Rapsodas y cantores. Proponemos poesía en escena. Blog con actualidad, recuerdos y reflexiones de la Compañía. solosilbo@gmail.com Tel en España 976568589 / +34 659641173
Vamos a intentar hacer un recuento trimestral de las actividades realizadas. Quizá fuera mejor hacerlo por estaciones del año, como las anunciamos en el lateral superior del blog. Bueno, hoy resumiremos -gráficamente, al menos- el primer trimestre del año.
Tras las colaboraciones con Ariel Prat, de las que ya dimos noticia, con él seguimos en el homenaje a Violeta Parra que celebró La Cartuja Baja el 7 de enero. Y con nosotros, más amigos en el escenario, cantando: Adebán y Alberto Moreno; comentando: Mónica Díaz, de INARU, la Asociación de Mujeres Latinoamericanas en Zaragoza.
Ariel, Luisf y Goyo
Los Ortiz-Laski en El Plata
La noche nos brindó la presencia de nuestro querido compañero porteño Martín Ortiz, que asistió con Irina y sus hijas Violeta y Camila, de visita por España. Y celebramos la recuperación de nuestro querido Goyo Maestro.
Ariel, Martín, Luisfelipe. La Cartuja, 7 de enero
También en enero, coloquio en torno a Julio Antonio Gómez en el Museo Pablo Serrano. Allí estuvieron tres estudiosos -de los de verdad- que han publicado estudios (Alfredo Saldaña), cartas (Antón Castro) y la obra completa (Antonio Pérez Lasheras) de Julio Antonio. Nos presento M.A. Yusta. Recité tres poemones y, la verdad, creo que es una de las mejores mesas redondas en que he participado. Los ponentes se entusiasmaban en sus intervenciones y yo también.
M.A. Yusta, Antón Castro, Pérez Lasheras, Alfredo Saldaña, Luisfelipe
Con la campaña que organiza FIRA en Navarra, estuve actuando en los centros escolares: Notre Dame, Irabia, Claret Larraona y Sto.Tomás. También hice una suerte de charla demostración para profes en la sede de FIRA. Como siempre, un placer.
En Irabia
En FIRA
Pero enero también fue mes triste. Mucho. Dimos el adiós a Nicanor Parra y a Emilio Gastón.
Y, ya en febrero, acompañamos la inhumación de las cenizas de Alfredo Castellón en Torrero. En este mes murió también Antonio Fraguas, Forges, que, desde su viñeta diaria, era el despertador de las conciencias adormecidas.
Este trimestre hemos prodigado las visitas al Paraninfo de la Universidad de Zaragoza para, por ejemplo, deleitarnos con exposiciones magníficas como la de fotografías de Columna Villarroya, la de Azuda 40, o la charla de Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional.
Claudio Méndez, Gabriela González López
El Joaquín Roncal nos trajo un artista excepcional: Claudio Méndez, músico argentino que nos encandiló con su concierto Pianeros. Y tambíen lo escuchamos en La Campana Underground, que esos días ya tenía un nivel muy alto con la programación de Jerez Texas y Viki Lafuente.
Allí, el músico porteño (fundador en los 80 del mítico Nuevos Aires, grupo bendecido por Piazzola) estuvo acompañando a Gabriela González López y su exquisito espectáculo Luz de lágrima, poesía y música de Galicia y Portugal, con versos cantados de Rosalía, de Pessoa, o de Lorca y sus poemas galegos. El numeroso público que asistió a las funciones rubricó con aplausos encendidos estos reencuentros con el tango, el fado y la poesía.
Dolos, Luisfelipe
Gara d'Edizions presentó en el Teatro de la Estación el último libro de Rosendo Tello, Apología simbólica del jardín. Y allí estuvimos, acompañando al poeta y a su esposa, Maribel Sánchez Aparicio, que leyó unas líneas de agradecimiento escritas por Rosendo. Con ellos, compartieron la mesa: Chusé Aragüés, el editor; José Luis Corral (reciente Premio de las Letras Aragonesas); y Manuel M. Forega, que hizo una brillante introducción al libro.
