
Baza de copas que, «entre el humo del tabaco y el sueño de la
muerte», ajusta cuentas con la infamia y busca en la casa común de las
palabras la posible redención para la absurda tragedia de los ángeles
caídos. Ramón García Mateos nos regala así, bajo el aura de una prosa
hecha verso, relatos desde el yo para un nosotros, del hoy para un
mañana; literatura, en fin, para siempre.
El libro había obtenido el premio Tiflos de Cuento, de la ONCE.
Hace unas horas, Ramón ha regresado de Honduras donde ha celebrado varios recitales y ha recogido un nuevo galardón: el premio Iberoamericano de Poesía Jugos Florales de Tegucigalpa por su libro Daguerrotipos
moderadamente apócrifos seleccionado entre más de setecientos trabajos llegados de 30 países.
El jurado estaba presidido por el poeta mexicano Efraín Bartolomé, la
académica española Carmen Ruíz Barrionuevo y el poeta hondureño
Rigoberto Paredes.
En el blog De amor y copla se hizo un seguimiento del acontecimiento.
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