Chusé nace en Azuara. De Azuara se tiene noticia, primero
como ciudad celtíbera, luego como villa romana, después como asentamiento
islámico, de donde descendería el nombre. En los cuatro siglos que Zuwara tuvo culto a Mahoma, se amuralló la ciudad y el campo abrazó el regadío.
Posteriormente, se habló en cristiano.
La infancia de Chusé transcurre sin
oír la palabra "televisión". En su casa había libros de aventuras y de misterios, especialmente.
Entre los conocimientos que le da la escuela se
mezclan los descubrimientos propios del lugar: setas, tomillo, zorros,
abubillas, musarañas, cardelinas, buitres, salamanquesas. Al lado, el
río.
Sus padres recibían visitas de unos vecinos que eran de Mequinenza, y
Chusé comienza a asimilar que existen otras lenguas cercanas, como el catalán.
Ya en Zaragoza, superpone a los estudios de bachillerato los de
banca. Se cuestiona lo que es hablar bien o mal. Hace listados con el léxico de
Azuara y su comarca. Se instala en Madrid para trabajar en un banco. Viaja por
Europa y conoce idiomas in situ.
Cuando vuelve a Zaragoza, se vincula a los círculos de la fabla; y se une
al núcleo inicial de El Silbo Vulnerado, el músico Francisco J. Gil
y el actor Luis Felipe (quien esto escribe), introduciendo la recitación en
las otras lenguas. Traerá al repertorio poemas en vasco,
catalán y gallego: Xabier Lete, Celso Emilio Ferreiro, Salvador Espriu, Gabriel
Aresti, Manuel María, Salvat Papasseit... y en el aragonés que renace: de
Francho Nagore y Anchel Conte.
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El Silbo Vulnerado, 1975: Chusé, Luisfelipe,
Francisco. Foto: Antonio Uriel
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En 1975 llegamos a organizar en el CMU La Salle un encuentro en el que de principio a fin solo se habló en aragonés: Canta en Aragonés, contando con Valentín Mairal, Ana Martín, Renaxer y Pilar Garzón.
Fruto de nuestras inquietudes, sufríamos percances que nos llevaban lejos
de la ciudad. A las molestias de la autoridad se sumaban las cruces gamadas pintadas sobre nuestros carteles y en las puertas de los locales donde actuábamos. Como no dábamos puntada sin hilo, buscábamos refugio en el sur de
Francia para estudiar semejanzas entre las hablas pirenaicas
de uno y otro lado.
No sé en qué orden, pero vuelve a Madrid para hacer el servicio militar; se
casa con Luz; inicia Sociología y Filología; y comienza a distribuir libros en
fabla por librerías madrileñas.
Esa actividad como distribuidor de
libros tuvo su origen en la creación de Almilla Literenca,
proyecto que le orienta de nuevo a Zaragoza para darle forma comercial.
Trabajamos en ello, él y yo, con el afán de darle salida a editoriales y
revistas de poesía e idiomas. En 1978, estábamos especializados en lenguas de la
península: diccionarios, literatura, manuales. También en poesía, claro, con
revistas españolas del momento y editoriales poco comerciales pero
imprescindibles, como la colección Provincia, que dirigía Antonio Gamoneda en
León. Algunas nos las cedían gustosamente otras distribuidoras. Para la
promoción, editábamos carteles que llamaban la atención.Crecíamos,
cambiábamos de locales y de nombre, Alazet ahora. Ante el
crecimiento de la empresa Chusé emprendió la creación de la
Librería-Distribuidora Ícaro, lo que obligaba a una
dedicación exclusiva, incompatible para mí.
Con la
librería Ícaro, en la calle Mariano Barbasán, Chusé vería los toros desde otra
barrera. Si había que buscar un responsable de la escasa venta de cierta clase
de libros, no iba a ser solo el librero.
Con el
tiempo, cerraría la librería y crecería la distribuidora Ícaro con nuevos
socios, ampliando el catálogo de productos editoriales y el ámbito comercial.
Una temporada lo vi con frecuencia por la DGA. ¿Qué
estaría haciendo? Nunca le pregunté, o si lo hice no recuerdo la respuesta.
Pero aparecían en el área de Cultura ciertas iniciativas en torno al mundillo
del libro sospechosas de haber pasado por su mesa.
Mientras ultima su Diccionario de Castellano-Aragonés,
que vería su primera edición en 1989, comienza a trabajar en PRAMES (Proyectos
y Realizaciones Aragonesas de Montaña, Escalada y Senderismo). Modesto Pascau
era el eje medular de la empresa y en ella confluían intereses de
montañeros, montañeses, instituciones y aficionados a pasear los senderos.
