22 de diciembre de 2017

Amigos cumplen años: Tranvía Teatro

Hace 30 años un grupo de actores zaragozanos fundaba Tranvía Teatro. Diez años después, más o menos, el tranvía quiso tener su propia cochera y nació el Teatro de la Estación, sede de la compañía y vía de paso para otras muchas.

Hoy Tranvía Teatro nos cuenta su historia en el Museo Pablo Serrano de Zaragoza.

TRANVÍA TEATRO 1987 - 2017: LOS PRIMEROS 30 AÑOS DE UNA COMPAÑÍA
Del 20 de diciembre de 2017 al 1 de abril de 2018 
El IAACC Pablo Serrano acoge esta muestra organizada por el Departamento de Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. Una muestra que conmemora el trigésimo aniversario de la compañía y que permitirá al espectador realizar un recorrido en el tiempo por las inciativas, actividades y espectáculos de la compañía zaragozana, titular del Teatro de la Estación.

La exposición da a conocer muchos de los espectáculos estrenados, los primeros pasos de la compañía, los motivos que impulsaron su formación. Fotos, recuerdos, vestuario, escenografías, atrezzo, programas, entradas, carteles y otros materiales conforman la muestra, que va desgranando los detalles de estos 30 años de vida, en los que el motor y el alma han sido las personas. Por eso se dedica también un lugar especial a todos los que han formado parte de este camino en un momento o en otro. También estará presente el Teatro de la Estación, sala que Tranvía Teatro generó en 1996 para convertirla en su casa y donde se han realizado múltiples proyectos de trabajo colaborativo, educativo, social y cultural, que la han convertido en un referente nacional e internacional.

Tranvía Teatro ha construido un espectacular teatro de 200 localidades dentro del Museo en el que se realizarán múltiples actividades: representaciones teatrales para público general, proyecciones, etc. Allí se trasladará para la ocasión la XXI Edición del Programa de Iniciación al Teatro, Teatro de Cerca, organizada por Tranvía Teatro, y en la que participarán más de 5.000 jóvenes de numerosos centros educativos de Aragón.
Además la exposición irá acompañada de las siguientes actividades complementarias: 
Proyección, en pantalla grande, de quince espectáculos que la compañía ha estrenado en su trayectoria. 
Encuentros y visitas guiadas en las que los componentes de la compañía explicarán su historia, anécdotas y detalles.


La exposición del Pablo Serrano está acompañada, pues, de un espacio escénico similar al Teatro de la Estación, en disposición y medidas. Sentado en la grada junto a un actor, Antonio Magén, y un cantor, Paco Cuenca, tuve la sensación de estar en el teatro mismo.

Sobre el escenario hablaron Julio Ramón, Cristina Yáñez e Ignacio Escuín. El primero, como director del museo, nos dio la bienvenida y se mostró orgulloso de la factura expositiva. No era para menos, porque el formato rompe los moldes habituales.


Yáñez, directora de la compañía, agradeció, comentó la programación que van a desarrollar en el museo, y habló de la simbiosis en  la trayectoria de la compañía y la sala. Flotaba en el discurso esa  idea de inclusividad, que ha permitido incorporar en sus proyectos a gente de todos los oficios teatrales y sus alrededores: musicales, literarios y plásticos.


Escuín, Director General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, se mostró feliz. La iniciativa de conmemorar el aniversario se había concretado en esta exposición que, vamos a reconocerlo, es extraordinaria por sus contenidos y presentación. Además de la felicitación protocolaria, Escuín citó a varios de los actores asistentes que forman parte de la familia Tranvía(Javier y Mariano Anós, Rafa Campos, Mª José Moreno...), y reconoció su satisfacción por la buena onda existente hoy entre su departamento y el gremio.






(Recordemos que desde 2011 hasta mayo de 2015, el Gobierno de Aragón (PP-PAR), so pretexto de la crisis, estranguló buena parte de la industria cultural aragonesa. Esto no lo dijo Escuín, lo sabe todo el mundo. Hoy, esto ha cambiado mucho y la exposición de Tranvía es una buena muestra de apoyo y colaboración).

