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9 de diciembre de 2014

Estos meses: por escenarios argentinos


Un juglar español en Argentina debe ser dúctil. No vale con llevar un espectáculo bien armado para los teatros. Debe ir con disposición juglaresca; solo así podrá demostrar en cualquier momento que -como dice Guinda-: "La poesía es. La poesía sirve".


Luis Felipe en Arte Mayor del bululú. 15-11-14. Foto R. Ayala

Lugares, circunstancias, repertorios

Goya, ciudad de Corrientes, dispone de sus patios, salones y teatros para que la SADE realice su encuentro anual de escritores, declamadores y profesores. Allí también el Teatro Candilejas. En el Gran Buenos Aires, los espacios La Multiforme de Munro o el Domo de Temperley. En la ciudad, el nuevo Crisol, o el teatro que el Círculo de Aragón posee en Palermo.
LF en Casa de la Cultura de Goya. Foto R. Ayala
Públicos, circunstancias y escenarios bien distintos que obligan al juglar a disparar con munición pequeña, mediana o de grueso calibre. Alerta permanente porque nunca se sabe cuándo te requieren para la batalla.

Así, estos días, la poesía española, la de los clásicos que se estudian en el cole, ha resonado en versos del Arcipreste de Hita, del Marqués de Santillana, de Manrique, o de Quevedo. Las sátiras eróticas del XVIII han hecho reír a muchos y fruncir el ceño a más de uno. Con Nicanor Parra, el poeta decano de nuestras Letras, abre siempre el juglar la puerta de las poéticas modernas. 


LFelipe, Ángel Leiva y Marta Prono. Goya, 15-11-14 Foto R. Ayala

A veces se interviene ante el auditorio para informar de algún acontecimiento de interés, como la nueva búsqueda de los restos de Lorca estos días; para hablar de las ediciones cartoneras;  para presentar una editorial lejana que edita libros argentinos, como Gara d´Edizions con sus ediciones de González Tuñón, Roberto Arlt y David Viñas; o reivindicar la obra de autores que los nuevos públicos deben saber valorar, como la poesía de Ángel Leiva, reencontrado en Goya.


LF con La calle del agujero en la media de Tuñón. 18-11-14 Foto Julio Foster

El pasado domingo, el juglar fue a celebrar el fin de año con los aragoneses porteños, que son pocos pero tienen muchos simpatizantes. Cuando su presidente, Fernando Hermida, lo llamó al escenario, por no cambiar de tema comenzó con las parrianas "Coplas del Vino" y de guinda, Guinda.


Círculo de Aragón de Buenos Aires. Celebración de fin de año. 7-12-14

El mismo día, por la noche tomó un tren a Temperley, ya que había leído una escueta nota en facebook:


Este imperdible domingo 7 habrá segundo episodio del ciclo Tocámadera con la participación de Lucila Inés, Esteban Rial, Nicolás D. Bedini, La Nada Aparente y el poeta español Nacho Tajahuerce Sanz que de visita en el país presentará su reciente poemario "El resto del mundo" editado por Baile del Sol. ¡Muy buen fin de semana largo y todos bienvenidos en la internacional & estelar noche dominical de Temperley -a una cuadra y media de la estación!:)
Y la presencia de Tajahuerce en Buenos Aires era un acontecimiento ineludible. Lo cierto que inexplicablemente el juglar se vio compartiendo el escenario con un elenco  extraordinario de artistas en el lugar más ander que se pueda encontrar. El repertorio que subió al escenario fue contextualizador. Nacho leía su poesía, Luis Felipe recitaba a poetas mayores de su tribu común, que fueron: José Luis Alegre Cudós, Ángel Guinda, Alonso Cordel y Miguel Labordeta.
Lucila Inés en DOMO, Temperley
Lucila comentaba en face ayer

Ayer estuvo buenísimo! El viaje en tren y la poesia política de Nacho Tajahuerce con Edurne. Luis Felipe Alegre Seró conquistó al público punk de la sala y recibió un cálido abrazo de aquel joven anónimo. Esteban Rial nos dejó sus melodías que tarareamos hasta despedirnos de Temperley. Gracias a La Nada Aparente por gran show y por la invitación y a los que se acercaron!!! Felipe Dominguez de alguna manera estuviste ahí! 

Y, bueno, así es el mester de la moderna juglaría que practica desde hace 40 años esta compañía por los viejos y los nuevos escenarios del mundo.
Jau!
En el legendario teatro de Goya
En el Candilejas de Goya

23 de septiembre de 2013

Raúl González Tuñón: 'La calle del agujero en la media' y 'Todos bailan'



Este miércoles, 25 de septiembre, a las 19.30, el La Pantera Rossa de Zaragoza se presenta la nueva edición de La calle del agujero en la media y de Todos bailan.
La Colección Mareta, de Gara d'Edizions, los ha editado en un solo libro. Son dos obras destacadas de la poesía en lengua española de la década de 1930. Su autor, el poeta y periodista Raúl González Tuñón, nació y murió en Buenos Aires. Dejó poso en poetas de la talla de Juan Gelman.



