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21 de septiembre de 2020

Desubicadas Noches de Juglares.



Las Noches de Juglares, como otras actividades del Parque Delicias, las organiza el Centro Cívico Esquinas del Psiquiátrico, o sea, el Ayuntamiento de Zaragoza. El Silbo Vulnerado, o sea, nosotros, nos encargamos de programación y realización. Los dos equipos son amigables y colaboramos muy bien. Sin ser explícito, funciona el principio de "todo lo que pasa en el escenario es cosa nuestra". Y también que el director del Centro (desde su creación, Isidoro) es el responsable último, como si dijéramos "el jefe del teatro", quien se encarga de que haya escenario, toma de luz, sillas, carteles...

                                                               Patio habitual
Claro, como las Noches se hacen en un espacio natural del parque Delicias, existen otras voces: asociaciones de vecinos y Junta del distrito, principalmente. De esa parte nosotros no sabemos, siendo el Centro el que les da las explicaciones y nos trasmite a nosotros las inquietudes que pueden surgir. El escenario lo montan las brigadas, pero si no conviene la posición lo desplazamos entre todos hasta donde nos interesa. Si no hubiera corriente, el jefe trae un generador. Cualquier incidencia la resuelve uno u otro, le corresponda a él o no. Y así desde hace 26 años, cuando se abrió el parque.

                                                         Entrada al patio habitual

Noches de Juglares tiene carácter abierto, sorpresivo para el paseante desinformado que descubre un algo y encuentra una silla a su disposición para ver y oír eso que sucede. Una constante en el ciclo: parte del público es circunstancial, pasa por allí y se queda. Un parque es muchas cosas a la vez: lugar de encuentro, con otros o con uno mismo. El parque puede ser desde un atajo para llegar antes a casa, a un laboratorio de la Naturaleza que te hace sentir más animalmente humano.

A veces el artista sobre el escenario ve que unos espectadores se incorporan, les saluda, o -si es caso- les resume su relato y continúa su número.

Sí, el espacio íntimo de este parque, tiene muchas sugerencias. Evoca los tablados medievales y los espectáculos callejeros. Evoca al profeta y al anacoreta. Evoca el teatro de variedades y el café literario. Evoca.

En febrero

Teníamos apalabrado parte del programa de las Noches 2020. Habíamos hablado con la Orquesta de los Títeres Muertos como número musical-visual, y con Ingrid Magrinyá para que adaptara una de sus coreografías a nuestro escueto escenario. Varios colegas americanos de alto nivel iban a estar de gira por Europa en primavera. Las fechas de las Noches casaban con las de la pianista Mónica Papalía, el cantante Ariel Prat y el actor Gustavo Masó.

Una banda del barrio, Los cuatro luceros, que el año anterior homenajearon a Hilario Camacho, estaba preparando un recital de canciones anglosajonas para el último día. Como la idea era acompañar las canciones en ingles con su traducción castellana y su interpretación en lengua de signos, nos reunimos con la asociación correspondiente.

El año anterior habíamos comenzado cada sesión con un coloquio, alrededor de una mesita, entre alguno de los artistas participantes y un escritor al que luego dejaríamos solo como primer interviniente. Pensábamos repetir esa fórmula.

En marzo

A mitad de mes, la sensación generalizada en el mundillo artístico es de perplejidad. No solo el virus -que ya había tocado a varios colegas- preocupaba; también sus consecuencias.

(Laboralmente, los que vivimos de subir al escenario perdíamos todos los contratos de primavera; los que trabajamos en grupo quedábamos desarticulados. Como en marzo aún no empieza la temporada, muchos artistas no estaban cotizando como autónomos y no podían acceder a las ayudas que se concretaban esos días; otras ayudas para trabajadores del espectáculo se basaban en el número de altas del año anterior -20, un número generosamente accesible- pero nos iban llegando noticias de compañeros que, por distintas razones, no encajaban en los parámetros. Perplejidad + desolación. A lo que se sumaría un fondo filosófico que nos hacía cuestionar hasta la necesidad de nuestros oficios que, al serlo por vocación, son razón de vida).