La prensa se ha hecho eco de la exposición, así como las redes sociales. De aquí y de allá hemos tomado estas fotos, sin que nos conste autor.

Enhorabuena a Cristina, Fernando y equipo. ¡Vaya trabajo!
     

19 de diciembre de 2017

Juanjo, "El Royo"


Con pesar indescriptible, subimos estas fotografías de Juanjo, "El Royo". Son de hace cinco años, cuando estrenábamos el montaje con poemas de Nicanor Parra, Todos contra Parra, en el que colaboró.

"El Royo" nos cautivaba a todos con su filosofía de vida. Conoció bien la tierra y el mar. Lo cambió todo por un "voy y vuelvo" tranquilo, de su casa a la calle Mayor; de su hija adorada, a sus amigos del alma; de las canciones favoritas que oía en su habitación, a la lectura de los diarios que leía en el Entalto mientras bebía su agua y compartía sus cigarros. 




Hoy la calle está vacía. Adiós, hermano! 




17 de diciembre de 2017

Mónica Díaz Macket. Visión de Atacama



Mónica nació en Antofagasta (Chile). Pintaba y había estudiado Bellas Artes en Santiago, cuando el golpe militar del 73 la llevó a La Habana, donde trabajó varios años en los museos de la ciudad. En 1979 llegó a Zaragoza con su marido, Pedro Valdivia, e hijos.

En Zaragoza, Mónica ha trabajado en el terreno de la educación de adultos, ha estudiado y divulgado la historia del feminismo, y ha aportado sus ideas por la integración latinoamericana en la ciudad. Con todo, periódicamente sigue pintando y cada exposición es muy valorada por la afición.

Esta semana ha presentado un libro de tamaño catálogo, bellísimo. Son fotografías y textos. El tema de ambos: Atacama, el desierto y uno de sus pequeños pueblos. Las fotos son de los cuadros que Mónica expone como Visión de San Pedro de Atacama.



De manera sencilla y amena, los textos dan noticia de las geografías e historias de Atacama. También pasean por sus páginas nombres conocidos, como Víctor Jara o el pintor Claudio Bravo. Jara compuso una canción al pimiento, ese que vemos en el cuadro de arriba; no da frutos, da sombra. Bravo fue un pintor chileno de tendencia hiperrealista muy valorado. Mónica celebra en estas obras -todas al pastel- la influencia de Bravo.



El libro se presentó en la Biblioteca de Aragón. Allí estuvieron varios de los colaboradores de Mónica, como Felipe Valdivia y el fotógrafo Manuel Fernández Minaya. Desde Canarias mandó saludos el traductor Claudio Valdivia, pues el libro, como los catálogos o los libros de viajes, Visión de San Pedro de Atacama puede leerse en castellano o en inglés. 

Mónica contó con el, siempre ameno, Juan Domínguez Lasierra:



6 de diciembre de 2017

En Andorra: "Juglar de las Palabras"

Sí. Muchas veces habíamos actuado en el instituto de Andorra; en 2010 recorrimos la comarca recordando a Miguel Hernández por sus bibliotecas. Algunos amigos tenemos por allá. Sabíamos de sus minas, pero lo que ignorábamos era su prolífica cantera poética. En castellano y en aragonés escriben y publican un variado elenco de poetas andorranos y de los alrededores. No solo eso, también hay profesores que prestan una especial atención a la poesía, cosa que alienta la afición. De la vida cultural andorrana hablábamos hace unas semanas aquí.

Invitado por La Masadica Roya, acudí el 16 de septiembre a la sesión anual de La Puerta de los Vientos, donde poetas y aficionados se reúnen para recitar y cantar versos propios o de otros autores. Suelen alternarse cada año, así que el espectador siempre tiene garantizada la audición de nuevas voces.