PRÓLOGO A ESTA EDICIÓN

Rául González Tuñón




Nació en Buenos Aires el 29 de marzo de 1905. Sus padres, Remigio González y Consuelo Tuñón, habían emigrado a Buenos Aires desde su Asturias natal. Raúl fue el sexto de siete hermanos. Su infancia se desarrolló alrededor de las plazas Once y Constitución, nudos de comunicación porteños, con los ferrocarriles como escenografía en movimiento y música de fondo.  Junto a su hermano Enrique, acudía los domingos con su padre y con su abuelo Manuel  a la plaza Once, lugar de reunión para trabajadores con reivindicaciones que cantaban los himnos revolucionarios de sus países de origen. Manuel Tuñón también lo llevaba a la dársena para comer pescadito frito entre historias de  marinos errantes, contagiándole la pasión por islas, puertos, y mares.

Gran lector desde niño, estando en el Colegio Nacional descubre una frase de Roger Bacon que asume como un mandato: “Contempla el mundo”. Pronto deja los estudios y comienza, tras intentar otros trabajos en ciudades del interior,  su carrera como periodista en un semanario de La Rioja argentina.

Raúl González Tuñón



Poesía y periodismo


A los diecisiete años publica sus primeras poesías en Caras y caretas. Es época en que las revistas literarias tenían gran importancia.  Ricardo Güiraldes le invita a participar en la revista Proa, creada por Borges y que entraba en una segunda etapa. En 1924 se incorpora a Martín Fierro, dirigida por Evar Méndez y Oliverio Girondo, cuyo manifiesto fundacional concluía: “Martín Fierro sabe que todo es nuevo bajo el sol, si todo se mira con unas pupilas actuales y se expresa con un acento contemporáneo”.  

Eran los años de las polémicas entre el grupo Boedo,  y los martinfierristas del grupo Florida. El primero tenía como lema la literatura políticamente comprometida, mientras que Florida convocaba inquietudes de renovación formal y contrarias a la poesía dominante que representaba Leopoldo Lugones.  Y es que, en el ámbito de la lengua española aún se discutía la conveniencia del verso libre y la aceptación de “ismos” como el surrealismo.  Recuérdese la admonición de Antonio Machado: “Verso libre, verso libre… / Líbrate, mejor, del verso / cuando te esclavice.”

Florida -que tenían en sus filas figuras como Macedonio Fernández, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, o  Leopoldo  Marechal-  contaba con Roberto Arlt  y con los hermanos González Tuñón  como mediadores con Boedo.  Bueno, eso cuentan las leyendas y añaden que la sangre (a modo de editoriales, epigramas y brulotes) nunca llegó al río; más aún, se creó el neologismo “Floredo” para describir el ambiente literario porteño del momento.

Algunos poetas reivindicaron la figura de Evaristo Carriego, muerto años atrás, lo que provocó, en palabras de Tuñón: “una pequeña revolución porteñista, donde el amor a la ciudad, al tango, tomar contacto con nuestra ciudad, con Carriego de La Canción del Barrio, nos hizo adquirir un tono propio.”

En 1925, Enrique reúne los poemas de su hermano y los presenta a un concurso organizado por el editor Manuel Gleizer, con Alfonsina Storni en el jurado.  El premio recayó en Raúl. Al año siguiente aparece su libro Violín del diablo y entra en el diario Crítica. Crítica, cuyo propietario y director era Natalio Botana, había revolucionado el periodismo porteño; desde sus páginas se organizarían campañas de apoyo a Sacco y Vanzetti, y de solidaridad con la República española. En la redacción del periódico Tuñón tendrá por compañeros a otros escritores: su hermano Enrique, Nicolás  Olivari, Nalé Roxlo, Carlos de la Púa, Arlt, Borges.

Su trabajo como periodista le lleva a recorrer los barrios porteños donde entra en contacto con los submundos de la ciudad. También le encargan entrevistar a personajes como el poeta Rabindranath Tagore o el compositor de tangos Enrique Santos Discépolo.  Viaja a Tucumán para cubrir una huelga de cañeros y escribir sobre los ingenios del azúcar. Viaja como corresponsal a la Patagonia donde la huella de la represión ejercida contra los obreros le conmociona. 

Hacia 1927, cerca de Bahía Blanca, en uno de esos circos pobres que tanto fascinaban al poeta,  entabla amistad  con el prestidigitador Johnnie Walker que, con el tiempo, dará nombre al personaje Juancito Caminador. En el desarrollo de este alter ego, influyen igualmente las andanzas  de su abuelo paterno, Estanislao González, y algunos poemas de Valéry Larbaud.


París: La calle del agujero en la media


En 1928 obtiene con Miércoles de ceniza el segundo lugar en el Premio Municipal de Poesía, de reconocido prestigio y buena dotación monetaria. Con el dinero del premio viaja a Europa, visita ciudades de la costa española y se instala en París, haciendo vida bohemia y enviando crónicas a Crítica y a La Nación.