José Luis, Maribel, Rosendo, Forega, Aragüés
Despejado el escenario, con Dolos al violoncelo, recitamos tres poemas que pueden oírse en esta grabación:
Volvimos a Godella (Valencia) para el XXIX Carnaval Literario de Gençana. Este año el cartel lo había diseñado Raúl:
Luisfelipe y Federico Martín. Gençana, 2018
Llevábamos tiempo viéndonos varios colegas en torno a un café para ¿qué exactamente? De esas reuniones salieron ideas que no pudieron concretarse, pero, de refilón, Esteban Villarrocha recordó que hace 25 años celebrábamos el ciclo Más o Menos Juglares, de tan intenso recuerdo...
Hicimos rememoración de ello y también celebramos los 10 años del nuevo teatro de Arbolé.
Cartel conmemorativo
Pensamos varios modelos de sesión, pero las querencias fueron hacia el romancero, con Javier Tárraga, Jaume Arnella, Salvador Lucio y yo.
Javier, Jaume,Luisf y Salva
Luisf e Inaqui
Dolos me acompañó en un romance y con Iñaqui Juárez recitamos al alimón las "Coplas del vino" de Nicanor Parra.
Entrega del Pelegrín de Plata. Pablo Girón, Luisf y Esteban Villarrocha.
Fue mi forma de agradecer el Pelegrín de Plata que me obsequió el Teatro Arbole. Este reconocimiento es singular porque lo da el Teatro -por consenso interno- cuando, y a quien le da la gana. Pelegrín es el títere protagonista en trabajos de la compañía; Iñaqui evoca con él a los titiriteros que conoció en su infancia y que, según su memoria, llamaban así, Pelegrín, al más cachiporrero de los personajes titirescos.
Javier Tárraga
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Salvador Lucio
En el descando se dió un vino, que aportó El Paragüero de Remolinos, con buen queso y otros yantares. Así que pudimos brindar con los muchos colegas que colaboraron en aquel ciclo y que vinieron a celebrarlo.
Jaume Arnella
Jaume Arnella presentando el Romance de Quico Sabater
Unos días antes se habían celebrado grandes manifestaciones feministas en toda España, donde se coreaba una viejísima canción de Chicho. Emocionante. Pusimos para abrir, este breve vídeo:
El Club de Lectura de La Almunia de Doña Godina me invitó a dar mi taller de Expresión Poética, que,aquí, se orientó a la Declamación. No es que la declamación sea secundaria en mi taller, claro, pero sí que pretendo le sea de utilidad a cualquiera que, acaso simplemente, desee acercarse al mundo de la poesía y ver como es por dentro. Pero en La Almunia y alrededores hay bastante actividad en torno a la Literatura en general, y las lecturas y recitales son frecuentes, por eso mucha gente (16 es mucha gente ¿no?) pagó por aguantarme tres días y ver si algo pudiera ser de utilidad en su recitación. Es célebre el recital de Poesía Erótica que organizan anualmente y atrae a numerosos lectores, autores y públicos. Y, por poner otro ejemplo, La Almunia Radio, emite periódicamente Plumas en el Aire que, dirigido por Merche Marín, ha dedicado programas a clásicos y modernos.
Y, hablando de radios, en Aragón Radio, Plácido Serrano quiso aprovechar la salida de una nueva edición del lorquiano Poeta en Nueva York (Prames, 2018, ilustraciones de Luis Martínez Comín) para comentarla conmigo, escuchar algunas versiones musicalizadas y recitar poemas y estrofas representativos, en su programa Lo mejor de la vida es gratis
En el Colegio de Longares pudimos repasar nuestro repertorio para los más pequeños, cosa que siempre se agradece, sobre todo en los coles con pocos alumnos.
Y el trimestre terminó con la Gala del Teatro, donde recibí el reconocimiento de los colegas con el Premio a la Trayectoria. Pero de ello ya dimos cumplida noticia aquí.
Algunas de estas actuaciones hubiera participado Carmen, pero un accidente doméstico la dejó cojeando más de dos meses, y claro...
Conmemoramos que hace 25 años se hacía el programa Más o Menos Juglares y, dentro de él, las sesiones "especiales"donde reunimos a los cantores de romances de ciego. Todos (±) profesionales de la escena y la calle y todos (±) en activo. Buscábamos el eslabón y el puente de una tradición narrativa-musical-poética-teatral...Buscábamos a Homero.