Entre otros muchos, han pasado estos años por el escenario: Juan Galve, Loli Gil, Chuan Chusé Bielsa, Mª José Tejedor, Marco Negredo, Mª Carmen Rodríguez, Mariano Martínez Luque, Víctor Guiu El Mestizo, José Ángel Aznar, Leocadio Marín, Javier Alquézar, Víctor Villanueva... Y los músicos, artistas plásticos, realizadores, fotógrafos que colaboran. Y los alumnos del instituto... O sea, La Puerta de los Vientos se abre para muchas almas.



Este año, la alcaldesa de Andorra, Sofía Ciércoles, abrió el acto entregándome una preciosa cerámica, dedicada con una leyenda: "Juglar de las Palabras".

Luis Felipe y Sofía Ciércoles

                                                                 


Con la misma dedicatoria recibí el pergamino de La Masadica Roya, que me entregó José Ángel Aznar.


              

La prensa dio información del acto: Heraldo de Aragón con una entrevista previa de Antón Castro, el Diario de Teruel con la crónica de Mariano Martínez, Compromiso y Cultura con la entrevista de Inés Ramón. Y la cobertura de la TV de Andorra que colgó íntegra la grabación de esta IX edición de La Puerta de los Vientos


















Aquí extraemos la recitación de "Vientos del pueblo" de Miguel Hernández:





Para mí, el gran homenaje de Andorra ha sido la celebración de un Taller de Expresión Poética. El pasado noviembre, en la Casa de la Cultura, con quince talleristas, tuve el placer de analizar qué campos son útiles para encontrarse con la poesía como lector, autor, o recitador.

Sucintamente, el temario: Lenguaje. Los estados temporales de la poesía. Teorías de la poesía. Métrica. Rima. Pies clásicos. Acentos. Encabalgamientos. Entonación. Recursos del habla. Gestualidad básica. Las tres unidades de una obra. Las tres condiciones del teatro. Las tres posturas básicas.

Ni qué decir tiene que me encantaría seguir indagando en estos temas, con las mismas personas y en la misma aula.

                                                                                                                       

Gracias, pues.





19 de noviembre de 2017

Santiago Ramón y Cajal: Prologo para Marcos Zapata en 1902

Estos días, en el taller de Expresión poética, hablábamos de los experimentos del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje, consistentes en medir -vía electroencefalograma- la actividad cerebral estimulada por un sustantivo (monstruo) seguido de un adjetivo (hermoso, geográfico, solitario y horrible). Se observó que cuando ambas palabras resultaban oxímoron, la actividad en el área frontal izquierda del cerebro, registraba mayor actividad.

Bien, pues metidos en ese jardín, qué menos que citar  un escrito de Santiago Ramón y Cajal donde aventura teorías sobre las junglas celulares y las inclinaciones humanas hacia determinados géneros artísticos. Es el prólogo que su paisano aragonés, el dramaturgo Marcos Zapata, le había solicitado para introducir su libro Poesías







Sr. D. Marcos Zapata.
Mi querido amigo: Me pregunta usted, honrándome mucho con su consulta: «¿Cuál es la causa de que yo, como tantos otros literatos, viva una comedia y escriba dramas, tenga la conversación alegre y los pensamientos tristes? ¿Por qué el pueblo andaluz, cuando habla ríe, y cuando canta llora?»

Tema excelente para un artículo de Revista sobre la psicología de los escritores; pero de muy dudosa oportunidad para encabezar, a guisa de prólogo, un tomo de poesías. Adivino en tan singular demanda uno de esos rasgos de fino humorismo, tan comunes en los escritores más graves y en los dramaturgos más solemnes; mas cualquiera que sea la intención de usted, y dejándole íntegra la responsabilidad de la extraña ocurrencia, paso a decirle, llana y sencillamente, lo poco que a mí se me alcanza de tan paradógico contraste.

Comienzo por reconocer que, el hecho a que usted alude, sin alcanzar la jerarquía de ley psicológica universal, tiene mucha generalidad. Este ritmo del escribir amargo y del hablar alegre-y al revés-equivalente en el orden afectivo a la eterna alternativa del dolor y del placer, del llanto y de la risa, es comunísimo en nuestros escritores cómicos, novelistas y dramaturgos.