Fruto de este viaje es La calle del agujero en la media (El séptimo cielo).  El poeta se sitúa en una encrucijada geográfica y vital, remarcada por una cita inicial de O. Henry (William Sidney Porter ) y por el primer poema del libro, “La cerveza del pescador Schiltigheim”.

Podría decirse que el viaje exacerba los estados de alegría, en medio de la atmósfera bélica provocada por la guerra pasada y por la que se presiente. Los muelles y puertos, la guerra, el canto y la farándula callejera transitan por los poemas, celebrando la vida parisina y la épica revolucionaria, con evocaciones a episodios de su vida argentina.

En uno de los poemas más celebrados, “Escrito sobre una mesa de Montparnasse”, alude a la uruguaya Blanca Luz Brum, poetisa y agitadora política que había estado refugiada en Buenos Aires. Cómo debía ser, que levantaba tales pasiones:

Yo quisiera explotar una bomba, derrocar un gobierno,
 hacer una revolución con mis manos amigas del cristal, de la luz, de   la caricia
 -destruir todas la tiendas de los burgueses 
y todas la academias del mundo-  
y hacerme un cinturón bravío de rutas inverosímiles como Alain Gerbault,

para que venga Blanca Luz y me ame.



La calle del agujero en la media aparece, tras la vuelta de Tuñon a Buenos Aires, publicada por Gleizer en 1930. Formalmente, comienza con poemas en  verso libre hasta llegar al que da título al libro, escrito en alejandrinos.  Después  encontraremos más en tetradecasílabos y uno en eneasílabos: “Marionnettes”. Caso particular, como veremos más adelante, son los “Tres poemas de algún país”, el primero en versos  endecasílabos, el segundo en dodecasílabos, y eneasílabos en el último.  No obstante, la abrumadora mayoría está en verso libre.

Primera edición. Portada: Bartolomé Mirabelli


El poeta en diálogo con su tiempo


En septiembre de 1930 es depuesto el presidente constitucional Hipólito Irigoyen mediante un golpe de estado encabezado por el general Uriburu, comenzando  así el período conocido como la Década Infame (1930-1943). Pero en Brasil también hay agitaciones y allí viaja Tuñón para informar del movimiento promovido por Getulio Vargas. El barco hace escala en Montevideo y sube un pasajero con el que confraterniza el resto del viaje, Carlos Gardel. Las convulsiones de la vida política argentina llevarán a la clausura de Crítica, Botana se exiliará en España  y Tuñón  se radicará por un tiempo en Brasil y Uruguay.

En 1932 es enviado como corresponsal a Paraguay, en guerra con Bolivia. El periodista sospechará después que el tras la guerra del Chaco estaban los intereses de grandes petroleras.  Otro reportaje que le marca profundamente es el que realiza en Villa Desocupación, una villa miseria de emigrantes arruinados por embaucadores, donde se interna disfrazado de indigente. En sus crónicas describe las trágicas peripecias de sus pobladores, el hambre y la represión policial.

En 1933 crea la revista Contra, que contará con la colaboración de Blanca Luz, de nuevo en Buenos Aires, pero, ahora, con el pintor mejicano Siqueiros, que había sido contratado para pintar un mural en casa de Natalio Botana, donde se instalaron.  Más de una leyenda se cuenta de esa estancia, que coincidió con la de Neruda y Lorca.

Tuñón publica en Contra su poema “Las Brigadas de choque”, por el que será encarcelado. Se le concede una suerte de libertad condicional (caución juratoria) por falta de antecedentes.  Este caso traerá cola: el poema no figurará en el libro al que correspondía (Todos bailan) y motivará luego una protesta internacional de apoyo al poeta.  El poema en cuestión era una soflama dividida en doce tiempos. Amplifica ideas de anteriores poemas. Así, si en el poema “La calle del agujero en la media” dice:


El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!

Esto es simple querida, como el globo de luz

del hotel en que vives. Yo subo la escalera

y la música viene a mi lado, la música.

Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda

alegres en lo alto de una calle cualquiera.

Alegres las campanas con una nueva voz.

Tú crees todavía en la revolución

y por el agujero que coses en tu media

sale el sol y se llena todo el cuarto de sol.


En “Las Brigadas de choque” escribe:


No importa que yo ame los puertos y los circos
y la dorada y alevosa flor de la aventura
y el vino y las rosas y la guerra.
Como Ernesto Psichari yo amo la guerra,
pero la guerra que trae la Revolución.



Arremetiendo contra todo, dispara también contra los letristas de tangos:


El tango actual es una cobardía.
Sombrío, ronco, gangoso
—“oliendo a china en zapatilla y macho perezoso”—.
Es pesimista, compasivo y trágico.
Es un ángel oscuro que pudo haber volado.



Años más tarde, Tuñón diría:



“Considerando a la distancia los agresivos versos, su iracundia, no gratuita, como la de algunos jóvenes en la actualidad, que no precisan el destinatario de su inconformismo, y algo de profético, los convierten en un documento más o menos curioso. Son visibles sus defectos formales y de fondo, exageraciones, injusticias. Debe disculparse lo que tiene de sarampión revolucionario.”
 
