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26 de octubre de 2011

'Romancero gitano' para Bachillerato

Ha querido la fortuna que este año los estudiantes de 2º de Bachillerato en Aragón tengan que leerse el Romancero gitano de García Lorca.
Por eso, entre los recitales para alumnos de secundaria, hemos incluido un monográfico en torno al Romancero gitano, que complementa la oferta de Machado y Generación del 27.
Lo hacemos como nos gusta: en el propio centro escolar, de modo que la actividad no ocupe más tiempo que el de timbre a timbre, o sea, una hora de clase.

En esta página del blog hay más información.

Es  un placer volver a este libro de Lorca, poeta presente siempre en nuestro repertorio, y al que hemos dedicado algunos espectáculos anteriormente. Aprovechamos para recordar algunos:

1972
En la prehistoria de El Silbo Vulnerado,  Luis Felipe montó un recital de poemas de Lorca con compañeros de la Escuela de Teatro: Chelo Bailo, Concha Cebollero, José Antonio Porcel, Fernando Bandrés (guitarra) y Jesús Cerezal (armónica y flauta).





1976
García Lorca, 40 años ausente. Recitaba Luis Felipe, con Francisco J. Gil a la guitarra. Llevábamos una exposición con retratos hechos al poeta por pintores y caricaturistas de su época. Las reproducciones las hizo Alfonso Lavilla, iluminador del espectáculo. Usábamos el hilo temático de la muerte en su obra, terminando en una escena donde la “Casida de las palomas oscuras” estaba acompañada con una filmación de Luis Felipe y Javier Artal, en super 8, claro, del barranco de Víznar a Alfacar.




1994

Coproducimos con Chérguì Théâtre de Toulouse la adaptación al francés de Poeta en Nueva York, que giró dos años por Francia y España. Con dirección de Luis Felipe, actuaban Jean Michel Hernandez y Ana Continente.

Marie Laffranque con su madre y Luisfelipe

Contamos con la participación de Mª Clementa Millán, André Belamich nos autorizó para hacer retoques en su traducción y Marie Laffranque nos dio su bendición. Estos apoyos nos brindaron seguridad en el trabajo, pues aún persistía la polémica de si los poemas del libro, en realidad, conformaban dos poemarios distintos...



1995
Luis Felipe hace Acciones Megafónicas sobre una carretilla elevadora de la que pende una pantalla. Sobre ella, se proyectan las imágenes que aparecían en el anterior espectáculo. Con el fondo musical de Santana, el actor recitaba desde lo alto, con un megáfono de mano, fragmentos de Poeta en Nueva York.








1998
Celebramos el centenario del poeta con Pasiones gigantes. Era una panorámica de su obra, que incluía teatro y escenas ya experimentadas en anteriores trabajos. En escena estaba Carmen Orte cantando, José Luis Esteban y Soledad Jiménez, recitando. Lo acompañamos de una exposición conmemorativa y se llevo por centros de secundaria en las campañas de Ibercaja.






Actualmente, Luis Felipe ha recuperado la ‘Oda a Walt Whitman’ de Poeta en Nueva York para finalizar su espectáculo De Arte Mayor.
La pasada semana se estrenó el proyecto de graduación de los alumnos de la Carrera de Arte Dramático de la Universidad del Salvador de Buenos Aires: Pájaro de papel. Cuando hicimos Federico  dirigido por Martín Ortiz; obra con poemas de Lorca, y la voz en off de Luis Felipe en el recitado final… Lorca siempre!

3 de agosto de 2011

XIV Edición de Sal a Remolinos, con el estreno de LA TRIBU CONTRA LA ALDEA

Aunque hace años que no estamos vinculados a la organización de esta programación veraniega en Remolinos, nos resulta difícil desentendernos de las iniciativas culturales que crecen y nacen en el pueblo (Libros del Imperdible, Cartoneritaniñabonita, EnLATAmus...). Por eso, la actuación de Luisfelipe el próximo domingo no será una actuación "normal" pues prepara un montaje especialmente pensado para la Sala Goya y para el exigente público remolinero.
 Lleva por título La Tribu contra la Aldea y, entre acciones teatrales multimedia, aparecen versos de poetas zaragozanos como Puritani, Julio Donoso, Hugo Ester, Juan Luis Saldaña y Octavio G. Milián.
El programa del domingo en la sala Goya (22 horas) se complementa con la actuación de Raúl Terán, músico argentino con amplio repertorio de canciones propias basadas en el folclore de su país y,  especialmente, en la  milonga sureña.