Prames rotula caminos, publica guías, difunde tradiciones y espacios, eso que
llamamos "patrimonio cultural". Si la revitalización del territorio
natural era su principio, dar cauce a las creaciones artísticas sería su
continuidad.
Fui alguna vez a ver a Chusé al primer local de
Prames, cercano a La Zaragozana. Parecía medio fábrica, medio redacción de
periódico. Había mucha gente. El tándem directivo resultaba atípico. Nunca he
visto a Pascau ni a Chusé con corbata; rara vez con la camisa de cuadros por
dentro del pantalón.
Prames tenía vocaciones ambiciosas. Contratan a
destacados cerebros para desarrollar proyectos. Allí veremos a Plácido Serrano,
llamado a dirigir una colección de discos libro, o a Fernando Lasheras, en el
departamento de diseño, por poner dos ejemplos. Se trasladan a su actual sede en el Camino de los Molinos. El impulso de la Federación Aragonesa de
Montañismo se ve reforzado con la entrada en el accionariado de Prames de
instituciones y empresas de peso en Aragón.
Entre la rehabilitación de refugios de montaña,
caminos, puentes y demás infraestructuras, la Empresa crea la colección
literaria Las tres sorores y la revista La magia de viajar por
Aragón, con dirección de Chusé. Hasta la crisis, larvada en 2008,
llegan a tener 120 trabajadores en las distintas áreas de trabajo. La obligada
reducción de plantilla lleva a mal traer a los jefes. Esos años fueron de pesadilla para Chusé.Algunos
proyectos necesitaban otros caminos para su desarrollo. Para ello, Chusé había
creado en 1993 Gara d'Edizions, una pequeña editorial
especializada en la publicación de libros
en aragonés y traducciones al aragonés de autores clásicos y. modernos.
Durante treinta años, Gara d'Edizions ha ido
creando colecciones también en castellano y catalán, en francés y en ruso.
Podemos leer en aragonés novelas de Luis Sepúlveda, Lorenzo Mediano o Julio
Llamazares; de clásicos del XX, como los aragoneses Ramón J. Sender y
Jose Ramón Arana. Los lectores en ruso pueden conocer a Chusé Inazio Nabarro y
a Giménez Corbatón.
A veces, hemos colaborado en sus iniciativas, como las Chornadas de
traduzión, donde vimos cómo se señalizaba un
pueblo con sus dos nombres: El Grado y Lo Grau. Esas jornadas primeras fueron
hace 25 años.Chusé ha sido motor de los trabajos de mucha gente. Sabe hacer
compatible el trabajo de puertas adentro y el de puerta afuera. En sus
facetas de editor, traductor, y lexicógrafo, ha sostenido polémicas y ha
reivindicado derechos y mejoras de los gremios. Actitudes belicosas que no le
han servido para hacer amigos precisamente. Y es que Chusé entiende de letras,
pero también de números; los aprendió a la vez. Ferias, jornadas, congresos y
presentaciones públicas, no han cambiado sus maneras directas, acaso atemperadas por la
edad.
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| Chusé, Merche Llop, Pascual Miguel |
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| Chusé y López Susín |
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| Livre Pyrénéen d'Aure et de Sobrarbe. Chusé, Mérigot, Miró y Solana |
Como cada quisque, nuestro hombre tiene sus querencias. Entre los traductores
amigos, el recientemente fallecido Charles Mérigot (Éditions de la ramonda), un enamorado
de nuestra tierra, cuyas editoriales difundía en Europa. Y entre los
autores mimados por las dos editoriales, Rosendo
Tello y Jesús Moncada.
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| Chusé, Juan Marqués, Rosendo Tello, Maribel Sánchez, JL Corral |
En 2009, el Gobierno de Aragón decide -¡por fin!- hacerse ver en la Feria
del Libro de Buenos Aires. El Silbo apoyó la novedad, organizando algunos actos
útiles para las relaciones entre la delegación, la Casa de Aragón y los
colegas argentinos.
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| Buenos
Aires. Chusé, Pepe, Carmen Orte, Luz Marina Zambrano, Esteban Villarrocha, J.L. Acín |
Una noche, acompañamos a Chusé hasta Caseros, en la provincia de Buenos
Aires. Allí le había citado el escritor Alberto Cambas Sabaté para que el
alcalde de esa ciudad porteña le entregara la 'Medalla Amigo de la Ciudad 3 de
Febrero', como reconocimiento a su labor editora.
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| Caseros (Buenos Aires). Chusé y Alberto Cambas |
Vale decir
que la literatura argentina está siempre presente en los intereses del
editor. Entre las varias colecciones de
Gara y Prames podemos encontrar pesos pesados argentinos, como El
juguete rabioso de Roberto Arlt, Los
dueños de la tierra, de David Viñas, o La calle del agujero
en la media y Todos
bailan, de Raúl González Tuñón. Durante
años, participamos en la difusión de literatura argentina desde el Mangrullo, entre otros foros.Chusé ha enfrentado los cambios de estos tiempos, intentando anticiparse
con propuestas no siempre realizables, por ser más de futuro que de presente.