De aquellos romanceros que estuvieron en la primera sesión (en la segunda se sumaron más) veremos a los señalados en esta foto de 1994
En rojo, arriba: Javier Tárraga, Jaume Arnella; abajo: Salvador Lucio, Luisfelipe, Iñaqui Juárez.
También conmemoramos los 10 años del nuevo Teatro Arbolé en el Parque del Agua. Pero ahora el recuerdo se centra en aquel viejo Arbolé del Actur.
Al poco de abrir, Iñaqui Juárez y los suyos comenzaron el experimento de hacer sesiones de café teatro, o café concert, a ver qué pasaba. El nivel era alto (los sicilianos Mancuso, el colombiano Jorge López, los argentino-extremeños de Sauco, Chicho...) y atraía a un público iniciado y curioso.
Entonces, tres colectivos de Zaragoza (Arbolé, El Silbo y Caracola) montamos MÁS O MENOS JUGLARES. No hubo dificultad en ponernos de acuerdo. Arbolé aportaba su personal especializado: Iñaqui Juárez, Pablo Girón, Carmen Sallén , creo que Roberto... y Pilar Juárez.
Otro colectivo era Cultural Caracola, que editaba libros y una revista de igual nombre y pareja belleza que aquella andaluza a la que homenajeaba: Caracola. Sus socios eran Carlos Grassa Toro, Fernando Lasheras y Esteban Villarrocha. Tras ellos las pedagogas Pilar y Carmen, la imprenta Sansueña...
El equipo que aportaba El Silbo contaba con Carmen Orte, Goyo Maestro, Jesús Lou, Pilar Trillo, Ana Abán, y yo, Luisfelipe.
Cómplices con los grupos, colaboraban asiduamente -que recuerde ahora-: Helena Santolaya, Jordi Pinar, Helena Millán, Eugenio Arnao, Adolfo Ayuso, Cristina Lartitegui, Ángel Vergara, Toche, Mario Gros, Concha... amén de familiares y amigos sin vinculación laboral con la casa.
La simbiosis funcionaba.
El Silbo y Caracola ya habían colaborado en alguna tarea extraordinaria, como inaugurar la sección infantil de la Biblioteca de Aragón.
Éramos devotos de Javier Villafañe.
Arbolé y El Silbo llevaban ya una década de relación intermitente. Relación que, en sus primeros tiempos tuvo que ver con el teatro de guerrilla. El cartel lo recuerda. Trabajábamos anónimamente y, al núcleo fijo (Goyo Maestro, Carmen Orte, Iñaqui Juárez, Luisfelipe, Domingo Castillo y Lorenzo) se sumaban artistas en ciernes (Azucena Gimeno, Carmen Sallén, Alicia Rubio). Del pasacalles inicial a la actuación escénica, se sucedían bailes, proyecciones, sombras, músicas... Leíamos a Piscator. Diez años más tarde nos metíamos juntos en otra locura:
Las doce sesiones del primer año fueron duras. En la sala cabían menos de cien espectadores. Los organizadores pagábamos la entrada, intentando cuadrar cuentas, aunque con el bar se recuperaba bastante.
Tras las funciones hacíamos el trasnoche con los artistas presentes que quisieran salir al escenario. Bien; teníamos lo que nos gustaba, artistas y formato. Lo estábamos haciendo a nuestra medida. Y los artistas estaban cómodos en el escenario. Sentían, respiraban la ebullición emocional en aquella sala a presión. Después se sometían a la crítica del público, con frecuencia muy puntillosa.