Cartel de Sal a Remolinos XIV

EnLATAmus es una sala de exposición en un contenedor de barco.
Raúl Terán

13 de julio de 2011

En La Campana, hoy, con Arte Mayor

 Luisfelipe Alegre

Proseguimos hoy miércoles, sobre las 21.30, el ciclo De arte mayor y de arte menor, en La Campana de los Perdidos.



Como hemos ordenado un repertorio en base a la métrica, a grandes brochazos, según sea arte menor, mayor o verso libre y expandidos, hoy haremos poemas en versos de arte mayor pues el pasado miércoles comenzamos con “menores”. Las comillas precedentes ironizan sobre la clasificación, por lo mal que suena presentar  los versos de Manrique como de arte menor. Fuera de esto, que técnicamente es correcto,  y en verso de arte menor se han hecho poemas muy mayores, me vienen otras dudas derivadas del cómputo y sus licencias. Bueno… en mis tiempos se llamaban “licencias” a la sinalefa, el hiato, la diéresis y la sinéresis, aunque hacía tiempo que los filólogos advertían que la sinalefa y el hiato eran tan-tan-tan frecuentes que no podían llamarse propiamente “licencias” al ser usos habituales en la pronunciación española.

En palabras del boliviano James Freire:

 La sinalefa no es una licencia, es una necesidad del idioma


 En el caso de las Coplas manriqueñas, se dan la compensación y la sinafia con cierta frecuencia. La sinafia es la sinalefa entre la sílaba (que acaba en vocal) final de un verso llano y la primera del siguiente (que comienza por vocal); así redimimos al segundo verso de una sílaba que le sobraba.
La compensación consigue lo mismo, pero sin sinalefa, a lo bruto: como si la primera sílaba del segundo verso subiera al verso anterior, que debe ser agudo.
Veamos el ejemplo de la ‘Oración’, la estrofa 39. Las  primeras curvas señalan dos casos de  compensación; el encorchetado final, una sinafia.

 
Obviamente, ambos casos impiden la pausa versal, y obligan a un encabalgamiento, pero no  por imperativo sintáctico ni tmesis alguna. Un encabalgamiento que ha de resolverse formando un único verso de doce sílabas métricas. Sin marcar cesuras.
Para ejemplificarlo, usamos la misma estrofa, ahora en versión de la época, donde los tres primeros tetrasílabos pierden su nombre:

Tú que por nuestra maldad

tomaste forma cevil e baxo nombre,

tú, que a tu divinidad

juntaste cosa tan vil como es el ombre;

tú, que tan grandes tormentos

sofriste sin resistencia en tu persona,

no por mis merescimientos,

mas por tu sola clemencia

me perdona.

Claro, en esta estrofa queda señorial: 8-12-8-12-8-12 -8-8-4, donde los octosílabos comienzan con pie trocaico; y esa entonación redonda, con el retardando del anapesto final? Es posible que en estas consideraciones sean algo disparatadas, pero el actor-recitador debe reunir todas las opciones rítmicas posibles para hacer un poema tan extenso. Se requiere, para su interpretación artística, imaginarlo con la prosodia y recursos rítmicos de la época. Y reinventarlo, "incorporándolo", que decimos en teatro.

Cada época ha tenido sus características en cuanto a métrica, así el uso de la compensación y la sinafia tuvo su esplendor en el Siglo XV con los versos en arte menor del Marqués de Santillana, Jorge Manrique o Juan del Encina. 

En fin, de estas cosas quise yo hablar el miércoles pasado en el prólogo al recital, aunque me extravié un buen rato sorprendido por la presencia de varios escritores y amigos entre el público.  Menos mal que en el recital estuve concentrado y, creo, acertado en la selección e interpretación. Empecé con este villancico de Boscán:

Si no os hubiera mirado,
no penara,
pero tampoco os mirara.

Veros harto mal ha sido,
mas no veros peor fuera;
no quedara tan perdido,
pero mucho más perdiera.
¿Qué viera aquel que no os viera?
¿Cuál quedara,
señora, si no os mirara?