Sobre cualquier alternativa a la distribución americana, a la venta digital, a
la impresión en destino, etc., sobrevuela el volumen y peso del libro, sí, pero
también el desamor a la lectura y, en especial, al libro físico.
Como vecinos
del barrio Delicias, Chusé y Luz son espectadores habituales de las Noches de
Juglares en el Parque; cuando el ciclo alcanzó la vigésima edición,
Gara d’Edizions se hizo cargo de publicar mi Juglaresca, donde, bien que mal, doy noticia de 200 escritores y
artistas participantes en su programa. El libro comenzaba con una cita de
Manuel Machado, grata por su relación con nuestra compartida poética vital:
¡Ay del pueblo que olvida su pasado
y a ignorar su prosapia se condena!
¡Ay del que rompe la fatal cadena
que al ayer el mañana tiene atado!
¡Ay del que sueña comenzar la Historia
y, amigo de inauditas novedades,
desoye la lección de las edades
y renuncia al
poder de la memoria!
¡Ah, los
tiempos pretéritos… indumentaria, toponimia, industria, cartografía, deportes, cuentos, músicas…!
Chusé ha compartido los trabajos de asociaciones,
academias y ligallos varios: de aragonés, de editores, de traductores… ayudando
a crear ferias, salones, y también emprendimientos curiosos como el Bosque de
los Editores.
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| Con los amigos de Andorra |
En 2017 me
acompañó a Andorra, donde su alcaldesa,
por iniciativa de La Masadica Roya, me nombró Juglar de la Palabra. En
la cena, comprobé la vigencia del aragonés entre los andorranos, pues la sola
presencia de Chusé desataba las voces soslayadas.
También en
ese año, la Iniciativa Cultural de La Franja otorga a Chusé el Premio Cultura y
Territorio. Entre sus méritos destacados:
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| Artur Quintana y Chusé |
… és el traductor a l’aragonès de la
novel•la Camí de sirga, de Jesús
Moncada, i al castellà de Cabòries
estivals i altres proses volanderes, del mateix autor, així com de la
novel•la Licantropia, del
matarranyenc Carles Terès. A més, ha traduït a l’aragonès autors com R.J.
Sender (Requiem por un campesino español),
Tolkien o Saint-Exupéry i és autor d’un diccionari
aragonès–castellà|castellà–aragonès. Com a editor, ha publicat dins de Gara
d’edizions, a més de les obres esmentades de Moncada i Terès, estudis d’Artur
Quintana i obra narrativa de Mario Sasot i de Merxe Llop, entre d’altres; i, en
col•laboració amb PRAMES, obres sobre l’obra pictòrica i fotogràfica de Jesús
Moncada, així com diverses guies turístiques.
La jubilación no ha disminuido su actividad y su trabajo ha devenido en hobby. Así que sigue traduciendo los comics de Tintín al aragonés para la editorial barcelonesa Zephyrum.Una de sus
actividades más queridas desde hace años es la tertulia en el bar Buñuel, donde
los amigos se juntan para discutir en aragonés asuntos de actualidad.
Desgraciadamente, el covid cerró temporalmente ese desahogo.
También la
pandemia retrasó la entrega del Premio a la Trayectoria en el sector del Libro,
que el Gobierno de Aragón otorgó a Chusé en 2020. Este galardón reconoce el trabajo
de personas o entidades en el ámbito “del ecosistema de la industria del
libro”. En los últimos años, entre otros, han sido distinguidos con ese premio:
Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional, el traductor Francisco Uriz,
la Editorial Olifante… Un año me lo concedieron a mí, lo que demuestra la
amplitud del “ecosistema” existente alrededor del libro.
Por fin, el
pasado mes de febrero, el Gobierno de Aragón entregó juntas las distinciones de
estos dos años pandémicos.
Hace unos días, Ana Segura entrevistaba a Chusé en su programa La Torre de Babel.
Hay una caricatura que señala con acierto “el ojo” de
Chusé. La boca, oculta en la barba, insinúa una mueca cómplice. Buen pelo,
cejas hacia arriba, una suerte de garabato como nariz y lentes, sutil. Si Ricardo Polo la hubiera dibujado más
recientemente, no existiría el hilillo de humo que, durante tantos años ha
enmarcado su rostro.
Parece que el caricaturizado está
diciendo:
Hoy, muchos años después,
puedo y deseo decir que:
Quiero al castellano.
Estic enamorat del català.
Amo
profundamén a l’aragonés.
Es una
suerte para El silbo, tener a Chusé como compañero de viaje en este libro, esta
vida.