Pero también defendía sus posiciones de base:


“continúa vigente el aire civil del versolibrismo ejercitado en la etapa “martinfierrista”; la virtual exaltación del ¡Métete! contra el poco criollo ¡No te metás!; el sentido épico que entonces como ahora alternaba con la efusión lírica; el espíritu insobornable de rebelión que anima siempre en mí contra todo aquello que afea la vida del hombre.”


Ese año traba amistad en Buenos Aires con Pablo Neruda y Federico García Lorca. En una velada, Lorca improvisa al piano una semblanza musical de cada contertulio y retrata a Tuñón con los acordes de La Internacional. ¿Es necesario decir que Tuñón era comunista?  Lo decían sus versos. Sin embargo, su defensa del “realismo romántico”,  esa peculiar manera de dialogar con su tiempo tan poco ortodoxa, retrasa su afiliación al partido hasta el año siguiente.

 
 Tuñón agachado y, de pie, Neruda, X, Lorca, y X.Buenos Aires, 1933


Todos bailan  


En 1934, fruto de su etapa brasileña publica El otro lado de la estrella. En Montevideo conoce a Amparo Mom, su primera esposa. Mientras escribe Todos bailan, llega a Buenos Aires la noticia del levantamiento minero en Asturias y redacta simultáneamente los primeros poemas de La Rosa Blindada.

Todos bailan –Los poemas de Juancito Caminador-  aparece en 1935 con un variado repertorio de situaciones y personajes presentes en ese mundo real que el poeta quiere transformar.  Esa constancia en la denuncia de las injusticias sociales se cuela hasta en los versículos líricos de  “Lluvia” dedicados a Amparo Mom. Nuevamente transitan en este libro personajes históricos, legendarios y anónimos , en una premeditada mezcolanza (“fíjate cómo se amontona la historia” ).  Así, aparecen: el general filipino Flor Intrencherando, autoproclamado “emperador” y muerto ese año; los gánster de Chicago; los racistas sureños del Ku Kus Klan; los negros falsamente acusado de violación en Scottsboro; el revolucionario húngaro Koloman Wallisch, ahorcado el año anterior; el dirigente anarcosindicalista Salvador Seguí, “el noi del sucre”, abatido por pistoleros de la patronal catalana; la guerra del Chaco; la Patagonia rebelde; los buscadores de oro, garimpeiros, del Amazonas; etc.

La mayoría de los poemas de Todos bailan están en verso libre. Hay algunos en eneasílabos y tetradecasílabos, pero lo que llama la atención son dos casos.  El primero, la concordancia rítmica de “Los seis hermanos rápidos dedos en el gatillo” -pentadecasílabos- y “El Noy del Sucre” –combinación de 15 y 20 sílabas-. Como hacen los poetas repentistas, toma pie del primero para empezar el segundo. Pie temático y rítmico, pues en ambos los versos se articulan en grupos fónicos de cinco sílabas. La otra curiosidad métrica que se advierte es la de “Los poemas de algún país” que emparenta con “Tres poemas de algún país” de La calle del agujero en la media. En los dos poemas, el primer tiempo está en endecasílabos, el segundo en dodecasílabos y el tercero en eneasílabos. “Los poemas de algún país” tiene un cuarto tiempo que retoma el endecasílabo.

Y aquí debería concluir el prólogo, donde sumariamente hemos reseñado  algunos rasgos biográficos convenientes para acompañar la lectura de estos dos libros. Sin embargo, nos extenderemos unas líneas más, so pretexto de que Todos bailan era el libro de presentación en su nueva aventura europea.



El poeta que blindó la rosa 


Llega a España con Amparo Mom en enero de 1935, en pleno Bienio Negro. Nada más llegar a Madrid llama a sus amigos García Lorca y  Neruda, que lo invitan al banquete homenaje a Vicente Aleixandre, Premio Nacional de Poesía por su libro La destrucción o el amor. Allí conoce a otros poetas de la República, como Pedro Salinas, Gerardo Diego, Miguel Hernández y José Bergamín. Atesora amistades con los tertulianos del  Café Pombo, que se reunían en torno a Gómez de la Serna, y de la Cervecería de Correos, donde acudían los amigos de García Lorca.

Por su correligionaria Dolores Ibarruri,la Pasionaria”, conoce detalles de la represión en Asturias y prosigue con los poemas dedicados a la insurrección minera. Una discusión con Neruda en torno a la poesía comprometida –idea que entonces no agradaba al chileno- llamó la atención de Miguel Hernández. Días más tarde, Hernández cita a González Tuñón para seguir hablando  del tema que el poeta argentino sintetizaba con una frase del escritor haitiano Jacques Roumain: “Hay momentos en la historia del mundo en que la poesía deviene un arma, puede y debe convertirse en un arma”. 