En algunos la doble manifestación del sentimiento se acentúa tanto, que adquiere los caracteres de una bifurcación de la personalidad. En la mente del poeta parecen convivir dos sujetos antípodas alternativamente despiertos, cada uno de los cuales tiene un modo particular de contemplar el mundo y la vida. Quien lleve una existencia plácida, serena y tranquila, escribirá dramas, elegías, lamentaciones, novelas o cuentos melancólicos. Quien viva un verdadero drama, buscará en la ficción un lenitivo y un consuelo a sus amarguras, y escribirá crónicas, versos alegres, cuentos graciosos y regocijados o anécdotas picantes.

Cada cual finge lo que necesita por compensación de lo que tiene. De esta manera, la vida mental se integra y completa, y todos los órganos cerebrales entran sucesivamente en juego.

Lo que decimos del escritor es aplicable igualmente al lector. El científico, el filósofo, el estadista, enfrascados de continuo en serios y graves estudios, entréganse con avidez, en sus horas de vagar, a la amena literatura, a las conversaciones espirituales y ligeras, aun a los juegos más inocentes é infantiles. Del propio modo el humilde artesano, fatigado por el trabajo manual y aburrido por el acompasamiento y monotonía de una existencia comparable al continuo girar de un volante, ansía esplayar su imaginación por las doradas regiones del ensueño, buscando en el folletón pasional o en el drama tremebundo de los teatros populares, esa nota de lo pintoresco, de lo bello y de lo extraordinario que faltan en su sombría y rutinaria existencia.

Por análogo motivo gusta el burgués, ocioso y ahíto de comodidades y de placeres, de la novela espeluznante y del drama sangriento; porque la visión momentánea del ajeno dolor le es precisa para aguijar los embotados nervios y renovar y endulzar todavía más el grato sabor de la copa del placer. Por donde se ve que, salvando excepciones, el pueblo y la burguesía constituyen el obligado público del dramaturgo; mientras que el autor de comedias debe contentarse con la menguada clase de los intelectuales, de esos seres fatigados y tristes, cuyos nervios, sobreexcitados, necesitan apagadores en vez de estimulantes, emociones placenteras y no conflictos pasionales. A la manera del rayo, que al nacer rasga la nube de donde brota, atronando al mismo tiempo los espacios, así el pensamiento hiere también el cerebro, sacudiendo violenta y dolorosamente sus células, que sólo piden, como remedio a sus heridas, sueños sin pesadillas, distracciones sin emoción.

¿Cómo se explican todos estos hechos? Sin pretensiones de acertar, y menos aún de agotar los diversos aspectos del problema, nosotros creemos que el fenómeno en cuestión obedece a dos condiciones: a la sensación de fatiga cerebral que nos obliga continuamente a cambiar de postura mental, y a la necesidad orgánica de poner en actividad los barbechos o provincias cerebrales ociosas, necesidad establecida muy sabiamente por la Naturaleza, con la mira de impedir el olvido y aniquilamiento por desuso, de aquellas ideas, sentimientos y aptitudes psíquicas que, no por carecer de urgencia funcional y de frecuente empleo, dejan de representar, llegada la ocasión, importantísimos elementos de defensa y de prosperidad del individuo y de la especie.

Por si no nos hemos explicado bien entraremos aquí en algunos desarrollos. La Naturaleza, al otorgarnos ideas que han sido fijadas y mejoradas por la adaptación y el progreso, no ha procedido caprichosamente; nos las ha dado porque son útiles, cuando no absolutamente necesarias, á la conservación de la vida. Lo inútil ó perjudicial, cuando aparece en un organismo, vive poco. El hombre primitivo era completo, aunque sencillo, porque ejercitaba por igual todas sus potencias; pero el hombre moderno, empequeñecido y polarizado por la división del trabajo, sólo cultiva intensivamente una de sus actividades, la correspondiente al oficio o destino social desempeñado. Por lo cual las células cerebrales en barbecho, es decir, las encargadas de funciones no aprovechadas en el diario trabajo, en cuanto llega la ocasión del asueto general, recuerdan al yo su derecho a la vida activa y demandan a gritos su turno en el banquete: a menudo, sin esperar la venia del sensorio, atraen hacia sí solapadamente la sangre, y, pasando de la potencia al acto, generan representaciones brillantes y conscientes que la imaginación combina en vistosas y sorprendentes construcciones. Y cuando durante este tejer y destejer de la mente, la tensión de la vida nerviosa llega al summum, la corriente de las ideas, moldeándose en símbolos, se exterioriza, ora por la lengua y el gesto, ora por la pluma y el lápiz.