Pero...por si se pudiera celebrar el ciclo, había que tener preparado el programa. Pensamos que sería importante la parte conversacional. Hablamos con Carlos Grassa Toro que, desde su atalaya (La Cala) en un pueblo pequeño (Chodes), podía aportar, con sus versos y prosas, una mirada interesante de la situación. Quique Artiach, que siempre ha compaginado la música con la hostelería, sacaba su libro de relatos basados en su trabajo: Historias de camareros. Un libro que podría subtitularse "para saber cómo somos". Barajamos otros autores, uno por sesión.

En abril


El 17 de abril, el jefe nos informa del posible cambio de escenario. Al parecer, desde la dirección de los Centros Cívicos, Antolín -para nosotros, el "super jefe"- ve más idóneo pasar el programa al Anfiteatro del parque, 100 metros más allá.

El cambio a un espacio más amplio -se razona- permitiría mantener los 200 espectadores que alberga el patio habitual, y cumplir con las medidas que, tarde o temprano, se impondrían para los actos al aire libre en previsión de males mayores. Los jefes pensaban en septiembre, nosotros en julio. En algún momento se pensó que podía ser en agosto.

A regañadientes, comenzamos a repensar el formato. ¿Por qué no nos gustaba? Veíamos que el desplazamiento trastocaba la filosofía del ciclo: naturaleza, intimidad, sencillez. Esto es: artistas y público bajo el arbolado, próximos, y con medios técnicos básicos. Ahora, las dimensiones del espacio se multiplican por diez.


                                                   Vista Anfiteatro con estanque tras columnas

Encontrábamos inconvenientes al nuevo enclave: el control de la iluminación del parque era la principal fuente de desconsuelo. ¿Comó centrar la atención del espectador, si se le ofrece la visión de todo lo que sucede en los grandes espacios que hay tras el escenario? Si no se apagaban ciertas farolas, no había forma de disimular, pues el publico, en gradas, podía ver sobre cualquier fondo que pusiéramos. Luego, el control del chorro de agua en medio del estanque... en fin...

Hay muchas personas comprometidas con la función social del parque dispuestas a favorecer su dinámica social. Uno de ellos es Jesús, "El Bicis", viejo amigo que resulta ser una suerte de mantenedor arbóreo y tiene acceso a la sala de máquinas y conoce las secciones lumínicas del espacio.

Lo del formato hay gente que no lo entiende. Lo explico comparando un libro "de bolsillo", que puedes llevarlo encima y leerlo en cualquier lugar; es liviano y cabe en riñonera, mochila, bolso... con otro libro "de regalo", que suele ser grande, a veces desmesurado para su contenido, y pesado, inapropiado para sacarlo de casa.

Pues, también, el espacio en su relación escenario-patio tiene sus claves y con frecuencia determina la relación artista-público.

Así, el programa se iba a resentir en su parte literaria: veíamos difícil la concentración, la atención del espectador en el autor y su sola palabra. El anfiteatro patrocina el desparrame visual, pensábamos. Esta reflexión nos llevó a posponer para la próxima edición las intervenciones de escritores y otras más intimistas que barajábamos, en beneficio de actuaciones que "llenasen" visual y sonoramente el espacio.

En mayo

Comienzan los cambios de fase pandémica. Por si acaso, Isidoro nos provee de un oficio para poder movernos por el parque a cualquier hora.

Estudiamos los campos visuales comunes desde distintos puntos de las gradas.
Al escenario central, ocupado por las intervenciones musicales, se sumaría el existente ante las columnas del estanque, donde podrían verse los números de danza que, en la distancia resultarían casi ensoñaciones. Ese espacio tendría una iluminación propia acompañada de efectos visuales. Propusimos a Ingrid y a Ana Continente llevar sus coreografías a ese espacio, para ejecutarlas en combinación con el grupo del escenario central; bailarían allí con la música de Mª José Hernández y Almagato, respectivamente.
Por otra parte, el seto que encierra al anfiteatro, de casi 2 metros de altura, permitiría apariciones con el apoyo de la grúa que utiliza el parque para podar.