En Madrid le comunican desde Argentina la condena a dos años de cárcel por el poema “Brigadas de Choque”. García Lorca redacta  un documento de protesta. En junio, Tuñón viaja a París para participar en el Primer Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura. Allí, César Vallejo difunde otro manifiesto: “…protestamos en nombre de la dignidad del pensamiento y la libertad de expresión, contra la política de represión ejercida por ciertos gobiernos latinoamericanos…” Entre los firmantes: André Gide, Heinrich Mann, Tristán Tzara, Henri Barbusse, Waldo Frank, André Malraux, Jean Cassou, Luis Aragón.



En septiembre, León Felipe, sorteando la censura del momento, consigue que Tuñón se presente en el Ateneo de Madrid donde lee poemas de La Rosa Blindada. “El poeta que blindó la rosa”, dirá desde entonces Neruda al referirse a Tuñón. En octubre aparece el primer número de Caballo Verde para la Poesía, revista creada en Madrid por Manuel Altolaguirre y Pablo Neruda , que incluye el “Poema Caminando” de Tuñón.



En noviembre, García Lorca organiza una comida en la Taberna de Pascual como despedida de Tuñón, que vuelve a Argentina para fundar la Sección Hispanoamericana de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Y, en ese restaurante de la calle La Luna, comprueba Tuñón la influencia que han tenido sus ideas en Miguel Hernández. Éste le pasa un papel a Gerardo Diego, quien, viendo que se trata de un soneto, subiéndose a la silla lee: “Raúl, si el cielo azul se constelara / sobre sus cinco cielos de raúles, / a la revolución sus cinco azules /como cinco banderas entregara.(…)”  Su carga política, desconocida hasta entonces en Miguel, sorprende a todos. Tuñón corresponderá dedicándole en La Rosa Blindada  el poema “La copla al servicio de la revolución”.  En “La libertaria”  aparecen unos versos (Ven catalán jornalero a su entierro, / ven campesino andaluz a su entierro, / ven a su entierro yuntero extremeño, / ven a su entierro pescador gallego, / ven leñador vizcaíno a su entierro, / ven labrador castellano a su entierro, / no dejéis solo al minero asturiano.) que más tarde Miguel Hernández amplificará en su poema “Vientos del pueblo me llevan”.
Tras su vuelta a Buenos Aires, Tuñón regresará a España en plena contienda y participará  en el Segundo Congreso Internacional de Intelectuales en Valencia, en Madrid y en Barcelona. Luego, viajará  a París, para la sesión de clausura del congreso, regresando a España con Vallejo y Neruda. Durante siete años reside en Chile, donde funda periódicos y organiza con Neruda la Alianza de Intelectuales de Chile. Mueren su hermano Enrique y Amparo Mom.  De nuevo en Buenos Aires, sigue publicando su poesía, también teatro y ensayo,  y escribiendo en prensa. Continúa viajando (URSS, China, Cuba…) Se casa con Nélida Rodríguez Marqués con quien tiene a su hijo Adolfo Enrique. Polemiza con la línea imperante del partido, defendiendo sus opciones estéticas y también las de otros escritores como Roberto Arlt. En el diario Clarín hace crítica de teatro independiente y artes plásticas; tras su jubilación en 1970, siguió ocupando su mesa en la redacción, a la que acudía cada mañana a escribir y recibir la visita de otros poetas.  Murió el 14 de agosto de 1974.

Las huellas de Tuñón




La obra de Tuñón, que conoció momentos de gloria y también de ninguneo editorial, es redescubierta periódicamente. En 1955 nace el grupo El Pan Duro, con Juan Gelman, Héctor Negro y otros poetas que se acogen a la égida de Tuñón, sacando la poesía de los libros para llevarla a los oídos de cualquier público. José Luis Mangieri creó la revista y la editorial La Rosa Blindada y la colección de poesía Todos bailan. Grabaciones de Tuñón recitando sus versos se pueden encontrar hoy en disco compacto, no así el libro Conversaciones con Raúl González Tuñón, que es una interesantísima recopilación de recuerdos recogidos por Horacio Salas, y que ha servido para compulsar este prólogo. Otros importantes autores se han ocupado de su obra: Héctor Yánover, Pedro Orgambide, Juan Gelman, David Viñas, Daniel Freidemberg, Julio Boccanera, Jorge Fondebrider… Recientemente, Planeta y Seix Barral han publicado compilaciones de su obra.

Hay en Buenos Aires una placita con su nombre, una placa en su casa y un café concert Tuñón, se debate si poner su nombre a una calle, y ha existido una Biblioteca de Poesía con su nombre en la casa de Carriego.

El Cuarteto Cedrón ha sido fundamental en la difusión de su obra en Europa, con sus actuaciones y grabaciones, entre las que se encuentra “Cuarteto Cedrón canta a Raúl González Tuñon”, donde se alternan canciones y la voz del poeta conversando con Juan “Tata” Cedrón. En España puede encontrarse un disco que reúne poemas de Neruda cantados por Paco Ibáñez y de Tuñón por el Cuarteto Cedrón.