Y terminé interpretando las coplas de Manrique. Fue una declamación de sermón, ortodoxa, clásica. Usé un sillón de la Campana, de madera labrada, un yelmo con la visera alzada y una calavera que, al hablar la Muerte, introducía en el yelmo. 


En las dos estrofas donde se compara al Maestre con los caudillos romanos, me tomé la libertad de abrir un telón de fondo con ilustraciones alusivas. Lo pintó Germán Díez hace tiempo, para una versión postmoderna que quisimos hacer. Un boceto del telón está en el Centro de Estudios Manriqueños de Santa María del Campo Rus, uno de los enclaves del triángulo manriqueño que durante años animaron Serrano Haro y Cristián Casares.


Las fotografías fueron tomadas en la sesión del pasado miércoles por Miguel Gracia.

5 de julio de 2011

Luis Felipe en La Campana de los Perdidos

Este miércoles, 6 de julio, comienza en La Campana de los Perdidos un ciclo de poesía a cargo de Luis Felipe Alegre. Habrá otras dos sesiones, los miércoles 13 y 20 del mismo mes, y el repertorio irá variando en base a la métrica: Arte Menor, Arte Mayor y Verso Libre & Poesía Expandida.


Las funciones comienzan a las 22 hs., pero a las 21.30 Luis Felipe hablará de las características técnicas de los poemas que se irán a recitar.
La Campana de los Perdidos presenta el ciclo con este texto:

 De Arte Mayor y de Arte Menor

Le hemos pedido a Luis Felipe Alegre, director de teatro y gran declamador y estudioso en general de la poesía en lengua española, el que nos haga un ciclo, durante tres miércoles seguidos, acerca de su gran afición, afición que le acompaña desde que hace ya más de 35 años montara la compañía teatral El Silbo vulnerado, compañía teatral que pone la poesía en escena y con la cual ha desarrollado infinidad de montajes. 

Y además, y media hora antes de las declamaciones poéticas seleccionadas, nos hará un previo sobre las características de los poemas que compongan cada sesión, es decir, una clase de buena literatura, unas clases que todos los amantes del género hubiéramos querido tener, y de hecho, entre los que me incluyo, tuvimos; clases que, indudablemente, nos llevaron a amar la poesía en general.
En esta primera sesión del ciclo Luis Felipe la dedicará al llamado arte menor, con múltiples ejemplos que culminarán con las coplas a la muerte del maestre de Santiago, D. Rodrigo Manrique- su padre- de Jorge Manrique. 
 
José Ángel Rodicio

21 de febrero de 2011

Agustín García Calvo: juglar de Machado en Sevilla

Rafael Suárez Plácido ha reseñado en su blog el descubrimiento del Bósforo las intervenciones de Agustín García Calvo y de Isabel Escudero el pasado sábado en Sevilla. Y hay que agradecerle el esfuerzo porque debieron de ser dos horas con mucha enjundia.

 

