11 de noviembre de 2013

Horacio Aliaga Pueyrredón

Horacio en Zaragoza, 2010. Foto: Julio Foster
Canta extraordinariamente bien. Su voz acaricia y hiere. De su guitarra brotan zambas, payadas, milongas, chacareras, o chamamés aprendidos desde niño en la peña de su madre, Lilia Roberti de Aliaga Pueyrredon, que congregaba a Yupanqui y otros grandes de la música argentina.

Además de músico es dibujante y chef; vivió en Zaragoza una temporada; Antón Castro lo llevó a la televisión aragonesa y en Borradores tuvo una actuación memorable. En el Mangrullo nos enseñó cómo se hacía una pizza; en la Ribajorza catalana sufrió la hecatombe de la crisis y buscó otros destinos. Dicen que ha vuelto a Buenos Aires.



TUS HUELLAS…, MI ESPERANZA

Por la senda voy andando
y el camino no lo encuentro,
y me reflejo en la bruma,
solo senderos estrechos,
laberintos enredados,
sinuosos como serpientes,
y el camino no lo encuentro.

Mascando un silencio
de angustias y miedos,
siguiendo en la senda
que vuelvo a pasar,
encuentro mis huellas,
tus huellas, por fin…
las veo tan, claras,
las copio, las mido,
y con paso firme
vuelvo a caminar,
levanto la cara
y escupo la bronca
Es que estoy llegando?
Ya veo el camino… sí…
que ya estoy llegando.

Horacio Aliaga Pueyrredón

1 comentario:

Horacio dijo...

Muchas gracias Luis Felipe por traerme recuerdos hermosos e inolvidables de mi estada en Zaragoza,llena de gente culta y amante del arte.Te mando desde "Mi Buenos Aires querido" un fuerte abrazo y espero verte pronto por Argentina.Horacio Aliaga Pueyrredon