13 de febrero de 2012

Poesía para niños

Seguimos con la temporada de actuaciones para escolares. Ya hemos hablado de nuestras propuestas para Secundaria, y en este enlace está el programa para Primaria.
Preparando la campaña, nos vino el recuerdo de las primeras actuaciones que hicimos para niños hace más de dos décadas.

Primeras actuaciones para niños

Ocasionalmente habíamos entrado en las aulas de los pequeños, como actividad complementaria de una gira. Así lo habíamos hecho en Guinea Ecuatorial y en Francia para niños que estudiaban español. Pero en España no se nos ocurría, seguramente por temor al "qué dirán"  nuestros amigos del teatro para niños. 

Cierto que no es lo mismo actuar para niños en la plaza del pueblo que en el colegio. Nosotros defendíamos que en los centros escolares se debía llevar un tipo de espectáculo que entroncara con los conocimientos que se les impartía. Eso para nosotros era fácil decirlo y hacerlo porque en los institutos se podía elegir entre mil años de poesía para cantarla y ponerla patas arriba. Los colegas del infantil se refugiaban en la transversalidad.


Luisfelipe y Carmen en Colegio de las Teresianas en Yumbili, Malabo (Guinea Ecuatorial), 1988
Bueno, pues a finales de los Ochenta no habíamos actuado para niños, fuera de contadas escuelas. Nuestro trabajo para público escolar estuvo durante muchos años centrado exclusivamente en recitar y cantar poesía a los adolescentes, o sea, a los de Secundaria. Pero...

En Necochea
 
En diciembre de 1988, estando el grupo (Carmen Orte, Luisfelipe y Jesús Lou) en Buenos Aires, Javier Villafañe nos llevó a pasar la Nochebuena a casa del cantor Horacio Guaraní, y a lo largo de la noche hicimos varios números musicales que llamaron la atención de  Javier: “Hum… esas poesías acá gustarán mucho a los pibes”. Ahí quedó la cosa.

A la semana siguiente, recibimos una llamada del bibliófilo Pablo Medina transmitiendo órdenes
de Villafañe: debíamos viajar de inmediato a una ciudad de nombre vasco, Necochea, al sur de la provincia.

Necochea era desde hacía 27 años la capital de los espectáculos argentinos para niños gracias a su Festival Infantil.  La iniciativa del festival había partido de una asociación vecinal de la ciudad, y, tras la última dictadura militar, había nombrado "padrino" al escritor y titiritero Javier Villafañe. Ahora iniciaba su etapa como festival iberoamericano (de España habían acudido Tyl Tyl y La Pajarita de papel) y el grupo que representaba a Cuba no había llegado. Debíamos sustituirlo.
¿Actuar para niños? ¿fuera del colegio? A la fuerza ahorcan. Por una parte, no se podía negar nada a Villafañe; por otra, necesitábamos mover el género. Además, en el fondo, ilusionaba afrontar el reto infantil.
Bien que mal, teníamos  repertorio adecuado,  aunque echando mano de canciones con estribillo o para dar palmas, como las "Coplas de Severino el sordo", de Labordeta. Con todo, podíamos quedarnos cortos y estudiamos con Javier y con Pablo la conveniencia de hacer el "Romance de la infanticida", que, con los dibujos, los comentarios y demás parafernalia, era un número completico. 

Javier creía que la narrativa para niños se había reblandecido mucho, por eso defendió la inclusión de esta historia, donde una mujer cocina a su hijo y se lo da a comer al marido. Además veía instructiva la representación  de un romance de ciego. Así que probamos, a ver qué pasaba!

No pasó desapercibido el romance porque la prensa nacional, con Clarín a la cabeza, tenía corresponsales especializados en el festival. En La Nueva Provincia, Marita Berenguer señalaba que nuestra actuación lograba "un resultado excepcional", pero... "tal vez la única objeción de este espectáculo, sea la selección -a veces truculenta- en cuanto a contenido, al menos para el hábito de nuestros chicos."






En La Voz del Interior, se ponderaba también: "...manejan de una manera muy original, libre y actualizada, la puesta en escena de autores clásicos como Quevedo, los hermanos Machado y Cervantes..." Pero... "Es consenso general en la Argentina que un romance como 'La Infanticida'.... es demasiado truculento para nuestro publico infantil."




En este vídeo con fragmentos de la actuación que comentamos, se verá un momento del romance, entre coplas populares y poemas de Cervantes, Santa Teresa y Antonio Machado. Por cierto, en la canción de Labordeta cambiamos "en el mes de agosto" por "en el mes de enero", que es el mes de "la calor" en Argentina.





Días más tarde, estuvimos actuando en el ciclo La familia en el Centro que programaba espectáculos para niños los fines de semana. Era en el Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires, más conocido como Recoleta. El músico Daniel Russo se unió al elenco y liberó a Carmen de su atadura a la guitarra, lo cual facilitaba recuperar  números del repertorio e introducir otros nuevos que íbamos escuchando a los intérpretes argentinos especializados en canciones para niños.

Carmen Orte, en su blog personal  hace su particular recuento de aquellos meses.




Tras el impulso de Javier Villafañe, otro mentor habría de guiarnos hacia el público infantil: Federico Martín Nebrás, con quien urdiríamos un montaje con cuentos de Villafañe y canciones de Mª Elena Walsh. Pero queden esas aventuras para otro día.


2 comentarios:

MLG dijo...

qué alegría ver este vídeo. Nadie, pero que nadienadie consigue que la poesía llegue a los niños como vosotros.
Os llamaremos para las jornadas de pedagogía de este otoño. Ánimo y adelante

el rengo ruben dijo...

de pibe que vi trabajar a villafañe. luego supe dél por el silbo cuando cantaban sus coplas. relindo el recuerdo