3 de febrero de 2016

Calle Antonio González Beltrán

El pasado sábado, el Passatge entre la Plaça de l'Espart y San Isidro, aledaño al Gran Teatro de Elche, tiene un nombre nuevo: 'Antonio González Beltrán'. 

Hijo del exilio, Antonio González (Sidi Bel Abbes, Argelia, 1940) fue filólogo y hombre de teatro. Fundó en 1964 una de las compañías, a día de hoy, decanas del teatro español: La Carátula.
A su trayectoria artística habría que añadir, entre otros muchos emprendimientos, algunos libros esenciales como: 30 años de teatro desde Elche (ed. Ayuntamiento de Elche), la edición crítica de Malditas sean Coronada y sus hijas y Delirio de amor hostil, de Francisco Nieva  (ed. Cátedra), o Cuentos y leyendas de Marruecos (ed. Siruela).

Creador teatral (actor, director...); organizador de espacios y eventos (aulas de teatro universitario; festivales, congresos...) y teórico (crítico, editor, traductor...). Fue uno de los pilares sobre los que se instaló en España el viejo/nuevo género escénico conocido como 'Oralidad'.


Nuestra relación con Antonio y su Grupo fue tardía (malentendidos? sobrentendidos? celos?). Cuando creamos hace 15 años el Festival de Oralidad de Huesca, quisimos traer a otros directores de festivales similares para aprender de sus experiencias. Invitamos a Blanca y Estrella, creadoras del festival más multitudinario y conocido en España, el de Gualajara; a Teresa, de Jaca, que organizaba el festival con dirección de La Carátula; y ¡qué miedo! invitamos a Antonio también. Como es natural entre bebedores ("Para que nos conozcamos: Bebamos!" dice el brindis) se inició con él una relación dinámica que siguió con los sucesivos directores del festival oscense: Oswaldo Pai y Grassa Toro. 

Así que en estos años compartimos idas y venidas de algunos de los grandes artistas del género: Ana Padovani, Jean Michel Hernández...  De su entorno ilicitano conocimos algunos imprescindibles como su hermano y productor en general, Nazario González, o Cristina Maciá, directora de Maracaibo Teatro.

Con todo, le debemos el haber conocido a uno de los mitos de la escena americana, la uruguaya Dahd Sfeir 'Ducho'. En uno de los festivales caratuleros itinerantes (Alicante, Elche, Castellón, Burgos), con sus largas noches de ron, Ducho me habló de su iniciación al teatro en verso con Margarita Xirgú y del estudio de la técnica declamatoria con Pepe Estruch. Aparte de algún episodio inenarrable respecto a Pablo Neruda, recuerdo apreciaciones suyas respecto a Benedetti, Alfredo Zitarrosa, Idea Vilariño, Julio César Castro 'Juceca' y José Bergamín, entre otros autores de los que fue intérprete.
Varias noches vimos amanecer en el vestíbulo de aquellos hoteles donde, tradicionalmente, Antonio era el último en ir a dormir. Al retirarse, nos despedía con una solemne bendición. 

Hace cuatro años, Antonio parecía que quería ir cerrando capítulos inacabados, asignaturas pendientes. Recopilar la poesía de su madre, Isabel Beltrán, era uno de los proyectos que emprendería a su regreso a Venezuela, una de sus patrias. Otro, editar en España una antología de Teresita Fernández. Mientras tanto, traducía  E=mc2 mon amour, de Patrick Cauvin.

Para la edición de Poema y Canción de Teresita Fernández contó con colaboración maña.  Se hizo en libro cartonero (Cartonerita Niña Bonita, Remolinos, 2012) con sendos escritos de Antonio y de la compositora cubana Marta Valdés. 
Esos días, Antonio estrenaba su último montaje con La Carátula, Harraga de Antonio Lozano, con técnicas del 'halka' magrebí. Antes de su estreno declaraba:

Yo siempre he pensado que el teatro tiene que pensar en nosotros, pensar en el hoy... y, ahora, por ejemplo, no paro de escuchar noticias de pateras que siguen llegando a pesar de la situación que tenemos aquí y allá. Es decir, hay una preocupación social y humanitaria, pero también poética y sobre todo teatral. Yo he quiero juntar todo eso en "Harraga", porque para mí el teatro, como el arte en general, debe de tener un compromiso y, a parte de que uno pueda sacar sus propias integridades, debe de estar preocupado por el entorno donde esta viviendo.

Valgan estos brochazos de la memoria para significar nuestra alegría por esa calle de Elche renombrada así:


Luisfelipe Alegre
fotos tomadas de: Festival Internacional de Oralidad-La Carátula

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