 Así el poeta, que al escribir o al perorar evocó casi todos sus registros de representaciones severas, dolorosas o patéticas, siente al acabar el trabajo y restaurar sus fuerzas, que su retina mental se tiñe insensiblemente del matiz complementario, y que acuden a su mente, protestando de la injusta preterición, representaciones y emociones contrarias, las cuales, descargando en el aparato motor, por ley de dinámica cerebral, aspiran a vivir, ora con la existencia efímera del ensueño inexpresado, ora con la más duradera que les prestan la palabra hablada y la memoria del que lee o escucha. Por este mismo horror a la muerte que parecen sentir las ideas inactivas o poco evocadas se esclarece también un hecho bien conocido de los fisiólogos pero insuficientemente explicado, si del fondo de la cuestión hemos de juzgar por nuestras lecturas... Todo el mundo habrá reparado que cuando soñamos, el mundo especial de ideas y acontecimientos que desfilan ante nos otros, resulta por lo común (hay excepciones que bien consideradas confirman la regla), completamente extrañas a los pensamientos que nos preocupan, y a los trabajos que nos interesan y solicitan a diario. Analizados cuidadosamente los ensueños, se verá que reproducen a menudo escenas de la niñez o de la juventud raras veces recordadas, o imágenes fragmentarias, caprichosa y absurdamente combinadas, y cuyos elementos o residuos sensoriales, no alcanzaron hace tiempo su reviviscencia plena, ni entraron por consiguiente en el campo de la conciencia. 

 En nuestros experimentos de hipnotismo, hemos observado con frecuencia que las ideas suprimidas por sugestión, reaparecen tenazmente en los ensueños espontáneos, provocando a veces verdaderas obsesiones. Dedúcese de esto, que cuando dormimos no descansa el sujeto por entero, sino aquella parte del cerebro que se fatigó durante el trabajo de la vigilia; los barbechos cerebrales, es decir, las células donde están grabadas las imágenes inconscientes, velan y se exaltan rejuveneciéndose con el ejercicio hecho a hurtadillas de la conciencia como se robustece en las maniobras el veterano enervado por la vida de cuartel. Con cuya gimnasia, esos contingentes extraordinarios, especie de reserva de las ideas, se capacitan para movilizarse rápidamente, en cuanto las varias exigencias del trabajo vigil y las imprevistas peripecias de la lucha por la vida lo demandan. Y como muchas operaciones cerebrales diurnas ponen en acción y fatigan grupos de células esparcidas por todo el cerebro, y muy particularmente aquellas a cuyo cargo corre la más alta de las actividades mentales, o sea, la facultad crítica, constantemente alerta al hablar y al escuchar, de ahí que la mayoría de los ensueños consten de retazos de ideas, sin hilación o estrambóticamente ensambladas, algo así como un monstruo absurdo, sin proporciones, armonía ni razón.


