11 de agosto de 2013

Teatro: cuando la muerte es de verdad


“Señores: esto no es un ensayo general, es la vida”
(Oscar Wilde)


Sorprende. En el oficio del teatro se aprende a morir. Pero los autores que fraguan las muertes de sus personajes y los actores que las representan también mueren de verdad. De poco, acaso, habrá servido la invención y la representación ensayadas.
Varios compañeros de aventuras teatrales han muerto estos meses pasados y, aunque alguno tendrá artículo propio más adelante, ahora queremos respetuosamente recordar su amistad. 

Agustín García Calvo
No quería distinguirse como dramaturgo, ni como filósofo. Gruñía cuando le llamaban “maestro”. Le gustaba el término “producción” referido a la escritura. Creía en lo “está por debajo de uno”, por ejemplo, en “el lenguaje” y en “el pueblo”, conceptos en los que buceó gran parte de su vida.
Esquema 'Lo que se oye y lo que se ve' en Del Lenguaje
Su pasión por el teatro se recoge en miles de páginas traducidas o versionadas rítmicamente de Sófocles, Aristófanes, o de Shakespeare. Algunas las vimos en escena dirigidas por José Luis Gómez. Fue Premio Nacional de Literatura Dramática (1999) por su obra La baraja de Don Pedro. Los montajes de sus obras propias no han tenido suerte, todavía.
Agustín sentía en el teatro un campo abonado para la poesía, la canción, el coro… y del teatro tomaba la melopea, los diálogos… que salpican su obra lírica, narrativa y ensayística.
Asistíamos a su tertulia en El Manuela de Malasaña, que a comienzos de los 80 giraba en torno al pensamiento lógico, cosa que no se entrecruzaba con la literatura, aunque sí con otros saberes como el físico y el matemático. En 1985, fuimos alumnos del curso de Entonación y ritmo del lenguaje, en la Institución Príncipe de Viana de Pamplona. 

Luisf., Agustín, Isabel y Carmen Orte. Curso U. Complutense: 'Poesía Popular y Literatura'.Almería, 1992
Desde entonces nos fuimos encontrando en otros cursos, jornadas y congresos de oralidad, de  cultura sefardita, de poesía… por toda España: Granada, Arenas de San Pedro, Hervás, Almería, Benasque… y, por supuesto, en Zaragoza. Siempre en compañía de Isabel Escudero.

Luisfelipe, Agustín e Isabel Escudero. Zaragoza, Casa Lac, 2001 Foto Raquel Arellano
De su obra general da cuenta la Editorial Lucina

Sus amigos anarquistas expresaron su dolor

En el Ateneo de Madrid, donde hacía sus tertulias políticas, lo recordaron en abril.




Mariano Cariñena
Su formación como artista plástico le llevó al teatro como escenógrafo. Luego dirigió, adaptó, escribió obras y, ocasionalmente subió a escena como actor. Era el decano del teatro aragonés. Sus escenografías eran primorosas.

Escenografía de Cariñena para El embrujado de Valle Inclán. TEU, 1963. Foto tomada de Teatro Universitario en Zaragoza 1939-1999 de Jesús Rubio Jiménez(coordinador)

En los 60 había estado en el T.E.U. y fue uno de los fundadores del Teatro de Cámara que, tras su disolución por orden gubernativa, daría paso al Teatro Estable de Zaragoza. El TEZ no fue un grupo más en la ciudad, para algunos de nosotros tuvo una importancia fundamental: nos enseñó a ver teatro.
 
Estuvimos juntos, con él y los actores del Teatro Estable de Zaragoza en algunas batallas locales de los años 70.
En 1987 Luis Felipe trabajó en Anatol, de Arthur Schnitzler, con dirección y escenografía de Mariano.

Elenco de Anatol. De pie: Luis Felipe Alegre, Jesús Pescador, Pilar Molinero, Balbino Lacosta. Sentados: Laura Plano,el director Mariano Cariñena y Ana Abán

Cosa rara, iba con mucha frecuencia a los teatros y, especialmente, a ver los trabajos de grupos aragoneses. Nos lo encontramos en el nuevo Arbolé viendo el Bululú de Luisfelipe, y, días antes de su muerte, estaba en el Teatro Principal viendo la actuación de Santiago Meléndez.