En junio

Íbamos casi todos los días a distintas horas para tomar el pulso humano del espacio. Romeo buscaba motivos para el cartel. Con los Albertos de Amankay nos preguntábamos sobre el efecto de sonorizar el escenario del lago para la danza y los posibles rebotes. Con Carmen y Amparo ensayábamos fórmulas para que flotasen luminarias en el estanque. Los conservadores del parque trajeron su grúa para que la Millán elevara su gigante. Estudiamos la incidencia del viento. Hicimos simulaciones. Conseguimos focos de gran potencia, 2.000 y 5.000 watios, para iluminar personas o cosas que elevara la grúa, etc.

                    


                                             

A veces, proponíamos intervenciones a colegas; lo pensaban y declinaban por no verlo claro o, dada la incertidumbre, no tener ánimo para arriesgarse en trabajos que podían quedarse en nada. Otros, simplemente, tenían las fechas ocupadas. Fueron los casos del Teatro de Medianoche, al que solicitábamos recrear las columnas con efectos del teatro de sombras; del taller de danza que practica en el centro cívico; o del zanquista Espallargas.

Por su parte, los jefes hacían mediciones y evaluaciones, pensaban la mejor forma de "cerrar" el espacio del público con dos pasillos, para entrar y salir. La seguridad se fiaría a una empresa, para el control de acceso. Pensaban aforar el escenario central con vallas. Dudaban si dar pases anticipados en el centro, o dejar que afluyeran vecinos hasta el cupo autorizado. O sea, pensaban en lo que les competía.

De todo esto, nosotros nos desentendíamos. Nuestro problema no eran las medidas que se tomaran, sino el espacio que debíamos justificar artísticamente.

Imaginamos a los jefes redactando informes para instancias competentes, pues -pensamos nosotros- no sería de extrañar que, en tiempos de desbandada, algún compañero del aparato municipal considerase inadecuado tanto compromiso con las nochecitas de los juglares. 

A finales de mes, ya estábamos persuadidos de que podíamos afrontar el reto de trabajar para doscientos vecinos (en un espacio que normalmente podía reunir mil) dispersos en tres orientaciones: frontal, lateral derecho, lateral izquierdo, la mayoría sentada al bies. Cada espectador estaría a dos metros del espectador más próximo. Potencialmente disponíamos de los elementos necesarios (escenarios, luces, sonido) para dar un buen espectáculo: música en el centro, lejana danza, acomodación artística, apariciones en los setos, acciones con el chorro del estanque, baños de luz...

En julio

Zaragoza es noticia nacional durante todo el mes. Cada parte informativo difunde, entre sus primeras noticias, la subida de contagiados en Delicias. Habían empezado a organizarse actividades en Aragón. Algunas se suspendían al poco de anunciarse. Se buscaban auditorios al aire libre, por ser más seguros. 

Jefes, organizadores y artistas vivíamos en un ¡ay!, pero seguimos trabajando en los frentes correspondientes. Se cierra el programa, con nuevas ideas y el ánimo general alto. Sale el cartel, donde ha primado la idea del nuevo espacio:


En la línea de hacer espectáculos humanos, contábamos con el servicio de acomodadores que pondría la PAI. Aunque el público diera vueltas para encontrar la entrada y se le sometiera a algún tipo de incordio, la acomodación sería grata.

En las marquesinas y autobuses, el ayuntamiento se dejaba ver, por lo mucho que anunciaba, no solo en los centros cívicos. La limitación de aforo hacía que se tuviera que ir a recoger la entrada días antes, o apuntarse por internet, o llamar por teléfono. 

Una Plataforma de Artes Escénicas presionaba a las instituciones para recuperar presencia y audiencia.

Aparece una consigna en la propaganda institucional callejera: "Vuelve a la cultura". Y nos da que pensar: ¿Acaso habían prohibido a las gentes el enriquecimiento interior? ¿No han leído libros, no han visto documentales, no han oído músicas y pensamientos profundos? Evidentemente, la propaganda va en la línea de suplantación de conceptos. Se puede volver a la librería, al parque, al cine... pero no a "la cultura", que es una abstracción.

La primera semana de agosto estaba signada para realizar una suerte de ensayos de la parte técnica y técnico-artística -que no era poca. Pero el 28 de julio nos trasmiten el cambio de ubicación: la rotonda del CC Delicias.