 Ahora bien, lo sucedido en los ensueños ocurre también en la vigilia, sólo que en ésta, el sentido crítico vive alerta, y además, ningún territorio cerebral duerme por completo: las células inactivas callan inhibidas por la conciencia, pero están siempre listas para entrar en acción a la menor insinuación del sujeto. Semejante silencio de las células ociosas dura solamente lo que el trabajo de las obreras: es decir, que durante el descanso, reparadas ya las fuerzas mentales, las ideas, los sentimientos y emociones postergados, entran en turno, indemnizándose del estéril reposo; entonces, la segunda personalidad del hombre aparece; el poeta latente en el hombre de ciencia surge coloreando y embelleciendo la retorta y el microscopio; el dramaturgo arroja el coturno trágico y viste por algunas horas el traje del arlequín y del gracioso. Heráclito se convierte en Demócrito; al hombre máquina, al galeote sombrío que se fatiga y gruñe, sucede el hombre verdad que explaya libremente todas las comprimidas actividades de su espíritu, y que siente en su corazón, la grande, la renovadora, la intensa alegría de vivir.

 El cultivo de esa segunda personalidad complementaria y armónica de la otra no nos lo impone la naturaleza por mero capricho, ni siquiera con el piadoso designio de reconfortar el ánimo para la dura tarea del día siguiente. Sus miras en esto como en todo, son esencialmente utilitarias. Órgano que cae en: desuso, es órgano qué muere. Y la batalla de la vida, a la postre y tras de largo luchar, no la gana quien atrofia la mitad de un cerebro en beneficio de la otra mitad, sino aquel que desarrollando predilectamente los territorios nerviosos, consagrados a la actividad profesional preferente, sabe conservar intactas todas sus fuerzas mentales para desplegarlas por entero en el momento estratégico decisivo.

A la segunda pregunta de usted, «¿por qué el pueblo andaluz cuando habla ríe y cuando canta llora?» pueden aplicarse también las precedentes ideas.

Es claro que el desdoblamiento de la personalidad y el desenvolvimiento, por fatiga de la fase mental antípoda, se dan igualmente en los pueblos que en los individuos. Del mismo modo que los poetas que escriben dramas ríen, cuando hablan los pueblos desgraciados olvidan sus penas con la alegría comunicativa de la conversación, con la gracia y el encanto del chiste, y con las artes de la galantería y de la guapeza. Pero a pesar del disimulo, al rasguear la guitarra y entonar la copla,-(la música remueve el fondo de nuestras emociones dominantes)- cuando el hombre se siente a solas con su corazón, la segunda personalidad, es decir, la nota triste y complementaria resuena, y los labios del cantaor modulan la melancólica endecha que exhalan las almas fatigadas por un trabajo sin término y apenadas por una pobreza irredimible. ¿Qué sería del campesino andaluz, el más desgraciado acaso de España si la piadosa naturaleza no le hubiera concedido como bálsamo de sus amarguras presentes el arte exquisito de la ironía y de la gracia, la fácil inclinación a la risa y la honda preocupación del amor y de la galantería?
Por donde se echa de ver con claridad que aquellos pueblos esencialmente individualistas, graves y semi-serios en su trato social, variarán poco de tono afectivo en sus conversaciones y canciones, en sus obras y dichos. Es que semejantes pueblos sin ser enteramente felices no son tan pobres y desdichados que necesiten del cotidiano cordial de la alegría sugerida para reanudar con ardor el interrumpido surco.

Y basta ya de teorías y de enfadosas consideraciones pseudocientíficas, por las cuales pido respetuosamente perdón a quien leyere.

Las cuales consideraciones no tienen en la presente ocasión ni siquiera la ventaja de preparar por ley de contraste el paladar del lector, pues las viriles, gallardas y hermosas poesías del autor de La Capilla de Lanuza, no han menester como aperitivo para ser gustadas con fruición, del amargo ajenjo de mi prosa y menos aún de los pobres elogios de mi incompetencia crítica en el campo literario.

Suyo afectísimo amigo,
S, RAMÓN CAJAL

5 de Julio de 1902.

7 de noviembre de 2017

Teatro que Late: en Zaragoza

Mejicanos. Dentro de su gira europea, llegaron a Zaragoza desde Andalucía.  Los tres miembros del grupo Teatro que Late desplazados en la gira: Jaime Contreras, Jaqueline Montiel, Cinthya Mendoza. Estuvieron unas horas; traían credenciales de Víctor, titiritero amigo que campa por allá.