No está de más terminar  con unas palabras de Octavio Paz , escritas 50 años después de la guerra española y editadas por el congreso conmemorativo (Valencia, capital cultural de la República). En carta a los organizadores, Paz, tras evocar el uso del romance por Tuñón, dice:

Aún está viva en mi memoria la tarde en que lo conocí, en julio de 1937, en Madrid. Me lo presentó mi compatriota Siqueiros, en las vísperas del Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura. Él ya era un consagrado y me impresionó ese hombre suave y firme, que había escrito los más encendidos poemas sobre el pueblo español. Recuerdo haberlo oído leer "La libertaria", ese poema en el cual todos los oficios de España confluyen como en un rezo. Para esa generación escribir poesía combativa era escribir a la sombra de Raúl González Tuñón, es el Rubén Darío de la poesía social y no cometo una herejía si afirmo que España en el Corazón de Neruda y España aparta de mí este cáliz, de Vallejo no hubieran podido ser sin La Rosa blindada. Neruda lo reconoció con todas las letras y Vallejo hubiese hecho otro tanto si la muerte no lo hubiese sorprendido en París, en 1938.

Desconozco su restante producción pero recuerdo que Luis Cernuda me dijo que era también un importante poeta lírico. Todo me aleja de aquellos años, pero en mi biblioteca guardo La Rosa Blindada porque es un hito.



La colección aragonesa Mareta, cree de justicia editar estos dos libros de Tuñón con poesía contingente y esencial en nuestra historia literaria.


Luis Felipe Alegre

Palacio de La Bouza (Asturias), 2013



20 de agosto de 2011

En Aragón se escribe en tres lenguas.


Estos últimos días, Antón Castro ha ido dándonos en Heraldo de Aragón y en su blog una serie de crónicas sobre actividades y artistas en la Comarca del Matarraña. El primero de sus artículos estuvo dedicado a la presentación de dos libros escritos por muchas manos.

El Matarraña y su comarca concentraron este fin de semana, en La Fresneda, Torre del Compte y Valderrobres, a más de un centenar de escritores en castellano, aragonés y catalán. Se presentaron dos libros: ‘Poesia a la frontera’ (Serret/March), con 95 poetas, y ‘Tren de Val de Zafán’ (Gara d’Edizions), de cuentos y poemas
Aquí se explica el propósito de
Tren de Val de Zafán


Val de Zafán ye un manullo de relatos y poemas a redol d’un camín, de fierro, que mos trai a frescor d’a bisa d’o mar, a fredor d’o zierzo y a boluntat d’entendimiento dellá d’as mugas y decá d’as luengas y resultau d’a empenta naxida d’una tierra sin de mugas, a Matarraña, fruito d’a iniziatiba de Serret Llibres y l’otel La Parada del Compte, como preba palpiable d’ixa boluntat de comunicazión.

A la convocatòria han acudit 41 autors, d’aquí, d’allí, de tot arreu i com diria Lluís Llach i que podríem adoptarho com a lema, Venim del nord / venim del sud / de terra endins / de mar enllà / i no creiem en les fronteres... I cadascun que s'hi ha sumat ho ha fet en la seva llengua, en la llengua del cor que és com cadascun pensa i sent, perquè en aquesta llengua la paraula es transforma en imatge mental, en cosmovisió de l’univers, en la nostra pròpia cosmovisió. Així doncs, sense complexos, sense tabús, sense oblidar d’on venim però amb el ferm desig de voler caminar junts, amb les nostres llengües del cor, amb la paraula a la mà oberta i estesa.

No se han traducido los textos. Fue decisión de los coordinadores Juli Micolau y Chusé Aragüés. Por ello se presentan tal y como fueron sentidos y pensados, tal como fueron escritos en su lengua originaria porque, como dice Artur Quintana en el prólogo, “funciona la intecomunicación románica” cuando queremos que funcione, cuando sabemos valorar lo de los demás igual que lo nuestro, cuando tenemos voluntad de entendernos.

Este es el prólogo, donde Quintana alterna castellano, catalán y aragonés:

PRELOGO — PRÒLEG — PRÓLOGO

Va per tu, Sarmenter, que vas fer d’enllaç 
de terres i de persones,de llengües i de cultura.
Maria Lluïsa Gascon i Prades