Rotonda

Era incomprensible. La instancia municipal (la que fuera) que desaprobó la ocupación del Anfiteatro del Parque Delicias durante los días 7, 13, 20 
y 27 de agosto, no lo hizo contra

Las Noches de Juglares
El vecindario del barrio
El uso social del parque

Más bien lo haría pensando en que "lo que fuera a hacerse" podría servir para expandir más el virus por el vecindario en un espacio incontrolable como es un parque. No sabemos las razones, pero seguramente no pensaron en la solvencia de los organizadores, en la responsabilidad de los vecinos, en la preferencia del aire libre.

Cuando se habla del "control", recordamos el caso de aquella plaza donde no había niños porque campaban los malos. Hasta que un día volvieron los niños, y los malos buscaron otro lugar. ¿No tienen las altas instancias un psicólogo social a mano? Convendría.

Como es natural, juramos un rato, agachamos la cabeza y enfilamos hacia la Rotonda. La relación con los jefes era de incomprensión mutua. En símil deportivo: ellos habían salvado el campeonato pero el equipo se había formado para jugar en otro campo. No había tiempo más que para decir "sí" e intentar agradecer la solución, porque ellos lo hacían por las Noches... y por nosotros, por los artistas. Era así. ¡Y nosotros, sintiéndonos traidores al parque! ¡Qué cosas!

De lo que pasó en la Rotonda, daremos cuenta en otro artículo.



27 de mayo de 2017

Noches de Juglares 2017


Noches de Juglares 2017

Con el equipo habitual de El Silbo Vulnerado y del Centro Cultural Esquinas del Psiquiátrico, a las 10 de la noche.

Día 1 de junio

ALEXIS DÍAZ PIMIENTA

Es escritor, repentista, investigador y docente cubano. Director de la Cátedra Experimental de Poesía Improvisada de La Habana.
Ha publicado 28 libros, de casi todos los géneros literarios, y varias de sus obras han sido premiadas y traducidas a otros idiomas.
Es autor de los manuales Teoría de la improvisación Poética y Método Pimienta para aprender (y enseñar) a improvisar en verso, títulos con los que trabajan todas las escuelas de repentismo cubanas.
Ha dirigido y protagonizado varios proyectos televisivos y radiofónicos en torno a la improvisación, y es fundador y director de Proyecto ORALITURA, una plataforma multipropósito con la que acerca la tradición del repentismo a la era de Internet y las nuevas tecnologías.




ADEBÁN

Grupo de música y canción protesta nacido en los años Setenta. Está formado por Jesús Escartín, Jesús Lucea, Jesús Bendicho y Jesús Martín. Su repertorio combina canción de autor y poemas musicados. El grupo es un buen exponente de la canción popular, hecha con cantares, coplas y romances de contenido reivindicativo. En escena: voces, guitarras, laúd, teclados y percusiones.




A GARROTAZOS

Obra breve  creada como contribución aragonesa al XXII Congreso Mundial de la UNIMA (Unión Internacional de Marionetistas), celebrado el pasado año.
Marionetistas aragoneses de diversas compañías se unieron en este montaje, que también se vio en el Al! Festival 2016 de Títeres de La Almozara. No se representa más, pese a ser una obra de creación y ejecución sorprendentes, porque es difícil que coincidan todos sus intérpretes. Dirigidos por Javier Aranda, participan los titiriteros:  Arantxa Azagra, Soledad Giménez, Pablo Girón, Domingo Castillo, Elena Millán.






















Próximas semanas:

Día 8 de junio

 ¿QUÉ ES LA VIDA?
Helena Castillo encarna el papel de la Doctora Astasia en la micro obra ¿Qué es la vida?, donde se muestra, mediante experimentos, disparatados la aparición de la vida en la Tierra.
El trabajo se presenta como clownlaboratorio y es fruto de la colaboración de Castillo con Segio Plou y Alfonso Pablo en torno a la compañía Facultad Mermada.