Agustín García Calvo y Sevilla

Rafael Suárez Plácido

        Agustín García Calvo siempre estará en Sevilla. Nunca ha dejado de estar aquí, aunque fuera expulsado de su universidad en lo que se llamó ayer “el último proceso inquisitorial por herejía” de esta ciudad. El público que abarrotaba la sala, la extraña pero hermosa sala del Convento de Santa Clara, así lo atestiguó ayer. El motivo: culminar el ciclo Diálogos con Machado que inauguraba el Centro Cultural Santa Clara.
        El acto fue presentado por Francisco Díaz Velázquez. Lo conozco desde hace unos años. Es un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, bueno. Además es alumno y amigo de Agustín desde hace más de cincuenta años, como él mismo evocó ayer. La presentación fue muy interesante. Nos habló de las coplas, de su tradición y su modernidad. Nos contó anécdotas que sólo él puede contar, por haberlas vivido, y sus vivencias con Agustín fueron sin duda muy interesantes y enriquecedoras. El problema es que el acto duró algo menos de dos horas y casi una hora se fue en la presentación. Habló más que los otros dos participantes y, la mayoría de nosotros estábamos allí para oír a uno de ellos. Además, algunas de sus palabras necesitan algunos matices. Dijo que Agustín no tenía la repercusión que debía porque es un personaje incómodo. Ahí le doy toda la razón. Pero continuó diciendo que “la derecha le aborrece”, mientras que, esto no es textual, la izquierda lo acepta, pero mira hacia otro lado. Y cuando decía la izquierda, se refería a la izquierda afín al PSOE. Quizás ahí nazca el error. De todas formas, es paradójico constatar que el último diario que le ha dado durante años sus páginas para publicar sus artículos ha sido La Razón. No es lo que yo llamaría un diario de izquierdas.
        Continuó la poetisa Isabel Escudero que dio muestras de su buen hacer con un texto que se refería directamente al título del ciclo: un diálogo con don Antonio Machado. Recitó algunos poemas con su voz tan personal y brillante. Ella es una de las voces que mejor ha sabido continuar la tradición de la poesía oral tradicional entre los poetas actuales. Buen ejemplo de ello es Nunca se sabe, su último poemario, editado en Pre-textos (2010).
        Su diálogo con el poeta fue también un recuerdo emocionado de su padre, el recuerdo de la niña que vivía en Quintana de la Serena y cómo conoció su primer poema de Machado: “Recuerdo infantil”. Dejó también algunas frases interesantes sobre el estado del sistema educativo, que es el sistema que vivimos, el presente y, también, el futuro que nos aguarda: cómo los niños aprenden desde la infancia cuáles son las normas del pensamiento único y correcto. Al final del acto vino a decir que no entendía que un gobierno de izquierdas, creo que dijo: “que dice llamarse de izquierdas” no introduce en sus planes educativos la lectura del Juan de Mairena entre los alumnos. Esta intervención, que en su raíz es tan acertada, fue inmediatamente rebatida por Agustín, en el sentido de que no admitía que los Ministerios y Consejerías de Educación cumpliesen esa función y que, por lo tanto, no debían ser respetados. Para él preguntarse por qué un Ministerio de Educación no educa es dar por supuesto que están para eso, y eso sería respetarlos más de lo que merecen.
        La tercera parte del acto fue el diálogo de Agustín con el mayor de los Machado. La mayoría de los asistentes al acto habíamos ido para ser testigos de primera mano de este momento. Empezó distinguiendo entre los homenajes o conmemoraciones con traer al recuerdo. Dijo que a Machado se le ha leído poco y mal. Sin embargo, se le ha homenajeado mucho y se ha escrito demasiado sobre él. En realidad, decía, se ha escrito demasiado sobre Literatura. Se ha escrito demasiado y mal sobre Literatura.
        En su último libro hasta la fecha, Cosas que hace uno (Lucina, 2010), tiene un capítulo que llama “Rítmica y Prosodia”, en el que defiende que la Poesía nació para ser recitada y cantada. Todo esto lo recoge en su monumental Tratado de rítmica y prosodia y de métrica y versificación, también editado por Lucina. Su diálogo con Machado fue un ejemplo práctico de esto con los versos del poeta sevillano. Distinguió entre la melopeya y la canción. Declamó varias melopeyas que ha trabajado con poemas de Machado. Se trata de esforzarse en volver al sentido primigenio de la Poesía para ser declamada en público, haciendo caso de la rítimica del lenguaje y la métrica.
        También nos ofreció un ejemplo, para que oyéramos de viva voz la diferencia entre esta melopeya y la canción, que ya trabajó sobre uno de los romances más importante de la literatura española del siglo XX: sí, “La tierra de Alvar González”, que canturreó (él lo llama así) hasta el momento del crimen del padre. Así se puede decir, él también lo dijo, que hizo de juglar para los versos de don Antonio Machado. Sin duda, fue el mejor homenaje posible.
         Pero en todo acto en el que interviene Agustín García Calvo es inevitable un coloquio posterior. “Ya habéis oído bastante nuestras voces, ahora queremos oír las vuestras.” Alguien preguntó, intuyo que con cierta mala intención y con mucha ingenuidad, cómo se canta a Manuel Machado. Agustín e Isabel respondieron que muy bien, por supuesto que sí, y recitaron algunos versos del poeta que habían sido cantados muchas veces. También fue muy interesante la intervención de alguien que relacionó la melopeya con el recitado del haiku japonés. Yo me quedé con ganas de intervenir, igual que supongo les pasó a muchos asistentes, pero lamentablemente no hubo tiempo para más. Otra vez será. Agustín García Calvo siempre estará en Sevilla.


Agustín García Calvo en Granada, 2002. Foto: Raquel Arellano