Ací, en aquest llibre, llegireu la història i vida, intensa i dura, amable i tèrbola, del Tren de la Val de Zafán. Busco per la meua cartografía, potser insuficient, és cert, i no trobo cap vila ni cap indret que se’n diga, de Val de Zafán. D’on surt un nom així, insospitat, i no allò tan evident de Ferrocarril de la Pobla a
Tortosa, com Saragossa-Alacant o Ankara-Istanbul? Busco i rebusco per la xarxa i acabo trobant que prop de l’Estació de la Pobla, quan ja hi passava el tren de Casp a Saragossa, però encara no s’havia fet el nostre, hi corria una sèquia, sembla que cabalosa, dita de la Val de Zafán, que rega l’horta de la vila. Un
topònim humil, val a dir, i potser per això la gent no en va fer gaire cas –“On és això de Safan?” es devien preguntar– i van rebatejar el tren amb l’assenyat poètic nom de Sarmentero, perquè
corria entre vinyes verdes cap a mar. I tanmateix, per una vegada, més m’estimo el nom oficial de Zafán, que té clares connotacions morisques –mudèjars fóra més just de dir–, i sempre és bo de recordar els nostres ancestres desterrats.
Pero prou de cosas tristas, e paso a esplicar d’an ha surtito a ideya d’escribir iste libro. Ba naxer en o medollo d’a linia, en a Parada del Compte, amán mesmo d’a Matarranya e d’o gran biaduto que lo trabiesa, chustet en bel medio d’o trayeuto. Biene d’a luita cuentra l’ixuplito con a esfugata de Carme Sabaté ta estimular as muitas bozes nuestras, a fayena editorial de Gara d’Edizions, as sucherenzias de Serret e a coordinazión de Juli Micolau y Chusé Aragüés. A os autors, ta escribir d’o tren, no lis ha calito d’ir ta os archibos, que no fa pas tanto de tiempo que a Torica xalfegaba por as costeras de La Fontcalda cara ta El Pinell, e a boirera encara no ha enfoscato guaire os ricuerdos. E si d’ixes a beluno ya no le’n quedan, siempre remane o recurso d’a Bía Berda.
Escriben en toz os cheners, con fuerte predominio d’a narratiba, estorias mayormén, e más bien dramaticas, pero no i falta bel idilio e o ton bucolico. A poesía –en temps incerts d’atur– no bi se prodiga guaire. E o teatro? No bi n’ha denguna obra, ye berdá, e tamién en ye que no costarba cosa de fer-ne muntaches:
bi n’ha prou de testos, dialogos, monologos que asinas en reclaman. Pero ixo sí: no tos escandalizez por a toponimia, que campa como quier, liberrimamén: Balderrobres/Vall-de-roures/Vallderroures/Valderrobres, Híxar/Híjar/Íxar, ezt., e mesmo La Fuencálida e Prados.
Ja hem vist que al tren no debades li deien lo Sarmentero, perquè corria, més aviat poquet, entre les vinyes verdes cap al mar. Era el somni aragonès del camí a la mar blava –enta la mar Mediterrania–, que l’alt rei en Jaume, diuen, havia vetat, tal com s’ensenya a les escoles aragoneses, oblidant –interessadament,
diríem amb ètica Heraldiana– que aquest camí havia estat de sempre l’Ebre, i que la frontera mai no es va tancar mentre Aragó i Catalunya van anar junts, només quan van passar a ser ambdós Castella, bé, això que ara en diem Espanya. En els textos predominen, i de molt, les valls més aviat menudes, amb masos escampats entre bancals d’oliveres, ametllers i vinyes, i planes escasses, que només es fan grans i ufanes en arribar a
l’Ebre i avançar cap a la mar i el delta. A pesar de les pluges, que de vegades es fan de pregar, el trajecte, el país, té el verd profund de vinyes i pinedes. I els autors mai no deixen ací de dir-nos-ho i mostrar-ho. En resum: és l’àmbit, si ens posem solemnes, d’on ha eixit la nostra cultura greco-llatina mediterrània. Només
alguns autors descriuen molt de passada la plana aspra i seca, desarbrada, per on transita el tren en deixar Valldalgorfa cap a La Pobla, malgrat constituir-ne un terç de la línia, o potser més. I ho fan amb les obligades parameras, deixant-se d’un mot tan arrelat com secarrals, i afegint, encertadament, aquí no bi ha cosa
más que o zielo. De cites com aqueixes, però, no h’hi ha gaires. Això, la forta presència, abassegadora, del paisatge mediterràni en els textos, és clar, comporta el risc, que els deixebles del genial tergiversador salmantí, ens encolomen el sant-benet de ¡Seréis siempre unos niños, levantinos! ¡Os ahoga la estética!, tot oblidant que la seua exaltació de l’alt páramo i els horitzons de cels inacabables no és res més sinó un altra estètica, l’oficial, i ergo ben vista.
Y el Sarmentero de la Val de Zafán corre también por las viñas y secarrales del tiempo, desde los orígenes ya remotos del siglo XIX, para entrar en la Guerra y la Posguerra y llegar casi a la Transición, que bien poco le faltó. Y finalmente se diluye en la Vía Verde. De todos esos puntos se habla aquí, y mucho, muchísimo, de los trenes, como el lector tiene derecho a esperar dado el título del libro, de trenes aragoneses y catalanes, de
cómo nació el nuestro, y feneció, y de otros trenes –de Tauste o de La Cava– que han tenido un destino semejante, o peor. Y en torno al tren se van tejiendo los paisajes humanos de muchas personas, anónimas o no tanto, especialmente las miserias y los horrores de la Guerra y la Posguerra, algunos todavía bien persistentes en estos momentos —Hable en español que estamos en un país civilizado! El recuerdo de aquellos años sigue vivísimo en estos textos, desmitiendo el mensaje interesado de quienes quisieran que no se hablase más de Guerra ni de Posguerra. Son paisajes humanos de desgarrado realismo, que a ratos saben
alternar con otros inmersos en la afable magia del Matarranya, de túneles de misterio, de trenes pretéritos que surgen de la boira, ...
Els textos són en les tres llengües d’Aragó, i cal enumerar-les perquè l’evidència ja fa massa anys que es nega en aquesta terra: la llengua aragonesa, la castellana i la catalana. Els autors en la segona solen cenyir-se al diccionari, i només l’un o l’altre deixa entrar, o se li escapa, algun mot del castellà de la terra: lamines,
charrar, Purisma, redolada .... 
Els de les altres, ben al contrari, malgrat una major presència dels estàndards, fan servir moltes altres formes, i en el cas del català esplèndidament tortosines i matarranyenques –as silabas enchugarditas d’o catalán de La
Freixneda. El llibre forma part de la col·lecció ViceVersa dedicada a fer conèixer als lectors castellano-parlants obres escrites en les llengües minoritzades de l’Aragó, i ha estat precedit per quatre textos, uns d’aragonesos i altres de catalans en versió castellana. Ara els editors han anat més enllà i donen ací els textos
en la versió original aragonesa, castellana o catalana, sense la crossa de la traducció, perquè entenen que amb moderat esforç, i més que més sense prejudicis, funciona la intercomprensió romànica –man, mano, mà, ... El context, és clar, ajuda molt.
Els de llengua aragonesa o catalana, constitucionalment bilingües, ho tenen més fàcil, però fins i tot els monolingües castellans, especialment si són aragonesos, tenen en la seua parla moltíssims aragonesismes i no pas pocs catalanismes. Així, doncs, llegiu els textos en la llengua que toque, que La fe sens òbras mòrta és, i res no agermana tant, per damunt d’odis i atavismes, com el coneixement de la llengua de l’altre.


