El 18 de noviembre, jueves, a las 20:30 horas, en la Librería La Buena Vida (c/ Vergara, 10) de Madrid, se presenta Jóvenes y guapos, de Aloma Rodríguez. También hablará Elena Medel.






Esta hada lectora, dibujada por Clara Pérez Pallás, ampara la aventura editorial de Nuevos Rumbos.Tras dejar pasar un tiempo prudente (¿tres meses? ¿un año?) me veo obligado a solicitarle que se interese por el paradero de la factura que en su día emití por los servicios prestados a su comunidad.
El que suscribe es autónomo, cosa preceptiva como gerente de una Sociedad Limitada.
Con lo dicho ya adivinará usted el presupuesto mensual de que soy responsable: seguros sociales, la oficina de la entidad y sus gastos, gestoría, difusión, prevención, tráfico, créditos y demás capítulos comunes. En nuestro caso, al ser la Empresa productora de espectáculos, sumaríamos un local y el mantenimiento y reposición de material.
No se le escapa, pues, al Sr. Alcalde que para darle el servicio prestado, en la fecha y hora solicitadas, mi Empresa debe mantener un gasto fijo mensual de 4.000 euros mal contados. Luego habrá que sumar el salario y dietas del personal, alquiler de vehículos, etc.
Supongo que es el caso del resto de propietarios de facturas que apacientan en su Tesorería. No pretendo que la mía deba saltarse el orden de llegada a la mesa interventora, pues mi factura es más parnasiana que olímpica y no sabe dar saltos.
Por mi parte, sé que sus arcas están mal y que su Ayuntamiento tiene problemas con sus proveedores de energía porque es costoso iluminar monumentos y que circulen los vehículos municipales.
Una diferencia entre usted, como presidente de un ente, y yo, que presido otro, es que a usted le pueden cortar la luz en el Consistorio pero no se la cortan en su casa. No podrá repostar su coche oficial pero sí llenará el suyo propio con su crédito personal.
Con estos matices, entiendo que los dos estamos igual de entrampados, aunque su negocio es más solvente porque paga cada mes a la plantilla. Claro, a usted le sale bien lo de subir a los vecinos el caché de los servicios; a mí me salió mal: pretendía cobrarle el caché de este año pero su concejal me convenció de que era mejor cobrar lo de hace tres años, so pretexto de que así cobraríamos antes. No me quejo ¿eh? Que entiendo el otro argumento: tenemos que igualarnos a Europa.
Ahora bien, comprendiendo sus dificultades, sabiendo que anterior y posterior a mi factura hay otras y que cuando se pueda nos pagará… ¿qué hago escribiéndole esta carta?
Supongo que le escribo por mi afición epistolar y porque pienso mucho en usted. Quizá influya también, en mi afán comunicativo, el hecho de que hace varias semanas no abro la correspondencia que lleva membretes. Si no tengo lo que me piden los emisarios ¿cómo puedo responder?
Creo, Señor Alcalde, que la respuesta está en el aire acondicionado de Tesorería.
Luis Felipe Cualquiera

Alberto Moreno ha querido aprovechar la estancia zaragozana de Don Carlos Montero en La Campana, para cantar con él, ambos guitarra en mano, un buen fragmento de El gaucho Martín Fierro de José Hernández, el pasaje en que Martín Fierro (Montero) se enzarza con "El moreno"(Moreno).

Alberto Moreno
La payada promete hacer época. Hay que tener presente que el uno tiene más cuerdas y el otro tiene más voz.
"Yo soy toro en mi rodeo,
y toraso en rodeo ajeno,
siempre me tuve por güeno
y si me quieren probar,
salgan otros a cantar
Montamos Rayo, viento y ausencia a petición la directora de Olifante, Trinidad Ruiz Marcellán, en nuestro periodo como Compañía Residente del Teatro Arbolé.
Tras su estreno en el Monasterio de Veruela, dentro del Festival de Poesía Moncayo, presentamos la producción teatral en el Nuevo Arbolé de Zaragoza. Luego llegó, en La Campana de los Perdidos, la versión para café teatro, espacio y horario que permite alguna subida de tono.
En el Colegio Infanta Elena de Utebo, comenzamos las funciones para niños. Para ellos fabulamos la infancia de Miguelillo, el niño que estudiaba el campo y las metáforas porque quería ser poeta.
Gracias al carácter minimalista de la puesta en escena, la prevista versión para bibliotecas se tradujo en una simple reordenación espacial y de voces (con una tercera, que introducía el apunte biográfico). Se estrenó en la Biblioteca Ricardo Güiraldes de Buenos Aires.
Una versión con más envoltura escénica, que se veía de interés para optar a ciertas programaciones, se urdió entre Cienfuegos y La Habana. Contó con el refuerzo de la compañía de danza Oxígeno y el Teatro Terry. La titulamos Un albañil quería.
Los talleres Para recitar poesía de este año en Argentina, también se centraron en la poesía de Miguel Hernández, que permite ejercicios en sílabas contadas y en verso libre.
Durante este mes de octubre, con formato de charla, hemos comentado la vida y obra de Hernández siguiendo un guión de fotografías. En La Topera, tras cada charla se sirvió sopa de cebolla.
Hemos intentado, pues, multiplicar las formas en que compartir el recuerdo de Miguel Hernández y el conocimiento de su obra con mucha gente. Con grandes audiencias, como en la Feria del Libro de Buenos Aires, o en la intimidad de biblioteca, como la de Alcorisa.
En el B. Brecht de La Habana. Tras Luis Felipe: Aloma, Jesucristo Riquelme, Carmen e Idania Hernández

Luis Felipe, Quico Cadaval y Federico Martín

Asistentes en la carpa
Carmen y Luis Felipe en Los mozos de Monleón. En la mesa, Federico, Zen Yan Afane y Boniface Ofogo
Agustín García Calvo
Bartolomé Ferrando
Grassa Toro y Luis Felipe en Con el cuento a otra parte
Paco Ibáñez
Federico Martín Nebrás y Ana Pelegrín
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Alumnos destacados del colegio Sto Domingo (jesuitas) de Orihuela, en 1924. Miguel señalado con un círculo. José Marín (Ramón Sijé) sentado en el suelo, segundo por la derecha.
Miguel, en el cementerio de Orihuela. Abril de 1936
La escuela de Vallecas y la especial relación con Maruja Mallo, animaron las inquietudes de Miguel
Raúl González Tuñón trasladó a Miguel las palabras de Jacques Roumains: "Hay momentos en la historia del mundo en que la poesía deviene un arma, puede y debe convertirse en un arma"