis”. Foto: Manuel Medrano








 El Espacio Cultural Adolfo Domínguez está coordinado por Eugenio Mateo. En su blog puede verse una semblanza de Navarro y  los cuadros expuestos.
De la inauguración ha dado noticia el blog de Manuel Medrano. De ahí tomamos la siguiente fotografía, donde se ve a Javier Navarro con María Antonia Díaz y Luis Felipe. Los tres coincidieron en la vieja Escuela Municipal de Teatro, aunque los dos primeros se dedicaron después a su trabajo como arqueólogos .


Luisfelipe, María Antonia Díaz, Javier Navarro. Foto: Manuel Medrano
La exposición permanecerá "en cartelera" hasta el 30 de agosto, de 10 a 21 horas, excepto domingos.