LA CHAMINERA
 Compañía formada por Ángel Vergara y Mª José Menal. Está especializada en la música de tradición popular, con más de veinte años de presencia en los  escenarios, cuyo espíritu abierto y curioso se plasma, además, en otras actividades como la realización de exposiciones, cursos, talleres y actividades educativas en torno a la relación entre música, ciencia y arte en general.
En su actuación veremos un buen número de instrumentos de vieja raigambre popular, como gaita, chicotén, acordeón, guitarros y panderos.

Día 15 de junio
MARIANO ANÓS
Actor, director y profesor teatral. Figura destacada del teatro español contemporáneo.
Como poeta, fue uno de los autores incluidos en la antología universitaria Generación de 1965. En 2004 obtuvo el premio Miguel Labordeta.
Sus escritos –ensayo, poema, teatro-  transitan por terrenos fronterizos, entre elementos poéticos y metalingüísticos, en búsqueda de un pensamiento clarificador. “Lo específico del goce teatral reside sobre todo en ese algo tembloroso que hermana en la indigencia a actor y espectador: una herida abierta, lo humano”.

MANTEL DE NOA
La arpista Pilar Gonzalvo y Miguel Ángel Fraile, músico de vientos, forman el dúo El Mantel de Noa.
En su repertorio aparecen temas de su disco Hilos de aire un recorrido por el folclore europeo, con temas de la tradición sefardí, de Armenia, de Irlanda, de Italia, o de la música tradicional aragonesa.

Día 22 de junio
SOLEDAD JIMÉNEZ
Titiritera y actriz. Es la  encargada de recordarnos la obra de Gloria Fuertes en el centenario de su nacimiento. Versos recitados con juego teatral, buscando la complicidad del público adulto.

JAVIER RAMÓN JARNE
Leerá una selección de sus dos últimos poemarios publicados por Olifante: Libro de los cometas y Lentitud del frío.  Su oficio de psiquiatra aporta perfiles originales en la contemplación del vivir cotidiano. En sus palabras: “La poesía es también un estado alterado de conciencia que interpreta el mundo”

DUXEL Y GUSTAVO GIMÉNEZ LAGUARDIA
DuXel es conocido entre la afición rapera catalana como uno de los más peculiares creadores y por su alto nivel musical.
Su nombre parte de una fase del Principito: “Dibújame un cordero”, que en catalán es “Dibuixa’m un xai”, cuyas siglas (D u x) utiliza al propósito.
Giménez Laguardia, hace espectáculo de su portentosa capacidad vocal puesta al servicio de nuevas sonoridades. La unión de ambos artistas produce un espectáculo de difícil clasificación.


2 de enero de 2017

Aparece 'Juglaresca', un libro que habla de artistas locales y otros que nos visitaron

El péndulo del parque Delicias pasa en primavera por las Noches de Juglares. De eso habla Juglaresca.

En la Rotonda del CC Delicias, hablé largamente de ello (hasta que me "cortaron") el pasado día 27. Me precedieron Antolín Terés, Isidoro Sánchez y Chusé Aragüés, con palabras muy elogiosas al ciclo, que agradezco. Después actuaron Karlos Herrero y Carmen Orte, buena muestra de lo que nos celebramos en el escenario del parque. Muchos colegas, amigos y aficionados nos acompañaron. Gracias también a ellos.

El libro ya estará en las librerías esta semana. Si alguien quiere leer un fragmento inicial, puede hacerlo en la página de la editorial Gara d'Edizions.

Espero que ahora tendré más tiempo para ocuparme de este blog. Aquí algunas fotos del año 1997, de la primera edición de las Noches:

Alicia Fernández, Marta Valdés

Carmen Orte

Goliardos en Cambrils

Helena Millán, Pablo León, Goyo Maestro

Miguel Ollés y Kike Lera: Ñaque

Nancy Morejón, Rosendo Tello

26 de diciembre de 2016

Presentación de Juglaresca


Este martes, día 27, a las 19.30, se presentará el libro Juglaresca Noches de Juglares en el Parque Delicias (1977-2016), escrito por el autor de estas líneas.
Lo ha editado Gara d'Edizions
Aquí la invitación:

La verdad es que estoy un tanto desconcertado con este asunto. He participado en muchas presentaciones y he organizado algunas, pero nunca (aparte de mis guiones para voz) como autor.
No se parece al estreno de una obra escénica, donde está más o menos claro el procedimiento de difusión.
Este año, para significar el 20 aniversario de las Noches de Juglares, quisimos poner el la luna del cartel anunciador del ciclo los nombres de todos los artistas que habían participado, como muestra de agradecimiento por su colaboración, por su complicidad. Es decir, agradecimiento por cobrar lo que había y no lo que se debería, por las demoras en el cobro, por aportar materiales complementarios para la actuación, por disimular las precariedades, y, sobre todo, por comprender el proyecto: presentar nuestras artes en lugar no convencional, para público propio y ocasional, y sin complejos elitistas.
A lo largo de 20 años han cambiado, o evolucionado, o retrocedido algunas capacidades.
En 1997 aún desconocíamos muchos el uso del teléfono móvil y su aplicación fotográfica, por ejemplo, aunque se había empezado a popularizar la fotografía digital, con el desconcierto del almacenaje, de la impresión, etc. Las redes sociales eran presunción de futuro y las convocatorias se hacían por medio de carteles y de periódicos en papel.
En fin, supongo que de los artistas y de estos cambios hablaré en la presentación, aunque soy tan imprevisible que me doy miedo.

22 de octubre de 2014

Noche de Juglares extraordinaria

El Parque Delicias, , abrió sus puertas hace 20 años.
¿Un parque nuevo? En realidad, no. Formaba parte del Psiquiátrico Nuestra Señora del Pilar,y en él se ubicaban algunos pabellones y la capilla. Durante más un siglo, ese fue su uso: alojamiento y recreo de los pacientes. Las nuevas formas de tratamiento en la psiquiatría fueron reduciendo sus necesidades de espacio, a la vez que los planes urbanísticos consideraban lo que ahora es el parque como zona verde del barrio.
Pasaron años y, tras largas reivindicaciones vecinales, al fin, el 25 de febrero de 1995, Delicias, el barrio más populoso de Zaragoza, pudo contar con su segundo parque.


El Parque se abrió y comenzaron las actividades, que han sido muy variadas en su conjunto e historia. Aquel primer año, junto al personal del CC Delicias y de las asociaciones colaboradoras, había un trabajador municipal, Julio, que recorría el Parque coordinando  los aspectos materiales y humanos del programa. (El recuerdo no es baladí porque en el terreno de la dinamización cultural de base, “la persona” suele ser más importante que, por ejemplo, el presupuesto).
En esos años, El Silbo Vulnerado tenía su oficina en la esquina de Vía Univérsitas con Duquesa Villahermosa. Éramos, pues, vecinos privilegiados con parque en la puerta.  Suponemos que esa circunstancia favoreció la contratación de nuestro Bululú dentro de una sección en el programa del Parque que se denominaba Érase una vez.

La función estaba anunciada para el viernes 26 de mayo, a las 18.30. Precisamente, ese día y el siguiente, teníamos convocada en la Sala Arbolé una sesión del ciclo “Más o menos juglares” que contaba con la presencia de la mayoría de contadores aragoneses de cuentos. El elenco, ya que el género estaba iniciándose en esta tierra, se reforzaba con otros contadores de mayor experiencia venidos de otros lugares del país.
Las coincidencias en la programación de ambos ciclos eran evidentes y respondían a esa forma de entender el espectáculo cultural que algunos defendíamos.  Así que se vio la oportunidad de colaborar, de dar otro paso para asentar la tendencia del “arte humano”.

Sobre la marcha, con la publicidad ya realizada con Bululú, se propuso a Julio cambiar la actuación unipersonal por una sesión colectiva en la que participaran varios de los artistas convocados en Arbolé. Así fue que en el patio aledaño a la Iglesia se distribuyeron Cristina Lartitegui,  Luis Felipe, Jordi Pinar, el valenciano Vicente Cortés y la madrileña Amalia G. Berdejo.















Con esta actividad colectiva dábamos un primer paso para unirnos a los que querían “pensar el parque”  no solo como lugar de ocio, sino como espacio propicio para el pensamiento y el arte.