No es que en Zaragoza no ocurriera nada y nosotros, investidos con la vara mágica de la programación ideal, fuéramos, lanza en ristre, a reparar el honor de los marginados por el staff. Qué va! Zaragoza seguía siendo una de las ciudades españolas más reconocidas por su -como hoy se dice- oferta cultural. Existía el Teatro del Mercado, creado la década anterior por iniciativa de La Ribera, que admitía otras teatralidades; por el Principal pasaban artistas de la talla de Marcel Marceau; La Garbosa recuperaba los bailes de salón en la Rotonda de Delicias, espacio predispuesto para músicas alternativas; En la Frontera, que era el programa vanguardista oficial, sobrevivía guadianescamente; los cinéfilos veían Fresa y chocolate, y tenían desde las salas X, hasta los ciclos que el Instituto Francés daba en el Elíseos; en La Saganta se mostraba cierto espíritu juglaresco con los cantores brassenianos y milongueros, con el jazz también; había variopintos restaurantes con espectáculo, como el Naútico, el Garden, o la Hostería del Cardenal, en La Cartuja; a veces el escenario era un autobús lleno de futbolistas que mostraban una copa al público que aplaudía en las calles... Solo que nosotros preferíamos otra cosa (¿menos
centralizada?).
La prensa nos trataba bien. Gordón y García Crespo estaban siempre atentos a llevar noticia del programa a sus redacciones respectivas. Y Plácido Serrano, en su radiofónico Café con Pólvora, entrevistaba a los artistas.
El segundo año nos echó
un cable Ibercaja. Los organizadores ya no pagábamos la entrada. Traíamos artistas de América (Ariel Prat), de Cataluña, de Galicia...
Hacíamos cosas raras, como montar una cadena de acciones por la ciudad
para homenajear a Bartolomé Ferrando, o empapelar la sala para Esperanza
Abad... Y se hablaba de Menéndez Pidal y de Martín de Riquer.
El tercer año, el Ayuntamiento aportaba la misma cantidad que Ibercaja. Varios artistas venían de lejos, para aprovechar el viaje podían actuar en algún pueblo. Javier Lambán era el diputado de Cultura en la DPZ y aceptó la colaboración. A los tres organizadores iniciales se sumó la Asociación de Gaiteros de Aragón, que ya colaboraba activamente en el trasnoche con sus chicotenes y gaitas que, aunque sonaban hasta el amanecer, nunca molestaron al vecindario, pues la sala estaba endiabladamente insonorizada; el propio Iñaqui se asombraba de ello.
En la cuarta edición, la del 95, pretendimos trascender en dos ámbitos marginales del teatro. Por una parte, queríamos potenciar el arte, emergente en Aragón, del contador de cuentos; por otra, reunir a los epígonos del romancero de ciego. En ambos casos, sumados a los locales vinieron colegas de las dos Castillas, Madrid, Valencia, Cataluña, Andalucía, Galicia, Francia... Los elencos se presentaban también en el recién abierto Parque Delicias, o en el Monasterio de Veruela...
Decíamos:
"La variedad de la familia juglaresca es tan rica en la actualidad como lo fue, en su conjunto, en siglos anteriores. Hoy como ayer, vemos al hombre de comedido equipaje y mucho camino presentarse ante otros hombres para contarle las leyendas de su tierra (...) Hoy como ayer, hay juglares que intentan reconstruir los ambientes de "aquellos tiempos" en que se contaban "aquellas cosas", y juglares que están "a la última" y experimentan con fonéticas, sonidos y frecuencias (...) Podemos oír a rapsodas, trovadores, copleros y rondadores, decir los versos de hoy y de ayer (...) Cuando a un cantor, contador, declamador, tañedor de instrumento, jugador de manos, o exhibidor de otras habilidades se le denomina "juglar" es porque ha trascendido su oficio.
No hay gremio de juglares. Los que quizá lo son se encuentran camuflados en cofradías titiriteras, musicales, literarias... El espíritu juglaresco es una llama que calienta un poco hacia muchos rincones".
Esta fue la última edición de MÁS O MENOS JUGLARES. Con un presupuesto de 3 millones de pesetas seguíamos sin ninguna ganancia y con alguna pérdida, la furgoneta de Arbolé hacía viajes al centro para llevar a los trasnochadores, trabajábamos a destajo y nos desalentaban algunas dificultades e imprevistos.
Como cerrando un círculo, los de Caracola recuperaron para el cartel las figuritas que animaban el de la primera edición. Eran guerreros de un bronce chino de hace 2500 años. Lasheras los había transformado en juglares...
Creímos haber completado un ciclo.Habíamos muerto de éxito, pero ya sabíamos, más o menos, lo que eran los juglares.