Una de sus pasiones, la música clásica, dio lugar al recuerdo que le tributaron sus amigos y compañeros del TEZ en forma de concierto.

Entre los muchos escritos dedicados, seleccionamos los aparecidos en el blog de Antón Castro.

Vaya desde aquí nuestro abrazo a Marisol Albiac, Mª José Moreno, Eduardo González y demás familiares, amigos y compañeros.


Fernando Soriano

Era un hombre de teatro a pie de calle, capaz de ver  una comedia en cada rincón de la ciudad. Era también árbitro de futbol.

Frecuentaba las bibliotecas y encontraba toda suerte de cosas extrañas que compartía con sus amigos. 
Fernando en Morillo de Tou, 1996
Trabajó en varios grupos teatrales aunque su afición le llevaba hacia espacios fronterizos. Así, colaboró largo tiempo con Momo, buscando con Cristina Lartitegui nuevas formas expresivas.

En La Campana de los Perdidos colaboró en poner en marcha, hace ya casi 20 años, la programación de cuentos y oralidad. En 1996 participó en nuestro Encuentro de Intérpretes de Poesía que realizamos en Morillo de Tou.  
Fernando Soriano ensayando. Morillo de Tou, 1996
Cuando murió, trabajaba en el taller de teatro de la Universidad Popular de Zaragoza.

Participó como actor en algunos cortos y en Perseus: la semilla humana”, dirigida por Francisco Javier Millán y producida por Impacto Producciones, que se considera el primer largometraje digital de la historia.



Javier Leoni

Leoni comenzó con el teatro a finales de los 70. En Extremadura fue de los primeros en planteárselo como profesión, siendo uno de los fundadores de Suripanta. Después crearía  Al Suroeste y alternaría su trabajo en la compañía con la participación como actor en producciones ajenas.


En los inicios de Al Sudoeste, Javier Leoni y Pedro Antonio Penco pensaron rescatar la idea del carro de cómicos. Era algo que ya había desarrollado el actor y recitador Cristián Casares a finales de los 70, representando las Coplas de Manrique por la meseta española. A los efectos, Cristián llevó a Badajoz el chasis de aquel carro y en el taller del artesano tallista Eduardo Holguín comenzaron los trabajos de rehabilitación. Encargaron a Miguel Murillo el guión, que contendría también textos de Berceo, el Arcipreste de Hita y Cervantes. Cristián Casares llevó también los bocetos de dibujos y tallas que, años atrás le había regalado Vitín Cortezo.
Pintura del Carro de Cómicos, 1993
Es estas, El silbo Vulnerado comenzó a colaborar con la producción. Aportamos la presencia en escena de Carmen Orte como actriz y cantante; la música la hizo Goyo Maestro; el cartel y el programa, que se imprimieron en Sansueña, los diseñó Germán Díez; Luisfelipe hacía de comodín. 





En el elenco que estrenó el nuevo carro de cómicos estaban, además de Carmen, Leoni y Casares, la actriz Encarna Breis y los actores asturianos Gonzalo Buzniego y Toño Criado.  La música en directo la ponía Lolo Iglesias.

 
Javier Leoni, Encarna Breis, Gonzalo Buzniego, Toño Criado y Carmen Orte. Badajoz, 1993

Encarna Breis y Leoni. Ensayo de la Cueva de Salamanca. 1993

Continuaron colaboraciones menores en otras producciones de Leoni. La última, en la obra Paso a vaso, que lleva música de Arelys Espinosa. La foto que sigue fue tomada en enero, en Badajoz.  Hablábamos de proyectos futuros. ¡Ay!

 
Luisfelipe, Javier Leoni y Carmen Orte. Badajoz, 2013




El Periódico de Extremadura contó la despedida al actor






“envejecer, morir /
 es el único argumento de la obra” 
(Gil de Biedma)



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