 El año 1996 nos propusimos una experiencia  en el programa DE PASCUAS A SAN JUAN: todos los miércoles se avisaba de que a las 21 h. habría 20 MINUTOS DE POESÍA en el parque.  Fue una primavera lluviosa, pero aún se pudieron celebrar media docena de sesiones con el hilo conductor de Luis Felipe y sus invitados: el payador  Mauricio Aznar, el poeta Pedro Gómez Cornejo con los miembros del Taller Literario de la Universidad Popular, el viodeoartista Domingo Moreno, la actriz y cantante Ana Fernández, el músico Pedro Savirón, etc.
El diminuto escenario, la luz que proyectaba un solo foco alzado  sobre una papelera, las populares sillas de madera y el recogimiento que ofrece ese patio, patrocinaban el encuentro íntimo con la poesía. Íntimo y también experimental, pues allí se vieron proyecciones y sonidos de todo tipo acompañando a la poesía. El programa funcionaba como una muestra de variedades poéticas “modernas”, con múltiples intervenciones difíciles de clasificar en aquel momento y que hoy no dudaríamos en definir como “polipoesía”.
20 MINUTOS DE POESÍA tenía un promedio de 50 espectadores por sesión. En su mayoría jóvenes y, aventuraríamos, la mitad universitarios.

           Las sesiones se organizaban físicamente en cuestión de minutos. Una toma de luz servía los watios necesarios para el foco y el proyector. No era una cuestión de precariedad de medios, sino una filosofía del espectáculo: ¿se oye la voz y la guitarra desde la otra punta del patio? ¿Se ve desde cualquier rincón la boca del que habla? ¿Tiene el oyente la opción de situarse más lejos o más cerca del escenario? No hacía falta, pues, ni equipo de sonido, ni más luz, ni más sillas. Pero tampoco menos.
En base a las actuaciones anteriores, diseñamos con Julio (quien sintetizaba sus gustos propios, las directrices de sus superiores y las inquietudes de las asociaciones del barrio) el ciclo NOCHES DE JUGLARES, que comenzó su andadura dentro del programa general DE PASCUAS A SAN JUAN.
Se haría en cuatro jueves, a las 10 de la noche. Lo anunciaba un cartelito de dos palmos de alto por uno de ancho: Poesía, teatro, canciones y variedades en las NOCHES DE JUGLARES. El montaje escénico se adaptaba a las nuevas necesidades. 200 sillas y bien de luces y sonido. En este año y en el siguiente se contó con un camión escenario que se usaba para el conjunto de actuaciones del parque.
Una parte de la programación se cubriría con los trabajos de El Silbo y sus colaboradores, otra con trabajos de colegas aragoneses y de otros lugares del país. Idealmente, se intentaría dar cabida a artistas internacionales que estuvieran de gira por España. 

Pero dejemos aquí la historia, por ahora. Porque ahora tocaría hablar de la creación (y posterior reconversión) del Centro Cívico Terminillo en el Parque, y del de las Esquinas del Psiquiátrico.... de los artistas "de la casa" que han trabajado desinteresadamente, de los que vinieron con su merecida fama y de los que dieron un impulso a su incipiente camino participando en las Noches.
Eso sí, queremos mostrar nuestro agradecimiento a los que relevaron a Julio, Roberto e Isidoro, porque no debe ser fácil tratar con nosotros ¿o sí? No, a tenor por las puertas cerradas que encontramos en variados departamentos municipales. Y gracias también a los que pudiendo suprimir el programa nos dejaron continuar.

Este sábado, 25 de octubre celebraremos una sesión extraordinaria, en el conjunto de actos que celebran la existencia del Parque Delicias.



7 de agosto de 2013

Las Noches de Juglares de este año

Fueron dos noches con frío viento, y una buena pero que acabó lloviendo. Buen público y buenas actuaciones: Xuacu Amieva, Andrei Medeleanu, Sarasvati, Dolos & Débora, Coco Balasch & Chema Callejero, y El Silbo. Presentador: Luis Felipe.



 Aquí unas fotografías "desordenadas" para disimular que las hay muy buenas (las que hizo Elena Arbex) y otras malas (que no hizo Elena Arbex).