La Codonyera, a primers de juny del 2011
Artur Quintana i Font


En el citado artículo de Castro, titulado "El Matarraña más literario", se recogen los comentarios que se escuchaban en la presentación de los libros. Así:


Javier Aguirre, autor de varios libros sobre el Matarraña y activo colaborador de las jornadas, señalaba: “Los dos volúmenes significan una contribución importante a la creatividad literaria y una demostración de la vitalidad que existe y de la fraternidad que vincula a las tres lenguas oficiales en Aragón. Es sintomático que los dos editores -uno aragonés como Chusé Aragüés, de Gara, y otro catalán como Cisco Sánchez de March- hayan coincidido en el mismo planteamiento artístico y simbólico, utilizando la poesía y la narración como vehículos para mostrar la unión entre territorios vecinos, respetando la idiosincrasia y la adscripción administrativa de cada uno de ellos”.





Serret, que ha sido coeditor con Sánchez del volumen de poemas, explicaba: “Hemos creído que era la hora de la poesía. Y aquí está en un volumen que marcará un antes y después: 95 escritores que son aragoneses, valencianos, catalanes. ‘Poesia a la frontera’ aglutina a creadores de distintas tendencias, generaciones y procedencias. Su respuesta ha sido muy generosa”.

Francho Nagore estaba tan entusiasmado como perplejo: “Una cosa así casi resulta excesiva, casi inconcebible. Tantos escritores juntos es una fiesta. El Matarraña te atrapa por la cultura y el paisaje: entras en él y ya huele un poco a Mediterráneo”. Con todo, Nagore decía que el catalán de Aragón y el aragonés “se ignoran mutuamente. Estamos demasiado lejos. Y son buenos encuentros así para establecer relaciones”.
Chusé Inazio Nabarro dio clases durante casi una década en Valderrobres y parece conocer muy bien las afinidades entre el catalán y el aragonés. Participa en los dos volúmenes, con sonetos y canciones de estirpe tabernaria y con un cuento en el que rinde homenaje al tren de Gallur a Sádaba, en el que trabajaba su abuelo. “Aquí es donde el catalán más vivo, pero padece problemas semejantes al aragonés de los valles, que se habla menos: también va hacia atrás y pelea contra la amenaza de extinción”.

Montse Castellá, Octavio Serret, Cisco Sánchez, Chusé Aragüés, el presidente de ASCUMA, Santi Borrell y Juli Micolau, en la Parada de Torre del Compte

Pero Antón Castro, uno de los grandes en el periodismo cultural español, aprovechó también el viaje para cantar el paisaje, recordar a la pintora Gema Noguera y aplaudir las inquietudes de Octavio Serret (cuyo blog refleja el pulso de la Comarca) en: "Viaje al Matarraña"

Del blog de Serret
 De Gema Norega y de quienes cuidan su legado habla en: "Una pintora inolvidable"
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Gema Norega

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Laia Vaquer
En Valderrobres nos da noticia de la fotógrafa Laia Vaquer: "Laia Vaquer: el cuerpo y el paisaje"

Pintura de La brecha en el muro/La bretxa al mur,  de Rubén Enciso





Del Museo Juan Cabré, en Calaceite, nos acerca la última exposición de Rubén Enciso: "Rubén Enciso vuelve a la pintura para denunciar los muros del mundo"




Una breve y poética semblanza de Ersi Samará, en: "Ersi Samará: fotógrafa en Beceite"

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Ersi Samará