Jaime, Jaqueline, Cinthya
Habían participado días atrás en el Otoño Cultural Latinoamericano que desde Huelva organizan diversas instituciones, como la Fundación de Caja Rural del Sur. Digo "desde" Huelva porque el programa es más ambicioso que una  programación internacional, y se expande con actos organizados en Argentina y México. Artistas y letrados de ambos lados que van y vuelven. 

Con los años, el Otoño Cultural Latinoamericano ha ido incorporando celebraciones tradicionales de América y cuando llegan estas fechas, hacen brotar Altares de Muertos. En ese contexto "las marionetas del grupo Teatro que late han aportado el ambiente de las descarnadas y entrañables catrinas" segun señalaba la crónica de eldiario.es



Teatro que Late en Huelva
El día anterior a su llegada habían actuado en Sevilla, donde también rendían homenaje al  compositor y cantante Juan Zaizar.















Fue un honor recibirlos en Zaragoza, donde coincidieron con el Festival Iberoamericano del Teatro Arbolé, así que tuvimos un auténtico encuentro internacional en torno a unas cañitas.



En El Entalto, Teatro que Late prefirió la calle mejor que el interior. Y allí, en nuestra calle Mayor cautivó a los paseantes.


Entre provincianos nos entendemos bien. Méjico es muy grande y ellos son de Tlajomulco, Jalisco. Pronto tomaron la medida del centro de Zaragoza, siguiendo el decumano romano. ¿Y Tlajomulco, será tan bella como dicen? Seguramente, pero asusta un poco pensar en el hábitat natural que la rodea, con una fauna que solo de pensarla da escalofríos: coyotes, pumas, culebras de muchas clases... Si viajas a Guadalajara, pasas por el municipio porque el aeropuerto está en Tlajomulco. Las artes visuales parecen primordiales en el quehacer artístico de la comunidad. ¿Herencia de los originarios Tonalá? ¿Influencia barroca, como también, quizá, en los diálogos arromanzados de La Catrina Marieta?

Quedan muchos asuntos por desarrollar. Nos dejaron la curiosidad por su tierra, por sus gentes. Porque cuando el artista viaja lejos, habla de esas cosas tanto como de las extrañezas que perciben. Pepe y Violeta, sus anfitriones aragoneses, pueden testificar sus perplejidades ante las costumbres locales.



Desde aquí les deseamos "éxito", es decir, que salten todos los obstáculos y que ninguno interrumpa su camino por el arte. Estos días llevan su obra por Europa, ahora en Bélgica, de la mano de Voz Latina. Esta foto es de su función en Brujas.


31 de octubre de 2017

Hoy presenta J. Riquelme la 'Obra Completa de Miguel Hernández' editada por Edaf

Por fin tenemos en las librerías una edición revisada de la obra de Miguel Hernández: poesía, teatro, cuentos y crónicas. Un trabajo monumental  que viene a rescatarnos de la zozobra a la hora de fijar muchos textos editado en variantes, pues el libro documenta más de 3.000 correcciones.


La Obra completa se presenta hoy en el Instituto Cervantes de Madrid. Junto al editor, Jesucristo Riquelme, estarán Lucía Izquierdo, Juan Manuel Bonet, García de la Concha y representantes de la editorial EDAF y del ayuntamiento de Orihuela.

Felicitamos a Jesucristo Riquelme que, con la colaboración de Carlos R. Talamás, ha culminado esta ímproba tarea, tras muchas otras ediciones críticas de Hernández (teatro, antologías, epistolario de Aleixandre...) y recuperaciones de textos (como teatro del XVIII), o revistas tan extrañas como Luna. Primera revista cultural del exilio en España (1939-1940).



Estas fotografías de Riquelme las tomó Aloma Rodríguez en 2010, en el Encuentro Hispano-Cubano de homenaje a Miguel Hernández. Están tomadas en el Teatro Tomás Terry de Cienfuegos.




Aquí, el erudito con los juglares en Cienfuegos.

Seguimos en deuda.